domingo, agosto 31, 2008

Matando el tiempecico

¡Ay! La vida, las cosas, las visitas. La saliva entregada. El corazón que retiembla y la certeza que anega lo ya desde hace tiempo sospechado. La boca está cerrada, ni una mosca puede entrar.

Está cabrón apechugar e irse corriendo de ahí para siempre, sin volver ni una sola vez. Está cabrón. Corro y corro, pero a veces trozos de mi vestido se atoran en los recuerdos.

Ahora que lo pienso: Barcelona es perfecta ahora porque está mi hermana. Es increíble la energía positiva que te puede transmitir una sola persona. Y quiero estar rodeada de buena energía siempre que pueda. Por eso también extraño a Lulú. ¡Hace mucho que no nos vemos!

Y yo aquí encerrada en el hostal, rodeada de italianos, argentinos y suizos. Y ya me voy a correrlos de la cocina.

El otro día por andar de metiche, descubrí un correo en el que ponía que me querían despedir del hostal. Lo redactó la jefa loca. Un día después vi otro correo donde mi jefecito santo decía que no, que les interesaba que siguiera trabajando aquí. No entiendo, pero la salve de pura suerte,y aunque entiendo que las cosas pasan por algo, necesito la plata, necesito seguir trabajando aquí. No puedo darme el lujo de quedarme desempleada ni un solo día. El hambre también está cabrona. La verdad es que me dio mucho coraje y eso confirmó mis sospechas (más sospechas, pero estás más mundanas): la vieja ésa mal cogida me odia. Al menos no le simpatizo ni un pelito. Eso se vibra, se siente y yo suelo ser bastante receptivilla. Mi sexto sentido es bastante certero. Total, me pasaron a la tarde, no más madrugar, no más lidiar con los pinches guiris en la mañana, eso está bien, y me van a pagar un poquito más porque en la tarde son más horas. Genial. Ahora si que puedo salir de fiesta. Pero la duda me queda: por qué chingados se decidió un día que yo era totalmente prescindible.

Se siente feo de a madres saberse prescindible. Duele. Cala en el orgullo. Sobre todo cuando te aseguras de hacer medianamente bien las cosas. Más que medianamente, bien en tanto puedas hacerlo. Pero tengo que confesarlo: soy una toca huevos, hija de la chingada, cabrona. Como la vieja ésta mamó y mamó con que en el hostal el pinche idioma es el inglés, que aunque vivieramos en Cataluña y se hablara catalán, aquí todo lo hablas y lo escribes en inglés., un día econtré un comentario en una de las reservas que hizo ella en catalán y con una letra distinta a mi habitual escribí IN ENGLISH. Otro día llega mi jefe para preguntarme si fui yo y yo, mentirosota, dije que no, que ni era mi letra. Dijo que la persona que hizo eso no podría seguir trabajando aquí, porque era una falta de respeto a la hermana de uno de los socios. La misma que un día en frente de las chicas de limpieza dijo "dile a Mariana que mueva el culo y haga su trabajo". Eso es respetuosísimo, ajá.

Pinche vieja. Pero de momento, tengo trabajo.

