domingo, enero 20, 2008

Y esta noche en Barcelona...


...Andreo pasa por mi para ir a cenar a casa suya. Seguro que cenaremos delicioso, porque tanto él como su madre cocinan delicioso (su mamá es cocinera, jeje, así que el nene tiene de dónde aprender). Quiero mucho a Andreo. Cada día que pasa, a pesar de toooooooooodos mis miedos a enamorarme y así depender emocionalmente de otra persona y correr el riesgo de ser altamente puteada, siento que lo quiero y que lo quiero de verdad y para bien y para estar muuuuuuucho tiempo a su lado y hasta tener hijitos (no hay que olvidar que mi reloj biológico hace tic tac cada vez MÁS FUERTE). Pero a ver, tranquilos, que no cunda el pánico: Mariana si que se puede enamorar y querer mucho, mucho a Andreo, pero no va a depender de él emocionalmente en el sentido de que no depositará en él su seguridad emocional. Como va a terapia está aprendiendo a sólo depender de ella misma (como dios manda, je), y a hacerse cargo de ella misma, de manera que pueda compartir su vida con Andreo sin caer en patrones enfermizos. Por fin y luego de dos o tres largas o cortas relaciones en las que o me maltrataban de manera evidente o me maltrataban de una forma velada, siento que puedo ser capaz de estar con alguien y ser feliz. ¿Qué me pasa? ¡Por dios! ¿Qué me pasa? Si yo pensaba que el amor era sufrir. Jajaja. Pues nada, que justo estoy en el proceso de entender de una vez por todas que el amor no es sufrir y que el amor no mantiene a dos personas juntas. Hay taaaaaaaantas otras cosas...me siento como niña de primaria en este menester, aprendiendo el abc de las relaciones, pero así es esto del abarrote, jeje.

FOTOGRAFÍA: "Agbar de noche", bellísima construcción trazada por Jean Nouvel y que en año nuevo se iluminó al son de música electrónica. Yo la vi por la tele, pero si para abrir el 2009 vuelven a programar eso ¡yo quiero estar presente! Palabra de honor.


sábado, enero 19, 2008

Thirty-happies


Se puede decir que tener 31 se siente mejor que tener 30. Se puede decir también que se tenga la edad que se tenga, si se aprendió a nadar chuequito, se seguirá nadando chuequito, a menos que uno se haga consciente del hecho y rectifique. ¿Que qué es nadar chuequito? Algo así como dar la brazada de croll mal, justo como uno lo aprendió por instinto de supervivencia y no como se enseña en las escuelas de natación, de acuerdo con mi terapeuta. A veces voy a las sesiones y ella habla y habla y habla. Entonces pienso que estoy perdiendo el tiempo y que no estoy avanzando nada. A lo mejor si, y a lo mejor debería decirlo, o a lo mejor es tiempo de escuchar una y otra vez la historia de la inseguridad o el maltrato mientras pienso que me gusta ser feliz gracias a fluoxetina, pero no me gusta que merme mi líbido. En fin, que me duele el codo pagar lo 65 euros por consulta y sentir que sigo con mis discapacidades emocionales.
Se puede decir también que mi actual "estabilidad emocional" es lo más raro del universo. Cuándo iba yo a imaginarme a una Mariana tranquila y bastante sonriente y tranquila y bastante sonriente y enamorada de su novio y conforme, por el momento, con su trabajo de mierda, y aunque quejosa, bastante despreocupada por su peso, y feliz con sus redondeces. Es muy extraño no tener picos emocionales: no estar que te lleva la chingada, ni feliz a reventar de un momento a otro, simple y llanamente bien. A ver qué tal van las cosas en esta Happylandia bizarra que habito ahora. Porque feliz, feliz, pero bien que me sigo azotando como siempre. Así que me da por pensar que soy una aburrida. Jojojo.
FOTETA: "Celebración", del día de mi aniversario, en el que sí, empiné el codo un poquito. En la foto únicamente bebiendo una bebida de guaraná, para agarrar pila, je.

domingo, enero 13, 2008

Cambio de piel


Y con el 2007 se quedó mi refugio favorito. Lo quemé escrito en una hoja de papel el día que cumplí 31 y un año nuevo se abrió entero para mí. Aunque debo confesar que a veces pienso que en realidad no hay por qué decir adiós para siempre, sino tan sólo un hasta luego, porque qué más da dejar todo donde está: el mismo largo de cabello, los objetos regalados, las frases, las palabras, los nombrecitos, pero no, no puedo dejar la habitación tal cual y tan sólo apilar lo que va llegando con el tiempo como si tuviera síndrome de Diógenes. Limpié la casa y solté el último hilo con la camiseta de algodón suave que Norman se llevó. Y me corté el cabello.

