domingo, noviembre 30, 2008

RA D IO HEA_D

video

Esto si que puedo decirlo: yo, ya los vi. Jo, jo. Mueran de envidia. ¡Ay! Qué mamona empiezo este mes. Ja, ja, ja.

Cuento de invierno



Sucia y enraizada en su dolor, se lamenta; recorre con la punta de la lengua la superficie que la sostiene. Su piel, que no es eterna, habla del tiempo que ha pasado sobre sus pasos. Hoy se ha detenido ya. Su corazón late arrepentido de haber partido cuando quizá no debió hacerlo. Nuevas ciudades, aires diferentes y toda la soledad que a los mayores puede arropar a traición, mientras ella se pensaba dueña de su reino, había otro habitante, peso pesado, enorme, apabullante, que ganó palmo a palmo el territorio donde no habitaban ni esposo, ni hijos, ni perro o gato. Quería ver al mundo girar bajo sus pies. Por eso estaba triste.

En algún tiempo se preocupó por maquillarse, por vestirse bien, estar cómoda para ir a trabajar a uno, dos o tres trabajos al mismo tiempo. Se ocupaba de hacer la compra: agua, pan, frutas, verduras. Estaba harta de cocinar para ella sola. Freía un huevo y se imaginaba haciéndolo para tres niños pequeños. ¿Hijos? Nietos o sobrinos, pero para llegar hasta allí, había que empezar por alguna parte. Quizá la imagen sólo era la de ella junto a sus dos hermanos, la que cocinaba, su madre, no ella. No quería despertar lástima, la que ella misma ya sentía por todo el peso de esa vacuidad.

Nunca pudo detenerse. Era como si le clavaran puñales de adentro para afuera, tenía que partir. No era extraño, era el caso de la mujer que huye. Cada vez y amenazada por la permanencia, seguía. Les regalaba una noche de besos para luego perderse en el batir de los mares, en el bramido del eterno dolor de los que parten. Así los dejaba tiernos de amores o curtidos en encallar. Abandonaba el episodio sin inmutarse por el caos que pudiera generar. Su andar, sereno, era desconcertarte para los ojos que habían visto más allá de ese firmamento, tres mil años luz y una casa con calefacción para sus herederos.

FOTOGRAFÍA: Mira a ambos lados antes de cruzar. Siempre. Y luego, cruza.

sábado, noviembre 29, 2008

Quinto sueño


Y ya en el quinto sueño la casa de mis padres era enorme, con baños espectaculares que incluyen vestidores inmensos, habitaciones que podrían ser una vivienda estándar para los parámetros catalanes, por ejemplo. Así que decidía levantar mi voz y cambiarme a una de las mega habitaciones y alquilar las que usualmente ocupabamos, poner a mi madre a cocinar a los nuevos inquilinos, lo cual les costaríá una interesante suma. Luego... luego aparecía mi supuesto novio y no, no tenía una cara conodida, era diferente, y me gustaba y buscaba su cobijo.

Hace un par de días soñé que tenía vellos en las tetas, pero no uno o dos vellitos desperdigados por ahí, tremendo matonón me cargaba justo en el plexo. La razón: no follar en demasía, o sea, no follar y punto. La sensación era horrible, la imagen, grotesca, ¿vellos en las tetas? ¡Qué asco! Porque claro, la textura de dichos vellos era similar, pero no tan rizada, como la de los púbicos.

También soñé que perdía una importante colección de cd's de mi hermano, así que nada más despertar un poquito, intenté espabilarme para borrar todo rastro de ese sueño, la sensación era agobiante. Generalmente me puedo despertar poquito y, si me gusta el sueño, arrullarme y continuarlo, claro que no puedo controlar lo que pasa en ellos, pero la historia prosigue y en algunos casos es bastante gratificante.

Obvio, sueño mucho, porque duermo aún más. Y debe haber sueños de los que ni me acuerdo o se me olvidan nada más despertar. El compendio, de recordarlo en su totalidad, sería maravilloso.

También despierta sueño o para poder dormirme, idea que no es tan buena, es frustrante soñar tanto y poder consumar tan poco de esas idealizaciones.

Algo que no comprendo es por qué a veces sueño que no puedo caminar o voltear para el frente y sólo puedo mirar al piso, esas cosas no son nada lindas, pero son parte de lo que sucede mientras duermo en mi cabeza.

FOTOFOTO: Esto no es un sueño, según qué forma, parezco geisha, ja, ja, ja.

viernes, noviembre 28, 2008

Ciudades de noche



Extraño nuevos paisajes, otros fríos. La depresión post vacacional siempre se manifiesta de distintas formas, pero aparece y te hace notar lo lindo que es estar expuesto a nuevas experiencias o a viejas muy entrañables sensaciones. Como sea, tenemos que pasar por ahí.

