sábado, octubre 25, 2008

Una canción


A esta canción le debo haber sobrevivido a los tiempos más obscuros que pude haber imaginado. Estaba en una ciudad distinta, lejos de la persona que me dio sentido por mucho, mucho tiempo, y escuchándola pensaba que la letra era un reflejo de lo que nos pasaba: el tiempo se llevó mucho de lo bello y dejó ruinas en su lugar. Era lo que iba sintiendo a cada llamada, a cada ausencia de voz por un mes entero. ¿A quién se le ocurre pensar que una relación a distancia es posible? Es el peor de los sueños guajiros: si no se está en frente del otro, no hay química, por ende, no hay vínculo real. Lo demás, son mamadas.

Eso, al fin y al cabo, ya no importa, pero la canción es buena. Al menos, me sigue gustando. Por extraño que parezca, pero se los tengo que contar, ya no lloro por el Sujeto T, ni sueño con él repetidamente, ni me urge entrar al mensajero o al facebook para saber de él: se ha disipado la tormenta como tenía que suceder. El aferre sólo era cuestión de tiempo.

Con Imogen pasé muchas noches, muchos días, muchos caminos a distintos lugares. El "what the hell, what's going on?" me llegaba. La encontré gracias a David Byrne y su playlist. La renueva cada mes.

Hoy, gracias a dios y a todos los santos, no me siento sola, ni desolada, ni abandonada de la mano de dios, pero escucho a Imogen y recuerdo con su rola aquellos viejos sentimientos de soledad total. Trabajaba en un restaurante italiano y pasaba largos ratos a solas en el turno de 5pm a 12am. Luego volvía a casa en bicicleta luchando contra el frío que era nuevo para mí. Añoraba estar con mi amado, pero al mismo tiempo no quería estar donde él. Extraño aún la sensación de estar con alguien y pertenecer a un lugar, pero, como ley divina, todo cambia y aquí estamos.

Ambigua como siempre, escucho a Imogen Heap. La pobre necesita un Extreme Make Over, pero qué más da, canta de maravilla.

FOTI-FOTI: "A contraluz", de alguna tarde del aún verano que reinó por estos lares. Ahora, estamos a un minuto del invierno y creánme que me duele. Hay que sacar de putazo abrigos y chamarras y cuanta madre ayude a protegerse del frío con humedad catalanes. ¡Odio la humedad con frío! Es simplemente detestable.

1 comentario:

Xhabyra dijo...

Muy buena foto, el azul de ese cielo me resulta muy intrigante.