martes, septiembre 09, 2008

Fantasía


El momento que precede al instante en que todo cambia para siempre es parecido a aquel en que una es capaz de sentirse poderosa y atractiva, capaz de invitar a salir a ese pelirrojito que tanto se cuestiona acerca del valor que tiene aprovechar el tiempo, estudiar y redactar una tesina. Ya mismo me estoy resbalando sobre su pecho, su tersa piel blanca, bordeada por uno que otro lunar, dulce, sobre todo dulce; me estoy enredando en su lengua y su barba me raspa la piel, el rojo salta de la fricción; sus manos me están elevando, me encrispan hasta el sofoco, estoy a punto de explotar. Pero, del todo, no puedo. Cuando alguien me gusta tiemblo, sudo y hasta tartamudeo. Intento sonreir y hago comentarios que considero apropiados y graciosos, pero no sé realmente lo que está sucediendo en la cabeza de mi interlocutor, por lo tanto la inseguridad me carcome por dentro y soy un tanto torpe.

Estoy a un instante de tontear hasta la inmundicia y dedicarle la miradita perfecta; estoy analizando la estrategia para que tropiece conmigo y parezca todo la más hermosa casualidad. No me importa que mire mi escote de tanto en tanto; eso lo consideraremos un punto a favor. Y que no tenga novia. Aunque un pelirrojito así, tendría que tenerla por fuerza. Es un bombón.

Creo que estoy en una fase pelirrojitos, porque tengo un vecino motorista que me mola bastante y creo de cierto que su pelo roza el rojizo por fuerza. Anoche coincidimos mi hermana y yo con él en el portal, pero, una vez más, los nervios me traicionan y cuando preguntó si subíamos para esperar en el ascensor, yo, tajante, dije que no. Cuando le dije a mi hermana que me gustaba, flipó por lo cortante que fui. ¿Entonces cómo vas a llegar un poquito más lejos? Pues no, no llego ni a la esquina con ninguno de los pelirrojitos sexys, porque apenas estoy experimentado el momento previo a cuando todo cambia para siempre. Para bien o para mal, pero las cosas van a cambiar. Quizá me tarde dos semanas más en obtener una cita. Quizá no haya cita alguna. Y es que puedo estar deseando volver a sentir un poquito de fuego, un incendio aunque sea menor, mientras adoro estar sola. Una cosa no está peleada con la otra. Tampoco estoy esperando ya de ya al amor de mi vida. Pero sentir bonito…Justo anoche me arruyé al sueño tejiendo una historia entre el vecino y yo. En mis fantasías, tengo un vecino imaginario que me quiere sólo a mí, lo cual rifa, porque me lo tropiezo de repente en el pasillo y resulta ser una chulada; luego lo veo comprando en el súper, más tarde en algún bar del barrio y ¡cataplúm! Ahí es cuando sucede el encuentro triunfal: entre copa y copa charlo con él, quedamos otro día, porque no, en la primera cita o encuentro no hay que darlo todo, hay que permitir a la emoción llegar, al misterio rodearlo todo con su halo poderoso de atracción, así que no será como hasta el tercer o cuarto encuentro cuando después de una cenita a medias luces el vecino imaginario me mira fijamente a los ojos y se acerca para plantarme el besazo del milllón. En seguida, sonricitas, más besitos, fuera ropa y lo terminamos haciendo en el sofá de la terraza, porque claro, justo ese vecino, es el vecino con terraza en el ático.

Me encantan mis fantasías. Llevan narración y todo. Las he tenido de todo tipo y me han permitido alcanzar el sueño en incontables ocasiones. Es algo que practico desde muy, pero muy pequeña, lo cual quizá me torturaba un poco, porque pensaba que estaba mal hacer eso no sé por qué, pero le daba rienda suelta a mi imaginación creando escenarios, vestuario, diálogos.

Acabo de cruzarme por tercera vez con el bomboncito y no ha pasado nada. Seguimos informando.

FOTOWET: "¡Ahí va el chorrazo!". El resto, imagínenselo ustedes.

3 comentarios:

jericalla man dijo...

jajajjaja me hiciste reir, por lo general cuando tengo sueños humedos tambien me aviento mis mini fantasias en sueños, pero son mas cortas que las tuyas y con poco dialogo.

Adrián Santuario dijo...

seguimos pendientes de nuestra corresponsal...

Mariana M* dijo...

No sé por qué, pero las minifantasías voyquevueloparaelorgasmo son otra cosa; lo de las fantasías son acá, mega historias que hasta puedo continuar noche tras noche hasta que la historia no da para más. Mientras dé, ahí le sigo inventando babosadas: personajes, situaciones, vestuario, escenarios. ¡Me encanta!