FOTOGRAMAS: De Frankfurt am Main y de Würzburg. El mismo río.

jueves, noviembre 27, 2008

Inicio laboral

Mi vida laboral comenzó cuando tenía 22 años. Desconocía el verdadero desamor, tenía las tetas bien puestas, unas pantorrillas de envidia por las cuales vestía minifalda de la manera más inconsciente, lo cual implica sentarse en el piso en las clases de periodismo que organizaba Néstor Pérez en su casa del barrio de Mexicaltzingo, sin tomar en cuenta la cantidad de miradas posadas en mis chones de estampado cuadrículado, azul con blanco, y encajillo.

Corría 1999 y por aquella época había comenzado ya a cursar las materias optativas a las cuales debía acceder en los últimos cuatro semestres de la carrera, Licenciatura en Letras Hispánicas, en la ilustrísima Universidad de Guadalajara. El menú no seducía, pero pensé que Ciencia Ficción no podría estar nada mal o que, por lo menos, me enriquecería más que cualquier burla sobre periodismo -lejos de la materia que tomé con Néstor, como parte de la formación obligatoria, y con Ricardo Partida, la mayoría de las optativas sobre periodismo eran una auténtica broma. Basta mencionar que cuando no me quedó de otra y tuve que tomar una, la profesora no se enteró durante todo el semestre que yo trabajaba en un periódico, siendo que revisábamos disque minuciósamente las partes de un periódico y blah-, así que emprendí mi camino hacía esta rama de la literatura que conocía parcialmente por mi padre, gran aficionado al cine de ciencia ficción, y así formé parte de los 6 alumnos que tuvo a su cargo Rogelio Zéron. Uno de ellos, Omar, trabajaba impartiendo lecciones de español a mozalbetillos imberbes en una secundaria fresa; sus amigas también daban clases de español o inglés en otras escuelitas en colonias nice y fue por ellos por quienes encontré mi primer trabajo: ser responsable de impartir español para 1ro y 2do de secundaria, así como de inglés para 2do de primaria, si mal no recuerdo.
El día que conocí a la vieja de la directora, flipé; era toda una cascarrabias, de esas que seguramente fueron bien putas y les encantaba la pasión, pero se las daban de santitas y traían al jesús en la boca, o al menos al de Jesús querían traer en la boca, pero bueno, ya me entienden. Y los alumnos, una adoración: en 1ro de secundaria, únicamente dos, una niña gorda apodada La Vaca, y Gabriel, un niñito escuálido que padecía, si, gastritis, apodado Pollito. Creo que aludía a una caricatura que francamente no conozco; 2do de secundaria estaba poblado por pubertas con más facha de putas que de estudiantes y por pubertos calientes, variopinto manojo de hormonas dispuesto a sacarme de mis casillas una y otra vez sin ponerlo en duda.

Odiaba mi trabajo, era un verdadero infierno. No tenía contrato firmado, pero como si hubiera firmado contrato con mi alma decidí terminar aquel año escolar a como diera lugar. Así que iba a dar mis clasecitas por las mañanas, producía el programa de radio que tenía el H. Departamento de Letras en la XEJB y asistía la universidad por las tardes, todo sin descuidar mi atareada agenda social que incluía, todavía, tener uno que otro novio, amantillo o desliz de cuando en cuando.

Había un niño, Mariano, que por la pinche casualidad de los nombres, pos como que se vio obligado a acosar a la maestra del mismo nombre y, tengo que aceptar, que de no haber sido yo una persona coherente, responsable e íntegra, hubiera desflorado los labios de Marianito, que la verdad estaba bien federal de caminos, pero pos qué se le anda arrimando a la maestra que, ya entonces, se abandonó a la soltería harta de noviar y noviar sin satisfacción alguna. Si, alguna vez suspire por Marianito y escabechármelo quise, pero no fui capaz. Mi ánimo transgresor no estaba en su máximo esplendor: tuve a mal embelezarme ante la belleza de un tipo que estudiaba filosofía, ya luego se hizo fotógrafo, pero entonces estudiaba en la facultad aledaña a la mía y tenía un grupo, ni me acuerdo del nombre, pero me deslumbraba al aparecer en escena. Así que lo conocí, me lo topé en La Barra de Moreno, me lo fajé, conocí los tatuajes que rodeaban su torso, los piercings que aprisionaban sus pezones, para luego percatarme que tenía novia, con quien después coincidiría al trabajar en Mural, morirme del coraje y mandarlo a la verga sin dirigirle la palabra hasta que tuve que hacerlo porque me lo encontraba en según qué eventos. El colmo de los colmos o, lo que es igual, vivir en Guadalajara, ranchito amado, entrecruzamiento de babas y fluidos diversos.

Para mi cumpleaños 23, ya en pleno 2000, en uno de los típicos pachangones que organizaba en casa de mis padres, en pleno barrio de Chapalita, me recuerdo contando mis aventuras con los chiquillos a Tomás y Norman, los dos garañones babeando ante el simple hecho de posarse en frente de un grupo de féminas de apariencia virginal y, lo mejor, vírgenes, aunque Tomás siempre fue partidario de otras tendencias, porque bien me lo decía, las virgencitas no saben clavar. Entonces fantasearon con la posibilidad de que Norman trabajara ahí, de profesor de lo que fuera y se divirtiera como enano con las chamacas.

