domingo, agosto 31, 2008

Matando el tiempecico

¡Ay! La vida, las cosas, las visitas. La saliva entregada. El corazón que retiembla y la certeza que anega lo ya desde hace tiempo sospechado. La boca está cerrada, ni una mosca puede entrar.

Está cabrón apechugar e irse corriendo de ahí para siempre, sin volver ni una sola vez. Está cabrón. Corro y corro, pero a veces trozos de mi vestido se atoran en los recuerdos.

Ahora que lo pienso: Barcelona es perfecta ahora porque está mi hermana. Es increíble la energía positiva que te puede transmitir una sola persona. Y quiero estar rodeada de buena energía siempre que pueda. Por eso también extraño a Lulú. ¡Hace mucho que no nos vemos!

Y yo aquí encerrada en el hostal, rodeada de italianos, argentinos y suizos. Y ya me voy a correrlos de la cocina.

El otro día por andar de metiche, descubrí un correo en el que ponía que me querían despedir del hostal. Lo redactó la jefa loca. Un día después vi otro correo donde mi jefecito santo decía que no, que les interesaba que siguiera trabajando aquí. No entiendo, pero la salve de pura suerte,y aunque entiendo que las cosas pasan por algo, necesito la plata, necesito seguir trabajando aquí. No puedo darme el lujo de quedarme desempleada ni un solo día. El hambre también está cabrona. La verdad es que me dio mucho coraje y eso confirmó mis sospechas (más sospechas, pero estás más mundanas): la vieja ésa mal cogida me odia. Al menos no le simpatizo ni un pelito. Eso se vibra, se siente y yo suelo ser bastante receptivilla. Mi sexto sentido es bastante certero. Total, me pasaron a la tarde, no más madrugar, no más lidiar con los pinches guiris en la mañana, eso está bien, y me van a pagar un poquito más porque en la tarde son más horas. Genial. Ahora si que puedo salir de fiesta. Pero la duda me queda: por qué chingados se decidió un día que yo era totalmente prescindible.

Se siente feo de a madres saberse prescindible. Duele. Cala en el orgullo. Sobre todo cuando te aseguras de hacer medianamente bien las cosas. Más que medianamente, bien en tanto puedas hacerlo. Pero tengo que confesarlo: soy una toca huevos, hija de la chingada, cabrona. Como la vieja ésta mamó y mamó con que en el hostal el pinche idioma es el inglés, que aunque vivieramos en Cataluña y se hablara catalán, aquí todo lo hablas y lo escribes en inglés., un día econtré un comentario en una de las reservas que hizo ella en catalán y con una letra distinta a mi habitual escribí IN ENGLISH. Otro día llega mi jefe para preguntarme si fui yo y yo, mentirosota, dije que no, que ni era mi letra. Dijo que la persona que hizo eso no podría seguir trabajando aquí, porque era una falta de respeto a la hermana de uno de los socios. La misma que un día en frente de las chicas de limpieza dijo "dile a Mariana que mueva el culo y haga su trabajo". Eso es respetuosísimo, ajá.

Pinche vieja. Pero de momento, tengo trabajo.

2 comentarios:

plektopoi dijo...

Marianaaaaaa:
Chingo de rato sin vernos. Aunque me tope contigo en este blog, en el de mis vecinos Natalia y Tona (y el grandote Renato) o en el buen recuerdo del buen Alfonso "caligari-tu-padre" Islas. Un beso.

MFK (i) dijo...

Pues podra ser para ciertas personas malaleche, pero para otros, no nos eres tan precindible, aunke de lejos y aun sin konocernos en persona!, regularmente! cheko lo ke eskribes, lo kual valoro mucho!

asi! ke no se me pandie! okas!?

(abrasito)

alex

:)