sábado, septiembre 27, 2008

Confesiones de último minuto

Este medio día gasté mis veintiúnicos 2.50 euritos en mi comida: paella valenciana precocinada lista para calentar en el micro y servir. Luego, como pude, escarbé en el monedero y pude sacar 75 céntimos para un Twix. Tenía un antojo garrafal.Y me fui acordando de ayer, de cómo con Álvaro bebimos vino tinto, comimos pollo asado con ensalada en su casa, luego le caimos con Arabella, bebimos cerveza, cenamos ensalada de atún; regresamos a casa en bicicleta y pos me caí en Plaça Tetuán, más adelantito, ya sin Álvaro, perdí un arete en pleno pedaleo, entonces me harté de la bici, la boté en Joanic (porque era de las de alquiler citadino) y me subí a patín a mi casa. Entré, vi a mis compañeras de piso reirse y convivir sanamente, puse jeta, me pasé de largo, cogí el teléfono y me dormí llorando y aferrada a él.

Llevo días dándole vueltas a lo que hago aquí o lo que no hago y estoy, francamente, cansada de trabajar en el ramo de la hostelería. Me urge escribir y hacer algo creativo. Aunque todavía tengo un poco de miedo y no sé ni por dónde tirar.

Y no me gusta, porque se ve mal, porque se mal juzga, pero creo que borrachuza soy y es mi estado natural. ¿Cuándo dejaré de ser tan peda? Eso sí, extraño las pedas con gente querida, son más divertidas. Bueno, es que el pedo es que ahora me pongo peda y estoy nostálgica y salen de mí borbotones de tristeza y ansiedad y, según yo, antes, en mi terruño amado, rodeada de mi gente, pos me divertía poniéndole al chupe. En fin, figuraciones mías, en el fondo es pura justificación para la peor de mis adicciones.

Por lo menos sé de cierto que: no tengo ni un quinto, hasta en euros, soy pobre; aunque me esté recuperando a mis dependencias emocionales, me siento de la verga porque no tengo una, o sea, tengo mono, y quiero un abrazo y besitos, pero al mismo tiempo no gracias, me dan ñañaras los cariñitos.

Como siempre y desde siempre, ambigua. ¿Qué me podrá cambiar?


NOTA: Encima de todo, esta semana me vino el periódo. Bendito sea dios que nunca, ni borracha, se me ha olvidado quitarme el tampón cada noche y bendito sea dios porque no uso Moon Cup.

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