Gracias a esa experiencia decidí jamas nunca volver a pisar un aula escolar más que para tomar asiento y atender a cualquier cátedra que tengan a bien darme, pero a chingar a 20, yo no vuelvo a dar clases, algunas de las que intenté dar se convertían en verdaderos actos de acoso a mí persona sin que yo pudiera tomar parte y meter mano. Pinches chiquillos cabrones, cómo se divertían. Eran realmente insoportables.

martes, noviembre 25, 2008

Las mujeres las prefieren grandes

Estaba leyendo el abstract de un post en cuyas líneas se sobaba una vez más la oración "la métrica de mi sexo", cuando pensé en larguras y extensiones. Nunca, más que ahora, me he sentido tan indiferente al acto sexual como en esta etapa. Pero no, no estoy deprimida, sino todo lo contrario. Y me estoy cansando, por paradójico que parezca, de tanta calma chicha. Extraño un poquito de los mares embravecidos en los que me solía meter y no es que ahora me mantenga sana y salva en tierra firme, pero hay algo que falta.

Y hablando de terapias, ¿cuánto más puede durar la mía? A veces creo que quiero saltar de repente al agua y en el filito me doy el enfrenón, me quedo con las ganas de volver a sentirme inmersa, cubierta, acariciada, me quedo en paz mirando, no impávida, al contrario, no me inmuto, porque sufro el arrepentimiento súbito, lamento no meterme a bañar. Nunca me había pasado antes. Supongo que es un tanto cierto eso de que es más difícil encontrar piezas de refacción para el corazón de una treintañera.

Y hablando de pollas, es mentira y conformismo eso de que el tamaño no importa, sino como la muevan. Si bien toca enamorarse, como la tenga, no hay más remedio. Cuando toca la suerte de que encima de amor, hay dote, una lo agradece sin duda.

NO PIC TODAY.SOUNDTRACK: El adorable Bright Eyes, haciendo lo suyo.

Espiral




Hola. Buenos días. ¿Hay alguien ahí? Sigo nerviosa, el estómago en espiral. Leo Vice y recién terminé el texto para anunciar la apertura de la tienda de unos amigos. A penas son las 9 de la mañana. Quizá no te tomes nada en serio, pero no puedo romper mi paz. Soy una cobarde o no, quizá sólo sea una persona responsable que cuida de su estabilidad emocional. Porque la gente muere, porque las cosas cambian y soy fácilmente impresionable. Necesito cuidarme. No puedo darme el lujo de romperme. No estoy en casa. Tengo que concentrarme el sobrevivir.

PICS: Las bicis del bicing donde no deben estar. Esto da para otro post.

domingo, noviembre 23, 2008

Ansiosa y paranoide



Hoy, soy un barril sin fondo. Tengo un vacío en la boca del estómago y la ligera sospecha de que no se trata sino de ansiedad una, porque me quedé sin un quinto, dos, por lo revoltosos que son los afectos que afectan a esta, su segura servidora. Y tres, porque alguien a quien le guardo mucho cariño tuvo que atravesar por una operación por un mal que le ha trastocado la vida tanto a ella como a su familia. Ya nada será igual, pero confío en que estará bien. El caso es que por este acontecimiento volví a pensar demasiado en el Sujeto T. Una noche, estando en Würzwurg y al no tener noticias de la salud de esta persona (que sí, está altamente relacionada con el Sujeto T) pensé antes de dormir que soñaría esa noche con ella para saber si estaba bien o no, acto seguido, sueño que el Suejeto T me dice que si, que está bien de salud. El problema es que lo estuve soñando más de lo normal para los últimos tiempos y eso no me gustó nadita. Fue hace pocos días que dejé de hacerlo y por fin, ¡por fin!, soñé con cabrones diferentes, porque claro, en uno de los sueños me besaba, se acercaba a mí y me daba un beso y la sensación era tan vívida, horripilantemente vívida, por ende, asquerosamente dolorosa. Me desperté aún sintiendo sus labios, el calor de la piel y el olor que lo caracteriza. Entonces lo supe, estaba valiendo madres, estaba volviendo a esa racha de otros tiempos en los que el síndrome de abstinencia me masacraba. Menos mal, dejó de suceder.

