viernes, enero 09, 2009

Perra de las dos tortas que se cenó una o de cómo a esta reina se le hace, a veces, bolas el engrudo

Por un instante fue el fin del universo. El mío, claro está. Todo giraba demasiado rápido y es poco lo que recuerdo de la disputa por celebrar mis carnes entradas en años. El pulso agitado y la claridad nublada por la fuerte impresión: lucha de gladiadores colombianos. El lugar se convirtió en una película de Pedro Weber Chatanouga y Alfonso Rojas El Caballo o quizá en algo parecido a un ring o una cancha de tennis. O más bien en una mala pasada por incrédula: nunca pensé que irías. De todas las veces, de todas, aprendí a creer la mitad, me condicioné a no desearte más allá de los posibles encuentros fortuitos que Barcelona me regalaba a cuenta gotas. Todo quedó ahí. Porque estaba ocupada, porque eran otros tiempos, porque era nueva aquí y porque dejamos de hacer click. Me encantó cómo te veías en ese sueter de viejito. Me encantas un pelín más de lo que quisiera y me encantó que estuvieras ahí. Pero no amanecí en tu cama. Esta vez no.

No me había comprado las medias para la ocasión, pero ciertamente pensé que sería un acierto vestirlas. Me bañé y lavé mis partes con delicadeza: esperaba poderte entregar mi florecita. ¿Y qué pasó? Que cuando debería, no soy tan perra, sino más bien medio pendeja, qué raro, y la oportunidad resbaló de mis manos como pastilla de jabón.

Así es, la dueña de este blog se presentó a su festejo para encontrarse en una esquina al colombianito y en la otra a la fruta prohibida, vaya calamidad. Así que en lugar de tomar del brazo a lo prohibido, se me hizo bolas el engrudo y digamos que me quedé como la perra de las dos tortas o como novia de rancho, el que quiera usted elegir.

No maldigo mi suerte, hay más tiempo que vida y además puedo decir: estamos a mano. Creo que alguna vez te fuiste la persona con la que supuestamente no querías irte y me dejasta a mí con las ganas a pesar de habértela cantado derecho. Bueno, igual cené colombianito.

Qué bizarras pueden ser las cosas a veces. Esta mañana no sabía si reir o llorar. Yo sólo quería a mi mamá.

FOTOTICS: Las del aniversario de esta servidora en el Chico Chango Restaurant Bar que regentea Doña Shariting. Gracias a todo por ir, poquitos, pero enjundiosos. No fue una fiesta de muerte, pero ¿a que tenían ganas de ir por las palomitas para aventarse el show?





Los dulces 32: Aquí, con las tetas bien puestas gracias a los kilitos que traigo de sobrepeso.



Nomás nos faltó Lulú, Enrique, Liliana, Aimeé, Eva, Paula, Carlos, Natalia, Tona, Andy, Alfonso, Gemma y Lolis entre muchos otros, pero que quede claro: qué pinche crew poca madre.


Un besito por aquí al colombianito. ¡Que viva Colombia y todos los colombianos!



¡Ay, amá! No me achuche tanto que me va a gustar y luego no voy a querer soltarlo.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

me gusta mas la reseña del cumple...ya sabes lo mucho que te quiero y todo todo mi amorrrssssss!!!! usted nomas haga peticiones de regalos a la vida....que ya se iran concedienado mana....un baccione la paulis

Mariana M* dijo...

Ja, ja, ja. La verdad es que aún no escribo la cartita mentada. Sigo en pausa, no sé por qué, como que espero mejor la sorpresa. En fin, I'm travelling Colombia, jajajajajajajajajajajajajajajajaja.

BotayFalda dijo...

Muchas felicidades! :)

Siempre hay que estar con las tetas bien puestas!

Besos y abrazos.

M*

JULY dijo...

a mí la neta me gusta más el colombianito que trae a tu rodilla... voto!

Yo Pretencioso dijo...

izquierda o derecha? siempre es el pedo, jjjmmm...

Anónimo dijo...

hijos.. yo voto por el de sueter de old men. jijiji, tiene cara de bonachon.

Mariana M* dijo...

¡Chin! Pues si July, yo voto así, pero creo que a mí no me votan así, jajajajajaja. Se hace lo que se puede, en fin.