viernes, agosto 29, 2008

Iluminaciones

Con Paula llego la alegría. Mirar sus ojos que son como los de mi madre o los de mi padre, sentir su belleza, la enorme energía que la agita y la hace radiar. Es un regalo. Es un regalo enorme de la vida que alguien con quien compartes el mismo background te encante tanto. Mi hermana es también mi amiga y complice a veces, salvadora, rescatista, regañadora, porrista, cocinera y alguien que, aunque se enojaba muchísimo, terminaba prestándome casi toda su ropa de marca. Y la de tres pesos también, incluyendo los zapatos. Ya hemos hablado de casi todo, pero queda casi todo por hablar. Además es súper divertida. Reimos mucho. Estoy contentísima con su paso por Barcelona. Tuvo a bien traerme unos viejos discos llenos de fotos. Y ya sabran lo que me encontré entre mis viejas fotos. Caras, sonrisas, ojos y tatuajes iluminados que no recordaba había fotografíado yo. La mente es increíble a veces: es capaz de editar el dolor que causan en el presente las alegrías pasadas. Fui muy feliz en esa época, pero estaba demasiado rota y desvencijada, así que huí de ahí e incluso e maldecido y negado lo que tanto amé en ese tiempo. Es tan simple volver al viejo departamento de Morelos, basta con ver una imagen y sentir de nuevo las miles de emociones y sensaciones que llegué a tener nada más estar ahí viendo la televisión tumbados en el intento de sofá o experimentar mucho coraje, por todas las tonterías que hice e, invariablemente, un nudo en la garganta. Como cuando no te despides cara a cara de alguien que fallece y queda todo por decir, sobre todo el 'perdóname por todo lo que te hice si es que te llegué a lastimar, gracias por todo lo que me diste, te quiero, adiós'. En definitiva, lo único que quise al final fue ver el final. Aunque, es inegable que he visto ya muchas veces el final vía facebook o chingaderas así. Lo sublime y lo asqueroso en una sola persona. Pero así es el amor, nos une a seres tan semejantes a nosotros mismos, con las mismas contrariedades y carencias. Estoy por escribir una petición especial a la vida y tengan por seguro que en entre las características estará 'y que sea, sobre todo, un cabrón manipulador, encantador de serpientes'. Es hermoso, me encanta sufrir. Con la llegada de Paula, me doy cuenta de algo: siempre lo más hermoso, está por vivirse. I love my sister!



FOTOGRAFÍAS: Del oscuro pasado de Mariana Islas, su época más luminosa. La más divertida está siempre a punto de suceder.

martes, agosto 26, 2008

Neuras

¡Ay, nanita! Neurótica hasta en sueños. Estaba en una tienda de discos que se iba transformando en un Ikea, estaba mi hermana ahí, pero no podíamos salir y como que huíamos de alguien, de tanto caminar por los pasillos de la tienda me dolía tanto la espalda hasta encorvarme e incluso caminar de rodillas con un vasito lleno de jugo de betabel que por mis torpes pasos se iba derramando en mi falda blanca. Me acordé mucho de La Ciencia del Sueño, por la transformación de la tienda, por la incongruencia en los diálogos.

Pero sí, neurótica hasta la médula de la inconsciencia. Tanto que tengo que enfocar mis energías en algo constructivo (como escribir y hacer negocito con mi amigo Lalo), porque de plano ando súper obsesiva con la limpieza de mi piso. Ayer lo limpié de pe a pa, ya que mis compañeras de piso no limpian ni en defensa personal. No ensucian, pero tampoco limpian. En el comedor hasta había telarañas cerca del sofá, razón por la cual algunas veces que te tumbas ahí plácidamente a ver la tele, terminas con ronchitas. Mientras limpio, las odio tanto y redacto mentalmente miles de mensajes para que por favor limpien de vez en cuando, pero todos son irónicos, no puedo ser diplomática y comunicarles de buena manera QUE HAY QUE LIMPIAR LA CASA, PORQUE NO SE LIMPIA SOLA. En fin, no voy a decir nada, me desahogo por aquí y disfruto del brillo que le saqué al baño y la cocina.

¿Por qué? ¿Por qué no puedo vivir con gente medianamente limpia? ¿Por qué mis papás se clavaron tanto con la limpieza y no puedo vivir en un cochinero? ¿Por qué? La verdad es que mis parámetros de limpieza han decaído bastante desde que vivo acá, si no, ya me hubiera vuelto loca. Lo que tiene vivir en una ciudad flower-power, plagada de happy-hippies.

Lo importante: falta cada vez más poco para ver a mi hermanita. Faltan en realidad horas. Estoy taaaaaan feliz.