La otra: Quién me manda besar bocas equivocadas. Quién chingados me manda. Como nadie tampoco me manda estar ahí de coquetota con alguien que se encuentra a miles de kilómetros de aquí. En definitiva, no quiero relaciones a distancia, ligues a distancia o cualquier tipo de vínculo afectivo a distancia. ¡Necesito diversificar aquí! Digo, si es que necesitara diversificar. Pero tiene que ser aquí y ahora, no allá y quién sabe cuándo. A esto, en gran parte, se debe mi ansiedad y que no tenga hambre al mismo tiempo. Si, quién me entiende. Así que estoy a punto de enviar al garete todo eso que no existe, pero que de alguna manera existe en la cabeza de dos personas que habitan distintos continentes. Aún no estoy en condiciones para aventurarme en ningún tipo de relación y menos de lejitos. No puedo. Sólo estoy como para bobear con el vecino motorista o con el pelirrolito sexy. O quizá podría seguir tonteando a distancia, pero me parece que del otro lado del teléfono alguien se lo está tomando en serio. ¡Aaaaagh! Lo odio, cuando comienzan las complicaciones en mi cabeza, las odio, pero es el miedo a volver a sentirme atrapada sin salida y dentro de una relación que no me hace feliz. Y en realidad nada ha comenzado, pero ahí estoy alucinando chayotes. Debería irme a dormir, porque en la cama ya estoy, me la he pasado holgazaneando como dios manda en domingo. Gracias dios por inventar los domingos.

¿La paranoica y unos cuates? ¡Nombre! Nomás tantito.

IMAGEN: Se llama Worldle. Búsquenlo y háganlo de lo que quieran. He dicho.

jueves, noviembre 20, 2008

Los pelirrojitos no son como los pinto

Así que estoy aquí sentada en CasacAsia, hinchándome a caramelos, tolerando el incipiente cólico, y pensando en que los pelirrojitos sexys no son como los pinto.

Me explico.

Ayer, mágicamente, me topé con mi vecino motorista. Venía llegando del Video Club, porque me estoy dando una atascada de Sex and the City, la serie, ya que al ver la película la nostalgia me ganó y fui a alquilar un par de dvd's. Eran casi las 9 de la noche y al irme acercando a casa, al percatarme de que era él bajándose de la moto, no lo pude creer y me dio mucha risa interior, así que pasé de largo, pero le dejé la puerta abierta del edificio; en lo que él entraba, yo pedí el ascensor y miré el buzón de correo. Ya estábamos los dos parados frente al ascensor; él movía la cabeza de un lado al otro y hacía ruiditos de cuando te duelen los hombros por cansancio, y yo ahí, sin saber qué decir, así que volteo y le pregunto que cuánto tiene viviendo ahí. Tengo la teoría de que sólo es cuestión de hablar con la banda para sacarle una sonricita, y pues va a ser que si. Me dijo que justo había hecho un año. De ahí, saltamos al tema de la moto, de lo abrigado que iba, de que tuvo una bici y se la robaron, que él va hasta Sabadell en moto, y llegamos al tercero y me tuve que bajar, pero iba con una sonrisa pícara por haberle sacado plática, que me hizo sentir bastante bien. Es sólo cuestión de tocar tantito la puerta para que te abran. Luego, a media noche, me textea el otro pelirrojito sexy porque no lo atendieron en urgencias y tuvo que volver a casa con el dolorón de sinucitis que traía. Ni hablar, me hizo gracia que respondiera así a mi consejo de que tenía que exagerar el dolor para que lo atendieran.

Pero no, ninguno de los pelirrojitos sexys son pelirrojos, ni son tan sexys como mis ojitos los ven. Sea como sea, me alegran la vista y es todo lo que quiero por ahora. No está nada mal, los dos dando señales de vida el mismo día. ¡Ay! ¡Cómo me encanta!

De lo que sucede o sucedió en mi piso, aún no me atrevo a revelarlo. Digamos que sucedió algo que trastocó el orden, la paz y la tranquilidad. Si bien soy en parte responsable de eso, ya no soy responsable del comportamiento de las que habitamos el piso. Uno piensa que como adultos, las cosas se pueden sobrellevar mejor que cuando eres un adolescente imberbe, pero no siempre sucede así, sino todo lo contrario. El nivel de hormonas se elevó a niveles estratosféricos. Mi cabeza voló, pero pude recuperarla unas calles abajo. Me la coloqué bien y ahí voy tratando de no volver a pisar ningún explosivo del campo que alguien minó para calmar su dolor, porque sus ilusiones se vieron avasalladas. Ese dolor, todavía no se va, queda bastante, pero es trabajo de cada una hacerlo. El problema es que las 4 habitantes quedamos salpicadas, dos sin deberla, ni temerla, y si pronto no cambian las cosas, si habrá que llamar a reunión de piso para plantear posibles soluciones. No sólo trataremos los problemas personales de Mariana, será más bien un llamado a la buena convivencia. Es sólo que he entendido por qué el llamado del otro día.

Somos demasiadas mujeres en ese piso. Dios nos salve.

Quizá algún día me atreva a revelar el hecho.

PIC: Yo haciendo caras hace tiempo ya. En este piso desde donde suelo escribir, mi casa todavía.



martes, noviembre 18, 2008

Si sí, si no


Si es amor, la cosa es intensa todo el tiempo. Basta con encontrar la mirada del otro, alcanzar a ver las pecas que salpican de verde esos ojos marrones y creer que será así para siempre. Ese tú y yo, ese juntos, ese por siempre lo crees invariablemente. Poco importa lo que las malas experiencias te digan, estás tan necesitado de volver a sentir esa magia, tan feliz por haber encontrado al significant other, que poco pueden importar los baches del pasado.

