viernes, noviembre 14, 2008

Viaje








El viaje fue intenso, tanto o más que el olor de mi sudor cuando estoy en situación de estrés. Hace casi dos años que no viajaba, así que lo disfruté muchísimo, como cuando voy sintiendo el viento fresco golpear mi cara al andar en bicicleta. Más que intenso, quizá fue estimulante y lleno de novedades agradables. Reencontré a Martha en Londres luego de más de 10 años de no verla. Estuvimos juntas en la prepa, pero no nos volvimos a ver. Por aquel tiempo nos solíamos juntar con nuestro grupo de amigos los sábados por la tarde y noche en Bugambilias, un fraccionamiento a las afueras de la ciudad. Había una zona nueva dentro de él, Las Villas, escenario de grandes bacanales y alucinantes viajes cortesía de la madre naturaleza vía San Isidro. Ahí departí con Martha y mucha gente más. He olvidado muchos detalles de aquellos tiempos, me dí cuenta platicando con ella. Yo y mi fantástica memoria. Martha me paseó por todo Londres, los puntos importantes. Me faltó comer fish & chips, pero probé un montón de comida deliciosa: desde una hamburguesa de tofú, pasando por comida japonesa (cero sushi) y rematando con china. Todo ríquisimo. Por un instante me enamoré de la ciudad y pensé que sería el sitio ideal para mí, pensamiento que se esfumó tan pronto llegué a Frankfurt.

En principio, como ya lo comenté, iba a viajar acompañada, pero un visado inexistente en el pasaporte de mi amiga, impidió que ella viajara y ¡tómala barbón!, que ahí voy a treparme solita al avión sin ninguna preparación mental, pero superé el susto rápidamente y nomás subirme a la aeronave me quedé bien dormida. Nada más eran las 5:50 am, me había despertado a las 3 y me acosté como a las 11 armando la mochilita. Debo decir que para ser una aerolínea barata, Ryanair ofrece un buen servicio sin turbulencias y con aterrizajes y despegues casi imperceptibles. Sólo me enteraba de que habíamos llegado por la voz del capitán, porque, insisto, nomás acomodarme en el asiento me moría. Al cabo que ni daban refrigerio.

La verdad es que tuve un poco de pánico antes de viajar a Frankfurt y barajée la posibilidad de volver a Barcelona antes de lo previsto, pero pos ya estaba de dios emprender la segunda parte del viaje y conocer las bellas ciudades de Frankfurt y Würzburg. No me quedó de otra que aflojar y cooperar. Eso sí, pinche Ryanair: los aeropuertos que utiliza están lejos de las ciudades. De hecho, uno de los alemanes a los que conocí dijo que en realidad Frankfurt Hanh se debería llamar Frankfurt París, porque está en casa de su chingada madre, nada más a 1 hora y media de la ciudad en sí, igual que Girona de Barcelona o Stansted de Londres. Total, que terminé pagando otros casi 60 euros por los buses, lo mismo que me costaron todos los vuelos que hice. Aún así, creo que es barato, así que mejor ni digo nada. ¡Putos!

Tengo poco tiempo siendo un dechado de positividad, así que antes era de las que se resignaba a ser de las que siempre sacaba semáforo rojo en el aeropuerto de Guadalajara cuando regresaba del gabacho, pero ahora no, ahora estoy convencida de que la mente está cabrona y pos aunque medio se me subieron los huevos a las anginas un par de veces sólo de pensar que me podían mandar al topi en Girona al revisar mi pasaporte y preguntar qué chingados hago viviendo en España, porque mi permiso de estudiante está en pleno trámite y viajé sin la Autorización de Regreso (un puto papel por el cuál tuve que pagar 6 euros y no pude llevar conmigo porque los pinches burócratas catalanes son lentos como la ostia y mulos como ellos sólos, en serio, les pagan para que se la pasen tomando desayunitos y apretando dos teclas en toda su puta jornada laboral), pensé en decir la neta, que mi permiso estaba en trámite, que tengo 3 años legal en este país como estudiante y pos que no, que no traía la puñetera cartita ésa de mierda, que le hicieran como quisieran, total, no pasaba de llegar a México para navidades, ja, ja, ja, pero pos les digo, los pinches españoles confiadotes de la revisión que se efectúo en Frankfurt, no se inmutaron ante mi llegada, total, ya les habían hecho la chamba. Por eso pensé, la pinche suerte NO EXISTE, es cuestión de pensar positivo. ¡Ay! ¡Cómo me encanta ser tan pinche positiva! Estoy cabrona, verdad de dios.
En fin, llegué a Franfurt a las 3 de la mañana y sólo con la dirección de un hostal que no pude reservar por internet, pero que decía estar a dos pasos de la central de trenes y pos sí, estaba ahí al ladito, esperando a por mí. Además, el hostal estaba bien pro: hasta tenía tarjetitas acá para abrir la puerta de la habitación de cuatro camas sólo para mujeres que tuve a bien elegir; el staff, maravilloso, genial, amabilísimos y todo lo que quieran y manden; el desayuno estaba incluido y la neta, estaba bien bueno, básico, pero bien bueno, lo justo para iniciar el día con alegría, aunque de los tres días que tuve chance de probarlo, nomás lo hice una vez, ja, ja, es que era entre 8 y 10 de la madrugada, ustedes comprenderán. El sábado por la noche en la recepción-bar-cocina que está en el área común se armó la fiesta y pos ahí voy solita a tomar mi cervecita y pretzels, casi, casi volteando hacia la pared y pos que llega un bato y me saca plática y pos resulta que era abogado y que estaba ahí con sus dos amigos abogados, porque su oficina queda justo en el edificio de en frente y pos como sabían que ahí podían, pos se fueron a tomar sus cervecitas y que me pongo a platicar con los tres y resulta que son la onda y pos me voy de fiesta con ellos. Primero fuimos a un lugar bien fresa donde trabajaba otro amigo abogado suyo y luego fuimos a un lugar con salsa y hip-hop. Al parecer a los alemanes les gusta mucho la onda latina. La verdad nos la pasamos en el área hip-hop en la que además permitían fumar y pos a puro vodka red bull que me invitaron mis nuevos amigos. La pasé realmente bien.