FOTO: Cartel de otra expo de mi sisterna que está en el Prana Bar, que regentean Jonathan Lameda y Adolfo Weber. Si no lo conocen, visítenlo. La cocina es muy, pero muy buena.


lunes, agosto 25, 2008

Principio y fin


Comienzo de semana: fin de los Juegos Olímpicos. No dudo que esté poca madre evocar a los antiguos griegos y competir deportivamente hablando, pero la neta, las coberturas de según qué países estan de hueva. Cuando Atlanta '96 me tocó estar en Estados Unidos visitando a mi abuela, tías y demás parentela que viven en una ciudad aledaña a San Francisco, Californa, de manera que mi hermana y yo nos chutabamos lo que los gringos transmitían y la verdad estuvo de no mamar: para los gringos, sólo existían los gringos. Así que nos la pelamos al querer ver alguna competición de mexicanos o por lo menos al desear tener información parcial. Fue repugnante.

Ahora, lejos de México y recordando poco de las coberturas que allá se hacen, pero con la seguridad de que por lo menos José Ra y Ponchito eran bastante amenos, viví la experiencia española y puedo decir que no estuvo taaaaaan mal, pero la neta, cada vez que perdía un español, las palabras decepción y tristeza se apoderaban de los narradores de la competición en turno. Eso y que todavía no le bajan de huevos a su "la plata que nos supo a oro" por los resultados del enfrentamiento entre los ibéricos y los gringos en baloncesto, les quitan puntos.

Tengo que decir que desconocía el por qué de la ausencia de Ana Gabriela Guevara, que considero su decisión admirable y que me parece una burla lo que dijo el idiota al que estuvo denunciando por robar. A ver hasta cuándo los gobernantes van a entender que la educación es lo más importante para un pueblo, que hay que educar a la banda, para luego no anden con mamadas, pero bueno, me pongo verde del coraje al enterarme de cosas como esa.

Tengo que decir también que actuaciones como la de Phelps pueden resultar enceguecedoras, pero la actitud del muchacho no me encantó, ni que se le diera el gané a él en lugar de a otro nadador que llegó antes que él (se veía clarito en las imágenes aéreas), por lo cual es obvio que los Juegos están bien vendidos. Ni qué decir de que las niñitas gimnastas chinas ganaban todo y que no parecían mayores de 16 años. En fin.

Entre otras cosas, hoy limpié y re limpié el piso para recibir a mi hermanita este miércoles por la tarde. Yo trabajo el jueves en la mañana, así que no podremos festejar mucho, pero bueno, seguro que algo haremos. Estoy tan contenta y nerviosilla. Cuando se reciben visitas de esta magnitud, retiemblan los suelos. No hay como la buena compañía, como anoche con Lulux y Álvaro que nos juntamos a tomar cafecito y galletas, ajá, es decir, chelitas y papas. Cómo los quiero a mis amiguitos.

FOTOGRAMA: Como para que se harten de mi cara, jajajaja, una del recuerdo, de cuando recién llegué a Barcelona.

viernes, agosto 22, 2008

Ni en sueños (o al menos sólo ahí)

Las fotos llevan a la nostalgia. Ésta se cuela en el inconsciente, que hace trampa en los sueños y los sacude a un irrefrenable ritmo. Cuando sueño con el Sujeto T, es tan vívido que me desconcierta. Entonces me despierto con ganas de llamarle y decir que a pesar de todo, cómo no lo voy a querer en mi vida si es él. Al tomar la ducha la idea se va por el caño con algún cabello y restos de champú. Y me digo, ¿eres tonta? Por una vez en tu vida, mántente firme y cumple a raja tabla lo que expresaste. Como ya no quiero hacer más tonterias respecto a ese tema en particular, lo dejo en paz. No muevo los hilos. Aunque a veces entre al StatCounter sólo para darme cuenta de que alguien entró aquí buscando a Tomás Valles. ¿Cómo no até cabos? Supongo que fue la Zorra de Bajo Perfil. Yo sólo puedo decir: esto no es la biblia, encontrarás más en su tatuaje que aquí. Tú o cualquier otra. Bueno, sólo diré que no le gusta bañarse y ama la pizza de atún con cebolla.

Cuando lo sueño hasta pelo tiene. Pelo que en realidad es un peluquín, pero le queda tan bien. Hasta me parece guapo. Justo en ese sueño me alerta de que su padre leyó el blog y se percató de cosas que señalé de él, así que con todo y pena tengo que ir a limar asperezas. Es totalmente risible lo que pasa en los sueños. Tan risible como lo que pasa en la vida real.