Pero, hay que decir que también lo que no es amor puede ser intenso todo el tiempo. Sólo es necesario tener un celular cerca y textear. Algún momento más tarde ese fuego que confundes con amor te hará arder la piel y cada nalgada te volverá loco, loco, loco. Es la piel, es el olor y la locura que revolotea detrás de la mirada lo que te impide parar, sólo quieres más y todo lo que te digan, todas las advertencias serán nulas. Podrías dejar de comer un mes entero con tal de caber en el cuerpo del otro.

¿A cuántos vampiros nos habremos encontrado ya a estas alturas del partido? Yo, por lo menos a uno. Y me mató. Llegó lejos con sus mordeduras. Lo peor es que sigue penando. Supongo que su destino fatal es seguir mordiendo cuellos y no encontrar saciedad alguna nunca. Yo no soy vampira, pero creo que tengo el poder de lastimar mucho, muchísimo. Sin querer, siempre es sin querer, lo cual me parece que es peor; no tengo la intención de herir a nadie, pero es esa falta de intención lo que termina hiriendo demasiado. No me encanta, más que nada me asusta. ¿Cuándo dejaré de hacerlo? Porque es eso o estacionarme en el otro extremo, querer controlarlo todo, exprimir como tomates con las manos a las personas. Pero no quiero hablar de eso, porque eso no es amor.

Cuando se trate de amor, quiero estar ahí.

FOTOGRAFÍA: "La muchacha ésta", que está tan premenstrual como cada mes, sensible y chillona, de mal humor, odiando a las personas egoístas a su alrededor que se pasan de verga y proponen reuniones de piso para ¿arreglar sus problemas personales? Jamas hubiera imaginado que mis castos oídos tendrían que escuchar semejante babosada, ahí si, vamos a organizar una reunión de piso para hablar de los problemas de Mariana. ¡Son chingaderas! ¡Bah! La gente hoy día, tanto pinche vegetal orgánico les daña la maceta y el juicio.

sábado, noviembre 15, 2008

Living la vida loca


Anoche olvidé las llaves de mi casa, dormí en un parque durante casi 2 horas para bajar avión y no me atreví a decirlo en una sola oración hoy día. Llegué andando a casa y tuve que tocar el timbre para entrar y dormir en mi cama. Me cagué de frío mientras dormí en el parque, pero por eso caminar durante media hora no me molestó: pude entrar en calor. Llegué a las 5 de la mañana. A esa hora la churrería todavía estaba abierta, pero no me atreví a preguntar si todavía vendían algo. Estaba impresentable, así que me pasé de largo. Tengo como 10 kilos de más. No me atormenta, pero creo que a algunas personas si. ¿Será posible?

JUM FRV JUM FRV JUM FRV JUM FRV JUM FRV JUM FRV JUM FRV JUM FRV JUM

Teclear tantas veces esto en la secundaria no sirvió de nada. Sólo un millón de redacciones después, por ahí de mi entrada en las filas del periodismo, pude teclear velozmente y sin mirar al teclado.

¿Hola?

FOTOGRAMA: "Estampida" de caballos desbocados locos por guarecerse de la lluvia y el frío del invierno. ¿Tienes frío? Yo no.

viernes, noviembre 14, 2008

Viaje








El viaje fue intenso, tanto o más que el olor de mi sudor cuando estoy en situación de estrés. Hace casi dos años que no viajaba, así que lo disfruté muchísimo, como cuando voy sintiendo el viento fresco golpear mi cara al andar en bicicleta. Más que intenso, quizá fue estimulante y lleno de novedades agradables. Reencontré a Martha en Londres luego de más de 10 años de no verla. Estuvimos juntas en la prepa, pero no nos volvimos a ver. Por aquel tiempo nos solíamos juntar con nuestro grupo de amigos los sábados por la tarde y noche en Bugambilias, un fraccionamiento a las afueras de la ciudad. Había una zona nueva dentro de él, Las Villas, escenario de grandes bacanales y alucinantes viajes cortesía de la madre naturaleza vía San Isidro. Ahí departí con Martha y mucha gente más. He olvidado muchos detalles de aquellos tiempos, me dí cuenta platicando con ella. Yo y mi fantástica memoria. Martha me paseó por todo Londres, los puntos importantes. Me faltó comer fish & chips, pero probé un montón de comida deliciosa: desde una hamburguesa de tofú, pasando por comida japonesa (cero sushi) y rematando con china. Todo ríquisimo. Por un instante me enamoré de la ciudad y pensé que sería el sitio ideal para mí, pensamiento que se esfumó tan pronto llegué a Frankfurt.

