domingo, noviembre 30, 2008

Cuento de invierno



Sucia y enraizada en su dolor, se lamenta; recorre con la punta de la lengua la superficie que la sostiene. Su piel, que no es eterna, habla del tiempo que ha pasado sobre sus pasos. Hoy se ha detenido ya. Su corazón late arrepentido de haber partido cuando quizá no debió hacerlo. Nuevas ciudades, aires diferentes y toda la soledad que a los mayores puede arropar a traición, mientras ella se pensaba dueña de su reino, había otro habitante, peso pesado, enorme, apabullante, que ganó palmo a palmo el territorio donde no habitaban ni esposo, ni hijos, ni perro o gato. Quería ver al mundo girar bajo sus pies. Por eso estaba triste.

En algún tiempo se preocupó por maquillarse, por vestirse bien, estar cómoda para ir a trabajar a uno, dos o tres trabajos al mismo tiempo. Se ocupaba de hacer la compra: agua, pan, frutas, verduras. Estaba harta de cocinar para ella sola. Freía un huevo y se imaginaba haciéndolo para tres niños pequeños. ¿Hijos? Nietos o sobrinos, pero para llegar hasta allí, había que empezar por alguna parte. Quizá la imagen sólo era la de ella junto a sus dos hermanos, la que cocinaba, su madre, no ella. No quería despertar lástima, la que ella misma ya sentía por todo el peso de esa vacuidad.

Nunca pudo detenerse. Era como si le clavaran puñales de adentro para afuera, tenía que partir. No era extraño, era el caso de la mujer que huye. Cada vez y amenazada por la permanencia, seguía. Les regalaba una noche de besos para luego perderse en el batir de los mares, en el bramido del eterno dolor de los que parten. Así los dejaba tiernos de amores o curtidos en encallar. Abandonaba el episodio sin inmutarse por el caos que pudiera generar. Su andar, sereno, era desconcertarte para los ojos que habían visto más allá de ese firmamento, tres mil años luz y una casa con calefacción para sus herederos.

FOTOGRAFÍA: Mira a ambos lados antes de cruzar. Siempre. Y luego, cruza.

2 comentarios:

FG dijo...

No sé porque lo lei y veo un dejo de alusión personal.Y sin embargo, sgues ahi, como la canción de los Bee Gees:

Whether you're a brother or whether you're a mother,
you're stayin' alive, stayin' alive.
Feel the city breakin' and everybody shakin',
and we're stayin' alive, stayin' alive.

Mariana M* dijo...

Vale, la alusión personal es obvia, yo lo escribí, pero tampoco es pa' tanto. En la creatividad derivan esos momentos de debilidad, cuando te sientes sólo y desamparado, je. Pero, ¡yo estoy más viva que nunca! Y soy feliz, jo, jo. Besos mi Fab.