domingo, noviembre 23, 2008

Ansiosa y paranoide



Hoy, soy un barril sin fondo. Tengo un vacío en la boca del estómago y la ligera sospecha de que no se trata sino de ansiedad una, porque me quedé sin un quinto, dos, por lo revoltosos que son los afectos que afectan a esta, su segura servidora. Y tres, porque alguien a quien le guardo mucho cariño tuvo que atravesar por una operación por un mal que le ha trastocado la vida tanto a ella como a su familia. Ya nada será igual, pero confío en que estará bien. El caso es que por este acontecimiento volví a pensar demasiado en el Sujeto T. Una noche, estando en Würzwurg y al no tener noticias de la salud de esta persona (que sí, está altamente relacionada con el Sujeto T) pensé antes de dormir que soñaría esa noche con ella para saber si estaba bien o no, acto seguido, sueño que el Suejeto T me dice que si, que está bien de salud. El problema es que lo estuve soñando más de lo normal para los últimos tiempos y eso no me gustó nadita. Fue hace pocos días que dejé de hacerlo y por fin, ¡por fin!, soñé con cabrones diferentes, porque claro, en uno de los sueños me besaba, se acercaba a mí y me daba un beso y la sensación era tan vívida, horripilantemente vívida, por ende, asquerosamente dolorosa. Me desperté aún sintiendo sus labios, el calor de la piel y el olor que lo caracteriza. Entonces lo supe, estaba valiendo madres, estaba volviendo a esa racha de otros tiempos en los que el síndrome de abstinencia me masacraba. Menos mal, dejó de suceder.

La otra: Quién me manda besar bocas equivocadas. Quién chingados me manda. Como nadie tampoco me manda estar ahí de coquetota con alguien que se encuentra a miles de kilómetros de aquí. En definitiva, no quiero relaciones a distancia, ligues a distancia o cualquier tipo de vínculo afectivo a distancia. ¡Necesito diversificar aquí! Digo, si es que necesitara diversificar. Pero tiene que ser aquí y ahora, no allá y quién sabe cuándo. A esto, en gran parte, se debe mi ansiedad y que no tenga hambre al mismo tiempo. Si, quién me entiende. Así que estoy a punto de enviar al garete todo eso que no existe, pero que de alguna manera existe en la cabeza de dos personas que habitan distintos continentes. Aún no estoy en condiciones para aventurarme en ningún tipo de relación y menos de lejitos. No puedo. Sólo estoy como para bobear con el vecino motorista o con el pelirrolito sexy. O quizá podría seguir tonteando a distancia, pero me parece que del otro lado del teléfono alguien se lo está tomando en serio. ¡Aaaaagh! Lo odio, cuando comienzan las complicaciones en mi cabeza, las odio, pero es el miedo a volver a sentirme atrapada sin salida y dentro de una relación que no me hace feliz. Y en realidad nada ha comenzado, pero ahí estoy alucinando chayotes. Debería irme a dormir, porque en la cama ya estoy, me la he pasado holgazaneando como dios manda en domingo. Gracias dios por inventar los domingos.

¿La paranoica y unos cuates? ¡Nombre! Nomás tantito.

IMAGEN: Se llama Worldle. Búsquenlo y háganlo de lo que quieran. He dicho.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es que la soledad, acompañada o sola es muy perraaaaaa mija, muy muy perra, dimelo a mi que tambien estando acompañada ahi ando haciendo ciberamistades que luego cuando te sueltan "me gustas mucho" ahi, ahiiii te das cuenta del coqueteo que has entablado y sus consecuencias.. sube mucho la moral, pero a que le tiraaaaa uno a queeeee a ver dime a queeeeeee??..

Mariana M* dijo...

Jajajajajajajajaja. ¡Chin! La soledad. La neta, ya me estoy acostumbrando.