sábado, noviembre 01, 2008

Hoy no planeo, mañana tampoco


Acotación a la entrada: El problema de aficionarse a las pizzas del Mercadona, marca Hacendado, es que la masa engorda y yo anoche cené pizza en casa de Arabella, aderezada con el delicioso mojo, una salsita que mi amiga guarda para una mariscada especial, y hoy les escribo mientras me zampo una Genovesa. Así voy a llegar veloz a la siguiente talla, pero, no se preocupen, hay de donde agarrar. Soy un dechado de curvas, jajajajajajajajaja, y voluptuosidad sinuosa.

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De la noche de anoche y de la mañana de hoy, sólo puedo decir esto: ¡qué pinche divertida me la pasé! Todo comenzó, de hecho, cuando salí de casa 10 minutos antes de las 3 de la tarde. Me disponía a salir a tomar el bus, porque llovía y no me quería mojar yendo en bicicleta a CasacAsia. Iba contenta, tarde, porque siempre se me hace tarde, pero contenta. Últimamente ando toda contentota sin saber ni por qué, pero me gusta el pinche mood, es así de simple: me lo paso fenomenal aún yendo a trabajar. No sé qué me pasa.

Antes de salir Úrsula me preguntó si saldría y pos le contesté la verdad, que no tenía ganas, pero que ya vería conforme transcurriera la tarde. Y así fue. Como a las 6 y media y luego de echarme una película de Ventura Pons llamada Barcelona, Un Mapa, le llamé a Arabella para ver qué haría y me invió amablemente a su casita. Yo llegué toda presta y veloz armada con botella de tinto (otro tinto's weekend), pizza y helado de strawberry cheesecake que al final no probamos, pero espero endulce el paladar de la bella Arabella. Luego dimos un breve recorrido por la Barceloneta en busca de a) cajero y b) bar con nois guapos. Entre una cosa y la otra el guardia de un restaurante al que iremos algún día que tengamos harta plata nos hizo un breviario sobre las langostas. Aseguró que no sufrían los animalitos al ser arrojados al agua hirviendo, porque tienen la sangre fría. Ora ya sé por qué he sufrido tanto.

Ya en el bar y luego de dos rones y algunos cigarrillos, aseguré que me iría a dormir, así que me despedí de mi amiga y me hice al andar, pero que se me atraviesa el bicing y pos dije voy al Chico Chango a visitar a mis amigos y ver si se disfrazaron. No se disfrazaron, pero llegué justo cuando cerraban el changarro para ir al Gran Foc, donde tocaba un dj que Shari moría por ver. Y ahí vamos, Álvaro, Shari, Didi y la nueva compañera de piso de Álvariano y Didi, Mónica, mejor conocida durante la noche como Ingrid Betancourt de chiquita. Dos amigos de ésta se unieron a nuestro peregrinar hasta el bar y pos ya ahí, ¡a darle vuelo a la hilacha! Bailé y bailé y ronée y ronée y Álvaro se fue y yo me quedé y evité que una tía loca que se puso a revisar nuestras pertenencias hurtara mis cigarros que agarró así de huevos y nomás porque si de la mesa que teníamos, menos mal que estaba al ladito, y luego, como andaba de señorita soy amiga de todo el mundo, pos que veo unos mexicans, no sé, no es que se les viera el nopal en la frente, pero presentí que eran compatriotas y pos que volteo y les digo hola, qué tal, ¿a que son mexicanos? Y pos que si eran y pos que terminamos intercambiando números de celular, o sea, ¡hazme el favor! ¿De cuándo acá ando yo de socialita por la vida, yo, la más amargada de todas? Jajajajaja.

No me lo propuse, pero de un tiempo a esta fecha, me siento tan tranquila y sólo pensando qué sigue y me encanta. Me debía estar sola, aunque a veces, me muera por morder tus labios. En fin, nadie es perfecto, jojojo.

SNAP: "Amanecer serrano", nomás porque quiero y puedo nombrarla así. Pero al que le atine a lo que en realidad es, tendrá premio sorpresa. ¿No les encantan las sopresas?

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Acotación a la salida: Era obvio que luego de tantos rones, algunas cervezas y una de tinto a medias iba a amanecer como una cuba. Lo bueno es que amanecí como una cuba, pero sin resaca maligna. Lo más, pero más divertido de todo: amanecer en el colchón inflable de Shari en el Chico Chango, porque si, en nuestro restaurante bar favorito también se puede pernoctar. Conforme avanzó la madrugada el colchón se desinfló poquito, así que no dormimos mal, pero pos ya andábamos rozando el piso, jajajajaja. Luego en putiza a casa a bañarme, agarrar mi pizza Genovesa y bajar al hostal. Y todo sólo con una bondadosa resaca típica de ron que me hacía reir por todo: tradicionalmente el ron me pone feliz y amanezco feliz. Voy a beber más ron. No hay de otra.

2 comentarios:

Verónica Nieva dijo...

La foto: es el reflejo en el reflejo.

ikerjauregui dijo...

Entre fiesta , reflexión, amor y añorar te leo más contenta y me da tanto gusto!! La verdad es que ya de leerte te conozco mejor y eres súper sensible que bruto, para ti un taco es cena y un beso boda BUM!!! Eres toda sensibilidad , deja el ron eso si que mata he jejejejeje Saludos!