En otra vida me gustaría ser amiga del Sujeto T, pero amiga de verdad. Para follar de vez en cuando y pasear en su camionetón loco y que hasta me invite a Sayulita. En esta vida, aún duele en cierta forma, así que prefiero mantener un enorme oceáno de distancia. Ni en sueños.


SNAPPY: Las dos bellezas con las que ahogué mis cuitas laborales anoche. Me llenó de felicidad sentir tan feliz a mi querida amiga y morí de risa al ver a Chiara dormir.



miércoles, agosto 20, 2008

El gendarme que todos llevamos dentro

Me niego, no quiero, no me gusta ser así. Pero lo soy y me chingo. Y se chinga la mitad de la humanidad conmigo, simplemente porque en los genes está escrito (bueno, además de en los genes, es una conducta aprendida, dicho sea de paso). Es una mezcla de verdugo y gendarme batidos en coctelera y a punto de turrón. Si, lo confieso (una confesión más, qué raro): en más de una ocasión y con más de una persona, soy un pinche gendarme mandón y despota bastante despreciable.

La mejor manera de abrir la puerta a esta parte de mi personalidad es darme confiancita. Después es cosa de ir midiendo a la banda (tal y como hacen los niños con sus padres) y ver qué tanto dan de sí. Repetido tema en mi terapia, donde he sido calificada de maltratadora, es aún un misterio para mí. He de redondear la confesión diciendo que me causa sumo placer maltratar y colocarme en una posición superior a la de la persona con la que entable este tipo de relación. Lucho, muchas veces, contra la salida del mounstro, pero una vez fuera, es imbatible, inapelable, atroz y, cual tsunami, es capaz de destruir todo lo que encuentre a su paso.

Es gracioso, pero está peculiaridad en mí no salen según con quien. Muchas personas ni conocen esta faceta, gracias a dios, pero quienes si, me deben tener miedo o lástima, por ser así a veces. En muchas ocasiones, cuando me descubro in fraganti maltratando, me recuerdo a un ex novio mío que me trataba así. Entonces, me doy mucha tristeza, porque justamente considero este tipo de actuación como una total incapacidad de comunicar los verdaderos sentimientos, de manera que al no hallar salida provocan una exploción tal que salpica a los que están alrededor.

No sé cómo pasé de ser maltratada a ser una maltratadora en potencia, pero mientras lo averiguo, prefiero estar sola e intentar en la medida de lo posible no hacer tanto daño. No me gusta ser así, pero supongo que las bestias en mi interior están aún muy agitadas por no encontrar respuestas y, sobre todo, paz.

Suena gracioso eso del gendarme, empero, no es gracioso ser así. De momento, sigo soltera y en terapia.

¡Domingo loco! Hoy, bien.




Estoy a punto de darlas: llevo 3 semanas trabajando 2 o 3 días de la semana durante periódos de 12 horas, lo cual, no me importa, siempre y cuando no te toquen los huevos. Los toca-huevos son quienes hacen de los currantes personas estresadas e histéricas. De verdad, este tema es uno de los que más me interesan, porque es básico y fundamental contar con un agradable ambiente de trabajo, para poder rendir y dar todo de sí.

Luego del ataque del infantil guardia, que hace rato me aplicó otra babosadota que ya ni voy a relatar, mi fin de semana se vio aderezado con un peculiar apagón en la recepción del hostal que, literalmente, me puso los pelos de punta. Con tan sólo encender un interruptor, se fue la luz, luego de una pequeña explosión. Me quedé de a seis. Eran a penas las 9 y cuarto de la mañana, qué chingados iba a hacer yo si en la caja de fusibles no estaba la solución. Los ordenadores se habían apagado y ahí estaba toda la información de la ubicación de los huéspedes en las habitaciones, el arqueo de la caja, todo, en fin, sufrí mucho durante las 2 horas que no hubo luz. Claro que le llamé al jefe, pero pus era domingo, estaba segura que no daría señales hasta por ahí de las 11 y fue que si.

