domingo, septiembre 07, 2008

Por la boca muero, pero no del todo


Actualmente, a pesar de encontrarme tan bien, me veo en la necesidad de enfocar mi energía en mejorar mis cualidades comunicativas y por ello me refiero a la importancia de saber transmitir sentimientos, ésos que sentimos, pero que no es fácil materializar a través del habla. Sentir, siento mucho y me la paso pensando en todo eso. De ahí a que sea capaz de expresarlo, pues va a ser que no. Si, estamos en problemas. Por otra parte estoy supeditada, por ahora, a callarme todos los impulsivos comentarios que deseen brotar de mi boca cuando estoy enojada, de manera que pueda identificar el origen exacto de mi malestar durante el tiempo de reflexión y mientras se bajan los ánimos. Confío en dios en poder hacerlo.

Más de una vez he puesto ojos de plato pensando al mismo tiempo "yo y mi gran boca", por hablar mal de alguien que casualmente se encontraba justo ahí o por decir barrabasada y media. Insisto, parece divertido hasta que no lo es.

Y en plena visita de mi hermana, en la colita del verano barcelones, cuando da un poco de temor la pronta desaparición del calor, por más agobiante que pueda resultar a veces, luego de una semana ininterrumpida de fiesta, mucha fiesta, como dios manda fiesta, vuelvo a trabajar 12 horas en domingo, a salir de casa tan temprano que ni tráfico hay y hasta puedo estacionar la bici en frente de la panadería y comprarme un croissantcito pal desayuno.

Hasta eso, las bestias del hostal se comportaron.

Con el deseo de cruzar el océano en noviembre, me despido sin más novedad.

FOTOCHUS: "Luces de bengala", nomás por nombrar más entusiastamente a las pinches luces que iluminaban una mesa de billar aburrida y formal en un club por la Rambla.

1 comentario:

BK dijo...

JAJAJA. ME GUSTO EL NOMBRE