En principio, como ya lo comenté, iba a viajar acompañada, pero un visado inexistente en el pasaporte de mi amiga, impidió que ella viajara y ¡tómala barbón!, que ahí voy a treparme solita al avión sin ninguna preparación mental, pero superé el susto rápidamente y nomás subirme a la aeronave me quedé bien dormida. Nada más eran las 5:50 am, me había despertado a las 3 y me acosté como a las 11 armando la mochilita. Debo decir que para ser una aerolínea barata, Ryanair ofrece un buen servicio sin turbulencias y con aterrizajes y despegues casi imperceptibles. Sólo me enteraba de que habíamos llegado por la voz del capitán, porque, insisto, nomás acomodarme en el asiento me moría. Al cabo que ni daban refrigerio.

La verdad es que tuve un poco de pánico antes de viajar a Frankfurt y barajée la posibilidad de volver a Barcelona antes de lo previsto, pero pos ya estaba de dios emprender la segunda parte del viaje y conocer las bellas ciudades de Frankfurt y Würzburg. No me quedó de otra que aflojar y cooperar. Eso sí, pinche Ryanair: los aeropuertos que utiliza están lejos de las ciudades. De hecho, uno de los alemanes a los que conocí dijo que en realidad Frankfurt Hanh se debería llamar Frankfurt París, porque está en casa de su chingada madre, nada más a 1 hora y media de la ciudad en sí, igual que Girona de Barcelona o Stansted de Londres. Total, que terminé pagando otros casi 60 euros por los buses, lo mismo que me costaron todos los vuelos que hice. Aún así, creo que es barato, así que mejor ni digo nada. ¡Putos!

Tengo poco tiempo siendo un dechado de positividad, así que antes era de las que se resignaba a ser de las que siempre sacaba semáforo rojo en el aeropuerto de Guadalajara cuando regresaba del gabacho, pero ahora no, ahora estoy convencida de que la mente está cabrona y pos aunque medio se me subieron los huevos a las anginas un par de veces sólo de pensar que me podían mandar al topi en Girona al revisar mi pasaporte y preguntar qué chingados hago viviendo en España, porque mi permiso de estudiante está en pleno trámite y viajé sin la Autorización de Regreso (un puto papel por el cuál tuve que pagar 6 euros y no pude llevar conmigo porque los pinches burócratas catalanes son lentos como la ostia y mulos como ellos sólos, en serio, les pagan para que se la pasen tomando desayunitos y apretando dos teclas en toda su puta jornada laboral), pensé en decir la neta, que mi permiso estaba en trámite, que tengo 3 años legal en este país como estudiante y pos que no, que no traía la puñetera cartita ésa de mierda, que le hicieran como quisieran, total, no pasaba de llegar a México para navidades, ja, ja, ja, pero pos les digo, los pinches españoles confiadotes de la revisión que se efectúo en Frankfurt, no se inmutaron ante mi llegada, total, ya les habían hecho la chamba. Por eso pensé, la pinche suerte NO EXISTE, es cuestión de pensar positivo. ¡Ay! ¡Cómo me encanta ser tan pinche positiva! Estoy cabrona, verdad de dios.
En fin, llegué a Franfurt a las 3 de la mañana y sólo con la dirección de un hostal que no pude reservar por internet, pero que decía estar a dos pasos de la central de trenes y pos sí, estaba ahí al ladito, esperando a por mí. Además, el hostal estaba bien pro: hasta tenía tarjetitas acá para abrir la puerta de la habitación de cuatro camas sólo para mujeres que tuve a bien elegir; el staff, maravilloso, genial, amabilísimos y todo lo que quieran y manden; el desayuno estaba incluido y la neta, estaba bien bueno, básico, pero bien bueno, lo justo para iniciar el día con alegría, aunque de los tres días que tuve chance de probarlo, nomás lo hice una vez, ja, ja, es que era entre 8 y 10 de la madrugada, ustedes comprenderán. El sábado por la noche en la recepción-bar-cocina que está en el área común se armó la fiesta y pos ahí voy solita a tomar mi cervecita y pretzels, casi, casi volteando hacia la pared y pos que llega un bato y me saca plática y pos resulta que era abogado y que estaba ahí con sus dos amigos abogados, porque su oficina queda justo en el edificio de en frente y pos como sabían que ahí podían, pos se fueron a tomar sus cervecitas y que me pongo a platicar con los tres y resulta que son la onda y pos me voy de fiesta con ellos. Primero fuimos a un lugar bien fresa donde trabajaba otro amigo abogado suyo y luego fuimos a un lugar con salsa y hip-hop. Al parecer a los alemanes les gusta mucho la onda latina. La verdad nos la pasamos en el área hip-hop en la que además permitían fumar y pos a puro vodka red bull que me invitaron mis nuevos amigos. La pasé realmente bien.

Y luego Würzburg, en donde me encontré con Elvia, otra amiga que reencontré luego de muchos años. Con ella estuve en la secundaria, así que ya se imaginarán, ¡ya llovió! Tanto a ella como a Martha la encontré gracias al facebook. Amo facebook.