En cosa de minutos se resolvió la situación, pero yo ya estaba muy estresada. Del puro coraje me regrese a casa pedaleando todo el camino, si, todo; generalmente me detengo en algún punto y termino el ascenso a pie, pero esta vez saqué todo el coraje pedaleando y funcionó. Ya en la tarde me fui a echar unas chelitas a casa de Lulú. También fue Shari. Total, estuve muy estresada, pero ya es otro día.

Lo que queda del mes lo voy a pasar trabajando aún más para poder tener unos días libres en la primera semana de septiembre y pasear con mi hermana que llega el próximo miércoles. Se aceptan envíos con ella, ja, ja, ja. Nomás es cosa de avisar y organizamos la entrega.

FOTOS: Pos unas del interesante lugar en el que trabajo, que me sirve de oficina, y donde yace, en la entrada, un guardia bastante infantil.

martes, agosto 19, 2008

¿Qué hago yo viendo esas cosas?

Ayer por la noche fui al cine con mis compañeras de piso. Vimos Mamma mia!, la pelicula basada en el musical. A la mitad pensé, ¿está gente no se entera que hay más canciones a parte de las de Abba? Me cagué de risa. Es una película disfrutable, divertida, pero como todo musical, empalagosa en algún momento. Eso si, Meryl Streep canta bastante bien. Soy mayor, es oficial.

sábado, agosto 16, 2008

El guardia que era presidente

¿Sábado bizarro? No, bizarrísimo. Debí sospecharlo desde que crucé el umbral de Casa Asia 30 minutos después de la hora en que en realidad debí llegar. El motivo: mi jefe en el hostal regresó de vacaciones y se entretuvo demás en el ordenador, por ende, me entretuvo demás a mí y así como una bola de nieve todo el brete fue ganando volúmen.
El guardia que de por sí es mamón, mamó con aquello de que ningún pretexto vale para llegar tarde, que siempre ha sido así desde que él se acuerda y que lleva 5 años viendo becarios pasar y llegar tarde uno tras otro. Yo, como sea le doy el avión y hasta le saco platiquita, porque como es re mamón, pos hay como que echarselo al bolsillo (debe ser un estúpido porque no darse cuenta que la gente te tiene que hacer la barba para llevar la fiesta en paz y no porque realmente hay chispa y buena onda, está cabrón). Subo a la sala, subo más para saludar a Álvaro, le digo que me voy a comer a la cocina como hago últimamente desde que tuvo a bien mostrarme el camino hacia el comedor de los empleados en este sacro santo recinto. Voy, me caliento la comida, parto el tomate, doy 2 bocados, oigo pasos, entra el guardia (que por cierto, se llama Data. ¿Qué coño de nombre ese, por dios? A menos que sea apodo de algún veinteañero, no entiendo que hace un garañón de casi 40 tacos haciéndose llamar Data) y comienza el cagoteo. Que qué hago ahí, que quién me dijo que podía ir a la cocina y, sobre todo, que qué hago comiendo en mis horas de trabajo.
Como pude contesté, ahí, medio sacada de onda, pero sin chistar, le dije que lo sentía, que no sabía que yo no podía estar ahí, que Álvaro me había dicho que sí que se podía. Termina la primera parte de la perorata, me quedo sola y pienso: pero, ¿qué coño? Si los becarios tenemos al menos 15 minutos para poder subir a tomar agua o así, pero claro, no reparé en que había llegado muy tarde. Me lamenté enormemente y caí en la cuenta: pero si llegaste tarde pendeja, hoy no debiste subir así tan pronto, hoy tocaba cuartito de la puerta roja. Y es que desde que trabajo aquí y tengo que comer aquí, pos suelo calentar la comida en el micro del hostal, llegar aquí, checar tarjeta y entonces si, ponerme a comer mis sagrados alimentos en el cuartito de la puerta, ése donde me metí a dormir el día que no podía con mi alma.
Bajé en putiza pensando en decirle que por derecho los becarios tenemos 15 minutos para descansar y que ese tiempo pensaba usarlo para comer, pero que voy escuchando sus gritos conforme me hacerco a la sala donde estaba Álvaro y pos que apuro el paso para interceptarlo. Como preví, ya estaba cagoteando a mi amigo, así que entró en la sala y le digo que si él dice que no se puede ir ahí, pos ya está, no lo hago más, que simplemente no lo sabía, y que la suelta: que si llegó tarde, cómo encima me ausento de la sala para ir a comer, que ni él puede hacerlo, subir a la cocina (que en realidad es como lo que le ardió más, que él, EL GUARDIA, no pudiera calentar su comidita de tuper ware y comer sentadito ahí, es que lo repitió hartas veces), que la exposición vale una pasta y que estoy ahí para vigilar que no se vayan a robar los proyectores (que por cierto, están montados a un nivel bastante alto, empotrados en unas bases que cuelgan del techo, o sea, muy por arriba de la altura de cualquier ser humano de estatura promedio) y qué blah.
Por mi cabeza pasaban imágenes de alguien saliendo de la sala con un proyector en la mano, ante lo cual me cagaba de risa, porque sería prácticamente imposible, pero luego pienso, en esta vida tooooooodo es posible, así que mejor me callo, pero mientras le iba respondiendo al hijo de puta éste, porque en realidad lo que tenía era un berrinche cavernario porque la pinche becaria se lo pasó por el arco del triunfo, llegó tarde, no se disculpó, no le lamió las botas ni los huevos y con todo, se fue a comer toda concha y como dios manda al comedor.
Pocas veces me puedo reir tanto interiormente al presenciar pataletas de niñato en garañones muy garañones.
Eso sí, me dejó un retortijón que se fue luego de un rato y la certeza de que, si tú jefe no es un pendejo, siempre hay un pendejo que se cree el jefe.
Por eso, estamos como estamos, ja, ja, ja.