Si bien me da por pensar que soy una persona horrible, bastante indeseable y molesta, todos los regalos, felicitaciones y llamadas que recibí el pasado 8 de enero me hicieron pensar en que quizá, tan sólo quizá soy una persona bastante querida, apreciada e, incluso, guay. Desde que comenzó ese día estuve rodeada de amigos, de mucha felicidad y realmente eso se siente fenomenal. Tenía demasiada prisa en borrar la amargura del año pasado, así que a la voz de “flojita y cooperando” me hice al vuelo y caí en blandito. Mis compañeras de piso me sorprendieron con un súper monedero muy divertido; Lulú con el maravilloso “2666” de Bolaño, además de unos tagliatelle a la bolognesa que nos patrocinó Fabio (mmmmmmh yrequete mmmmmmmh) y un pastel, una delicia de chocolate, ajá; Andreo con una súper botas, una blusa preciosa y una cena de NO MAMAR, en La Llesca, restaurante especializado en carnes y comida típica catalana que paradojicamente nos recomendó María, la vegetariana del piso; mi suegrita con un sueter negro súper calentito que me hace lucir como un Yeti peludo; Nat con un anillo hermoso; Prema con una lámpara de sal natural y minerales que contrarrestan las malas vibras (qué tal, ¿eh?), que para que ya no me enferme tanto, jaja, y Emilia, la mamá de Prema con un libro que ella escribió y ya comencé a leer. La verdad es que fue un buen cumpleaños, bastante reconfortante, porque los regalos representan ese tiempo que se tomó alguien en buscar algo que entregarte para materializar el amor que te tienen. Lo mismo con las llamadas, lo mismo con los correos. Y tengo 31 y soy, por fin, bastante feliz y, lo mejor, ni parezco de 31, jojo.

FOTOGRAFÍA: “Autopista”, tejida con las medias que embellecieron mis ya de por sí bellas piernas el día que cambié de piel sólo por el gusto de reinventarme.

miércoles, enero 02, 2008

Mañana linda

Como anoche me la pasé follando con mi novio, esta mañana me tuve que duchar, lo cual no sería relevante si no fuera porque estamos en enero y hace un frío de su reputísima madre. ¡Ahhh! Qué mejor manera de comenzar el año que con un tío formidable que me ayudó a quitarme la resaca, porque sí, tras los campanazos que abrieron paso al 2008, vino la cava y con tan sólo 3 copas tuve para amanecer con un dolorón de cabeza heavy metal (oficialmente la cava ganó al tequila su estatus de malignidad suprema y ahora "la cava es el diablo"). Así que bañada y toda la cosa, me hice al camino para llegar a la chamba, una chamba jodida, en la que me explotan, que no me da seguridad social, ni prestaciones que por ley merecería por partirme el culo cada día vendiendo cinturones y hebillas, pero es una chamba a la que le he cogido cariño. Pero mañana voy a una prueba para ver si doy el ancho y puedo cambiar de laburo. Me encantaría poder hacerlo, pero de momento, estoy bastante acojonada. Me cago de miedo porque tengo que hablar catalán, y aunque lo entiendo casi en su totalidad, no me atrevo a hablarlo todavía. Así que me estoy armando de valor para plantar cara mañana y hablar lo que pueda de catalucas.
Es dura la vida de una chica como yo, incomprendida por el mundo, subestimada por sus jefes y vanagloriada por su novio. Jajajajaja.
La verdad es que está de puta madre este comienzo de año, no sé por qué, siento como que todo marcha y marcha bien. Ya no soy la misma de antes y qué bueno, aunque siga siendo la misma de antes en ciertos sentidos.
Así que me encantará seguirme bañando en las frías mañanas de invierno siempre y cuando sea porque me la pasé follando con mi novio. Fue una mañana linda. Jeje.