Würzburg es una ciudad pequeña a la que llegué en tren. Es pequeña, pero hermosa. La gente, al igual que en Frankfurt, amabilísima. La Elvia también, excelente anfitriona, me llevó a dar la vuelta oficial por la ciudad, fuimos a un súper castillo, el Marienberg, a una iglesia enclavada en una colina y a pesar de que tuvimos que subir putimil escalones, las vistas eran preciosas. Ambas ciudades alemanas estaban atravesadas por el río Main, razón por la cual hacía un frío de las once mil vergas, pero iba bien preparada, así que no pasé frío.
Del viaje he regresado con el firme propósito de retomar mis lecciones de aleman, así que ni pedo, el catalán tendrá que esperar de nuez.

Ya al llegar, la verdad es que entré en shock, conforme fui penetrando en la ciudad y me fui topando con catalanes, escuchando su idioma, me dio mal viaje: otra de las certezas con la que regreso es que no me encanta la vibra catalana, ni su idioma. Cuando estuve en Londres me di cuenta de lo pose que son, porque si, bien hippies ellos, pero bien ataviados de hippies, es decir, me percaté de que les importa demasiado la apariencia. Son, como alguien me dijera, una especie de nuevos ricos, luego de pasarla mal y no tener mucho, pasaron a tener mucho y a pasarla mejor, pero menuda actitud les dejó la experiencia. En Alemania me sentí muy bien acogida y quizá no conozca las grandes capitales como Berlín o Munich, pero creo que la actitud se vibra y se siente. ¡Ay! Yo y las vibras.

Estoy muy contenta y satisfecha con el viaje y si bien no me encanta estar de regreso, pos aquí vivo de momento y me tengo que concentrar en la tesina para poder irme triunfante de aquí a otras tierras, a otros mundos y con nuevas expectativas.

FOTOS: "Muévelo, muévelo", que uno nunca está en el mismo lugar, nunca, ni estando parado esperando el bus.





miércoles, noviembre 12, 2008

Tentempié


¡Amo a los españoles! Pero no me malinterpreten: sólo me encanta su chabacanería y dejadez total. Hoy penetré en territorio penínsular sin que me revisaran el pasaporte y, aunque no me moría de nervios, sabía que podría tener problemas porque tengo mi permiso de estudiante en pleno trámite, el cual va viento en popa, pero háganle entender eso a un oficial de aduana. Les juro que cuando vi que no habría control de pasaporte salté de felicidad y pensé que no, no era verdad, era sólo falsa alarma, un hermoso sueño o un espejismo y que el control vendría más adelante, pero no, nunca hubo tal. Tan chambones ellos. Pronto, la reseña detallada de mis aventuras germanas e inglesas. Ahora, les dejos unas bellas fotos. ¡Amo mi cámara! Y eso sí es verdad absoluta. Ella y yo somos una misma, jajajajajajaja.





sábado, noviembre 08, 2008

Ich liebe Frankfurt






La segunda ciudad europea que conozco es Frankfurt y ahí estoy, tome y tome fotos, toda embobada, como buena primeriza. A pesar de que por problemas técnicos estoy viajando sola, lo estoy pasando bien. Tranquilita, pero bien. Por ello deben entender que aún no bebo ninguna cerveza alemana. Cuando termine de postear lo haré.
Resulta que Frankfurt es una ciudad preciosa, tranquila, con bicicletas por doquier. Ya me comí el típico bocadillo con salchicha, entiéndase pan con una embarradita de mostaza y el embutido ahí nomás. !Ah! Y una deliciosa ensalada de patatas que me supo a gloria y no eran más que las papas hervidas, eso si, aderezadas en el punto perfecto con algo parecido a la mayonesa, pero ácido. En fin, muy rico todo.
En el hostal que me hospedo, al cual llegué apenas anoche a ver si había cama porque no pude reservar por internet, el staff es bien buena onda y la neta es que he flipado, porque hasta tarjeta te dan como llave para abrir la puerta de la teva habitació. Alucinante, jajajaja, hasta me siento como en un hotel de lujo. Este medio día el chico que atendía la barra-recepción me invitó el latte macchiato que pedí. !Eso es atención de lujo!
La verdad es que estaba bien nerviosa antes del viaje, hasta se me cortó la digestión y andaba con ascos y cosas, ni dormir podía, pero una vez en Londres, ya viendo que nomás hay que confiar en uno mismo, en la intuición, todo ha sido una constante sorpresa y alegría a los sentidos. Como me caga ser la típica turista que se come el mundo de un solo bocado, ahí voy tranquilamente sólo y únicamente sólo haciendo lo que se me antoja y la verdad, estoy disfrutando bastante.
Además, es la onda, nomás me subo al avión y me jeteo, o sea, nada de nervios, ni de turbulencias, es más, ni siento los pinches aterrizajes más que por la voz del capitán que nos alerta que hemos llegado.
Si no viajé antes, es porque no pude y aunque tampoco es que re pueda, pos ya estaba de dios que me diera una vueltita más allá de mis confines cotidianos.
SNAPPY: Tres de Frankfurt am Main. Pronto, más foticos de los alrededores y de la primera parte con Martha, mi fantástica anfitriona, y la enigmática Londres. Cómo me estoy acordando de mis clases de aleman. Se me hace que las voy a retomar, porque me gusta demasiado y me acuerdo de un pepino, o sea, casi nada.

sábado, noviembre 01, 2008

Hoy no planeo, mañana tampoco


Acotación a la entrada: El problema de aficionarse a las pizzas del Mercadona, marca Hacendado, es que la masa engorda y yo anoche cené pizza en casa de Arabella, aderezada con el delicioso mojo, una salsita que mi amiga guarda para una mariscada especial, y hoy les escribo mientras me zampo una Genovesa. Así voy a llegar veloz a la siguiente talla, pero, no se preocupen, hay de donde agarrar. Soy un dechado de curvas, jajajajajajajajaja, y voluptuosidad sinuosa.