Durante la jornada

La cosa es que no puedo ser falsa. Cuando no me da la gana hablar con la gente, pues no hablo. Si no me simpatizan, no puedo sonreir y sacar plática. De verdad, es así. Así que con los argentinos mamones y mal educados que se creen los muy, muy y que encima salen a la calle con una camisa de futbol de Argentina, pues soy cortante y respondo si, no, ajá, hasta luego, lo contrario que con los amables australianos (la pareja de viejitos, bueno, de gente mayor para ser exactos) o canadienses de Montreal. Sobre todo si tienen los ojitos azules, ja, ja, ja. Ya pues, es que estaban bien lindos los muchachos.

Dicho esto, caigo en la cuenta de lo hijaeputa que soy, porque tiemblo ante unos ojitos azules y anoche le marqué a mi ex novio para ver si un día de estos vamos a las fiestas de Grácia, mi barrio, las cuales serán tema de otro post, pero el caso es que soy una hijaeputa por pasarme por el arco del triunfo el respeto que le debo a mi ex novio que es bastante buena persona y me trató enormemente bien, no como yo hice, pero bueno, desde aquí lo digo: PERDÓN. No me encanta ser así, pero a veces así soy, espontánea, por decirlo de alguna manera, espontánea y media pendeja. ¿Cómo me atreví? Exactamente, ¿cómo? Pues de la misma manera que me lo llevé a mi casa la primera noche que lo conocí y le di mi florecita en lugar de esperar como dios manda a la tercera o cuarta cita para, entonces si, avalanzarme sobre él. Exactamente así. O como le robo besos a una mujer que me gusta o como rechazo de tajo una conversación necesaria. Tengo un morro que te cagas. Un santo morro de los cojones. En fin. Esa soy, qué se le va a hacer. De consuelo tenemos que con el tiempo voy aprendiendo. Soy media lenta, debo decir, pero aprendo y ya no soy la loca descocada que antes fui (aunque me divertía mucho, debo confesar). De veras, a veces me quedo pensando (porque sí, pienso) y me doy cuenta de la cantidad de babosadas que hago y he hecho, las cuales, me queda de consuelo, les divierten. Ja, ja, qué graciosa que soy. Bueno, pues así va la jornada. Ya es mitj día y muero de hambre.