Y luego Würzburg, en donde me encontré con Elvia, otra amiga que reencontré luego de muchos años. Con ella estuve en la secundaria, así que ya se imaginarán, ¡ya llovió! Tanto a ella como a Martha la encontré gracias al facebook. Amo facebook.

Würzburg es una ciudad pequeña a la que llegué en tren. Es pequeña, pero hermosa. La gente, al igual que en Frankfurt, amabilísima. La Elvia también, excelente anfitriona, me llevó a dar la vuelta oficial por la ciudad, fuimos a un súper castillo, el Marienberg, a una iglesia enclavada en una colina y a pesar de que tuvimos que subir putimil escalones, las vistas eran preciosas. Ambas ciudades alemanas estaban atravesadas por el río Main, razón por la cual hacía un frío de las once mil vergas, pero iba bien preparada, así que no pasé frío.
Del viaje he regresado con el firme propósito de retomar mis lecciones de aleman, así que ni pedo, el catalán tendrá que esperar de nuez.

Ya al llegar, la verdad es que entré en shock, conforme fui penetrando en la ciudad y me fui topando con catalanes, escuchando su idioma, me dio mal viaje: otra de las certezas con la que regreso es que no me encanta la vibra catalana, ni su idioma. Cuando estuve en Londres me di cuenta de lo pose que son, porque si, bien hippies ellos, pero bien ataviados de hippies, es decir, me percaté de que les importa demasiado la apariencia. Son, como alguien me dijera, una especie de nuevos ricos, luego de pasarla mal y no tener mucho, pasaron a tener mucho y a pasarla mejor, pero menuda actitud les dejó la experiencia. En Alemania me sentí muy bien acogida y quizá no conozca las grandes capitales como Berlín o Munich, pero creo que la actitud se vibra y se siente. ¡Ay! Yo y las vibras.

Estoy muy contenta y satisfecha con el viaje y si bien no me encanta estar de regreso, pos aquí vivo de momento y me tengo que concentrar en la tesina para poder irme triunfante de aquí a otras tierras, a otros mundos y con nuevas expectativas.

FOTOS: "Muévelo, muévelo", que uno nunca está en el mismo lugar, nunca, ni estando parado esperando el bus.





6 comentarios:

La+Ln=ii dijo...

Creo que en general en Europa son bien confiados. Cuando crucé de Madrid a Berlín me pasé como Juana por mi casa y casi casi ni el pasaporte me checaron. Bueno, supongo que para entrar a Inglaterra la hitoria es otra.
¿De alemán a catalán?, pppfff la respuesta es obvia. Por muy monas que luzcan sus "íes" copulativas, ¿el catalán a qué?, :p

Verónica Nieva dijo...

Los vijes son chidos y tú los cuentas poca madre.

Me sentí de fiesta leyéndote.

Un beso, mija.

Anónimo dijo...

Viajar hace sentirnos vivos..

Anónimo dijo...

En estas fotos te siento sola y contigomisma.. raro raroo..

Mariana M* dijo...

Pos estaba sola y conmigo misma, pero a gusto, hasta eso. Es apenas en estos días que me siento medio sabe qué modo, creo que estoy PREMENSTRUAL. ¡Aggggggh!

FG dijo...

Niña:
Que aventuras las tuyas, sólo faltó que platicases que música escuchabas mientras estabas en aquellos lugares, paseando y tomando pictures. Aunque ya la imagino...