***

De la noche de anoche y de la mañana de hoy, sólo puedo decir esto: ¡qué pinche divertida me la pasé! Todo comenzó, de hecho, cuando salí de casa 10 minutos antes de las 3 de la tarde. Me disponía a salir a tomar el bus, porque llovía y no me quería mojar yendo en bicicleta a CasacAsia. Iba contenta, tarde, porque siempre se me hace tarde, pero contenta. Últimamente ando toda contentota sin saber ni por qué, pero me gusta el pinche mood, es así de simple: me lo paso fenomenal aún yendo a trabajar. No sé qué me pasa.

Antes de salir Úrsula me preguntó si saldría y pos le contesté la verdad, que no tenía ganas, pero que ya vería conforme transcurriera la tarde. Y así fue. Como a las 6 y media y luego de echarme una película de Ventura Pons llamada Barcelona, Un Mapa, le llamé a Arabella para ver qué haría y me invió amablemente a su casita. Yo llegué toda presta y veloz armada con botella de tinto (otro tinto's weekend), pizza y helado de strawberry cheesecake que al final no probamos, pero espero endulce el paladar de la bella Arabella. Luego dimos un breve recorrido por la Barceloneta en busca de a) cajero y b) bar con nois guapos. Entre una cosa y la otra el guardia de un restaurante al que iremos algún día que tengamos harta plata nos hizo un breviario sobre las langostas. Aseguró que no sufrían los animalitos al ser arrojados al agua hirviendo, porque tienen la sangre fría. Ora ya sé por qué he sufrido tanto.

Ya en el bar y luego de dos rones y algunos cigarrillos, aseguré que me iría a dormir, así que me despedí de mi amiga y me hice al andar, pero que se me atraviesa el bicing y pos dije voy al Chico Chango a visitar a mis amigos y ver si se disfrazaron. No se disfrazaron, pero llegué justo cuando cerraban el changarro para ir al Gran Foc, donde tocaba un dj que Shari moría por ver. Y ahí vamos, Álvaro, Shari, Didi y la nueva compañera de piso de Álvariano y Didi, Mónica, mejor conocida durante la noche como Ingrid Betancourt de chiquita. Dos amigos de ésta se unieron a nuestro peregrinar hasta el bar y pos ya ahí, ¡a darle vuelo a la hilacha! Bailé y bailé y ronée y ronée y Álvaro se fue y yo me quedé y evité que una tía loca que se puso a revisar nuestras pertenencias hurtara mis cigarros que agarró así de huevos y nomás porque si de la mesa que teníamos, menos mal que estaba al ladito, y luego, como andaba de señorita soy amiga de todo el mundo, pos que veo unos mexicans, no sé, no es que se les viera el nopal en la frente, pero presentí que eran compatriotas y pos que volteo y les digo hola, qué tal, ¿a que son mexicanos? Y pos que si eran y pos que terminamos intercambiando números de celular, o sea, ¡hazme el favor! ¿De cuándo acá ando yo de socialita por la vida, yo, la más amargada de todas? Jajajajaja.

No me lo propuse, pero de un tiempo a esta fecha, me siento tan tranquila y sólo pensando qué sigue y me encanta. Me debía estar sola, aunque a veces, me muera por morder tus labios. En fin, nadie es perfecto, jojojo.

SNAP: "Amanecer serrano", nomás porque quiero y puedo nombrarla así. Pero al que le atine a lo que en realidad es, tendrá premio sorpresa. ¿No les encantan las sopresas?

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Acotación a la salida: Era obvio que luego de tantos rones, algunas cervezas y una de tinto a medias iba a amanecer como una cuba. Lo bueno es que amanecí como una cuba, pero sin resaca maligna. Lo más, pero más divertido de todo: amanecer en el colchón inflable de Shari en el Chico Chango, porque si, en nuestro restaurante bar favorito también se puede pernoctar. Conforme avanzó la madrugada el colchón se desinfló poquito, así que no dormimos mal, pero pos ya andábamos rozando el piso, jajajajaja. Luego en putiza a casa a bañarme, agarrar mi pizza Genovesa y bajar al hostal. Y todo sólo con una bondadosa resaca típica de ron que me hacía reir por todo: tradicionalmente el ron me pone feliz y amanezco feliz. Voy a beber más ron. No hay de otra.