Inicio de jornada

Son las 8:29 am. Me dormí casi a las 2 am. You do the maths. No se puede dormir tan poco cuando se va a trabajar tanto. Ya pues, voy a trabajar lo justo.

Acabo de flipar: entraron 5 italianos. O sea, la fiesta la estan terminando, como yo en mis buenos tiempos, a las 8 de la mañana. Joder. Unos minutos después entra una pareja de italianos, pidieron que no se limpie su habitación para que puedan dormir. Otros llegando de la fiesta. Luego unos señores como de 60 años o así, ellos si que no llegan de la fiesta, ja, ja, ¡nomás eso me faltaba! Seguro se levantaron como a las 7 o así, porque hoy se van.

Luego, para rematar, un par de argentinos medio prepotentones. En lugar de estar chingando, que se vayan a lavar los dientes. Les apestaba el hocico. Méndigos argentinos, de verdad, unos higaditos.

Bueno, demos el día por iniciado.




FOTOGRAFÍA: Una del recuerdo que le robé a Aimeé de su facebook. Eramos tan felices. Siempre de fiesta, siempre juntas. ¡Cómo las quiero a mis amiguitas!

lunes, agosto 11, 2008

Viendo las nubes pasar

Lo que tiene comer en mexicano un domingo. Recibir a los amigos, platicar mucho, vamos, divertirse de lo lindo acompañados, claro, de unas chelitas y un pitillo, o sea, cigarrito, buena música, es decir, todo bien chingón.

Pero hoy, hoy que descanso necesito mis 5 minutos de soledad absoluta. Estar conmigo misma, meditar, reflexionar, porque ahí como me ven, si, ocupo tiempo de calidad conmiguelito viendo las nubes pasar desde el sofá del salón de mi casa. Sin hablar, sin nada qué hacer. Hoy soy un couch potato total. En mi veintiúnico día de descanso, soy una mujer tirada en el sofá de su casa a merced del viento fresquito que entra por la ventana. Y escucho Radiohead porque se antoja y entro al mensajero a ver a quién veo y le marco a Edi Edi para saludar.


Todos los que quedamos al final.
Súper Álvaro galán.
Su servilleta.
¡Sha-Sha-Shariiiiiii!
Y por último, pero no por ello menos importante, Arabellita chula.

domingo, agosto 10, 2008

Sobre las biciclatges*

Los domingos en la mañana es una delicia venir a trabajar en bicicleta. Casi no aprieto el freno e invado los carriles para autos y ahí voy avanzando cuesta abajo sintiendo el fresco del amanecer de hoy. Apoyo la moción de Álvaro: ojalá en Guadalajara nomás no sea moda pasajera o pose cool como muchas cosas en la Perla Tapatía. A veces yo quisiera que el olor del sobaco y el culo (y algunas veces hasta del chichi, como llaman acá a la vagina) de los guiries fuera pasajero como tantas cosas en Guadalajara, pero eso sí me lo tengo que fumar. Y apestan tanto como las modas tapatías. Es un olor que, cómo podría describir, déjenme pensar...podría ser como el de una vagina después del coito, por decirlo de alguna forma. Cunde por todas partes y repiquetea en mi nariz. A algunos les puede gustar. A mí sólo me agrada si el olor es justamente post coital.

Y me pregunto: si volviera a Guadalajara o a cualquier parte de México, ¿podría disfrutar tanto de la bicicleta como medio de transporte urbano? Casi no tomo el metro o el bus, salvo que esté cansadísima, porque inclusive en los días que curro hasta 12 horas (lo cual no es nada en comparación con los viejos tiempos como reporterita de cultura, en los que te explotaban hasta más de 12 horas en conciciones francamente deplorables para toda la chambota que hacíamos y para toda la pasta que se metía el H. Grupo Reforma), me regreso a casa en bici.

La respuesta, obvio, no me va a gustar nada y la realidad, menos, a menos que me resigne a morir aplastada por algún vehículo. En México se suele aplicar la ley del más grande y el pequeño, se chinga. Es cuestión de educación. Es cosa de irlo inculcando a los pequeños, pero como se siga gastando el dinero en los sueldotes de los gobernantes y no en la Educación, nos vamos a seguir chingando. Por eso me da miedo volver a México, ¿con qué me voy a encontrar? A veces estar aquí es como hace el avestruz: meter la cabeza bajo la tierra y no querer ver. Y no sólo es respecto a la vida en mi país de origen. Todavía me queda mucho por ver, por revisar. Así que, aquí me quedo.

Por cierto, qué bonita nota le hicieron a la Shari, estoy bien contenta por eso y por la justicia que le hacen. Es la mejor comida mexicana en Barcelona. ¡Vayan al Chango!

Les debo la foto, que estoy en el hostal.

*Biciclatge: En catalán, dígase del vehículo de dos ruedas, muy utilizado por los panaderos en el México de antaño, hoy hermosa herramienta de transporte. No contamina, es rápida y no cuesta nada más que pedalear.

sábado, agosto 09, 2008

Exes


El colmo de cualquier bato debe ser tener una ex novia con un pinche blog como este en el que ventila cuanta madre les pasó juntos o no.

Digo.

Y hablando de respectivos en turno, qué feas son las despedidas, aunque así tenga que ser.

¡Chin!



FOTOS: "Verdecerá", y se pondrán todos bien pachecos. Ya qué.

sábado, agosto 02, 2008

Por instrumentos



La culpa es mía por haber aceptado la primera chela. O todas o ninguna, alguien me dijo una vez con mucha razón. El bar se parecía bastante al Calavera, por la atmósfera aterciopelada y obscurita o quizá por la distribución, pero la verdad es que todo eran figuraciones mías. Chelita y chelita y para rematar dos caipiriñas. No sé cómo se me ocurrió pistear ron, con lo apestoso que es la siguiente mañana. Eso sí, lo pasé bien, cómo no, pero auch, necesito dormir más. Estoy muerta.

Estoy trabajando lo que no trabajé en todo el año y al principio me portaba bien y toda la cosa, nada de desveladas pendejas, y no es que ahora me desvele a lo pendejo, pero estoy durmiendo demasiado poco y empinando demás el codo.

Saldo de la noche del jueves (que hasta ahora ha sido la más gruesa): menos 15 euros y amanecer en el sillón de la casa de Lulú, además del tape borradote. ¿Cuándo voy a aprender? Tengo 31 años y todavía me pasa. Pero eso no fue lo peor. Como pude, me levanté por ahí de las 9 y cachito, me despedí de Lulú, iba hiper jetona. Me trepo al bus pensando que si no pasaba pronto tomaba un taxi, en putiza llego a casa, me cambió el mini short que me atreví a ponerme la noche anterior, me lavo la cara, los dientes, echo algo para desayunar al bolso y me trepo en chinga a la bici. Había tráfico por Torrent de l'Olla, así que llegué 10:04 a Casa Asia a disque chambear, porque de inmediato me percaté del crudonón que traía, así que me retiré por unos 40 minutos o más a dormitar en un cuartito desde donde alcanzaba a escuchar los pasos de las personas que entraban a la sala de exposición, pero con el jesús en la boca porque si alguien entraba al cuartito me vería ahí tirada en el suelo toda cruda. Lo anterior, gracias a dios no pasó, pero a las 12:30 del día no dudé en llamar al coordinador de los becarios para excusarme de mis labores argumentando un fuerte cólico. Creía que lo mejor era, sobre todo, mantener la decencia y aunque me hubiera podido sincerar, preferí cuidar mi imagen y reputación, la poca que me queda junto a la borrita del ombligo.

Y así las cosas. Llevo ya varios días yendo a trabajar por instrumentos, literalmente.
¿Qué pedo conmigo? Nunca voy a aprender.

FOTOGRAFLURRYS: De la serie "Puño rosa" en recuerdo de tan lamentable película, porque el guión, pos nomás no, pero a mí la neta sí me gustó. Me gusta cuando Cecilia Suárez sale hablando así bien chistosa onda naca.