miércoles, noviembre 28, 2007

Día


4.37 am
Comienza el dolor en el oído derecho. No concilio el sueño. Se me ocurre que quizá un paracetamol hará efecto y nulificará el dolor. Me equivoco. Dormito un rato hasta que creo que es una hora apropiada para preguntar a Andreo por sms a qué hora puedo llamar al CAP para pedir hora con el médico de urgencias. Dice que hasta las 8am es posible, pero que puedo llamar al 061 y pedir ayuda. Resulta ser una consulta telefónica. Ahí me indican, de acuerdo a lo que digo, que tome un antiinflamatorio, ibuprofeno es lo más correcto, el paracetamol es muy blandito. Lo tomo. A las 8am llamo para pedir la cita que me dará hasta las 10.15am con el doctor Planas, un viejillo reacio a los achaques de la gente que sólo quiere sacarse a la gente de encima.

10.15am
Ya salí de la consulta con el doctor Planas, porque el doctor Planas es muy hábil y despacha a la gente rapidíto. ¿Y que con qué diagnóstico salí? Como iba dopada con el ibuprofeno, claro que no tenía tanto dolor, y como al mirar en el interior de mi oído lo que tenía eran montones de cera, me mandó por unas gotas óticas (o sea, unas g-óticas, jajaja), nada más. NADA MÁS. Le preguntó si no me dará algo más para el dolor y dice "primero lo primero". Y yo, sí claro, déjame con el dolor imbécil, como no tengo que trabajar. Y pues no, era mi día de fiesta, así que regresé a casa y más tarde telefoneé a mi jefa para explicarle que me duele el oído, que me dieron gotas, pero que lo mejor para mí será no trabajar mañana. Ahora tengo doble fiesta y el mismo dolor. Genial, ¿no?

5.00pm
Andreo llama. Hay un hermoso ático junto a Sant Pau que iremos a mirar el viernes a las 9.45 am. Si resulta ser tan genial como se ve en las fotos, será nuestro. Me cuenta eso y comienzo a sentir calor. Últimamente mi vida a dado demasiados vuelcos e incluso puede que consiga el permiso de trabajo y con ello un trabajo decente y legal. Tengo miedo y lo digo. Muero de miedo, las personas como yo morimos de miedo a cada instante cuando se trata de los grandes acontecimientos que representan tan sólo que se está viviendo. No quiero saber el día que vaya a tener un hijo, me voy a morir 100 veces. Quiero salir corriendo a cada instante. Supongo que es algo que en la terapia podré arreglar, porque sí, desde hace un par de semanas, también asisto a terapia. De algo servirá.

FOTOGRAFÍA: "Luna on maremangum", de aquellas tardes otoñales que todavía pasé ahí. Todavía no me acostumbro nadita a mi nuevo centro comercial, todavía cada día es raro y es como un universo paralelo. No puedo creer que sean las cosas así, todavía no puedo.

viernes, noviembre 16, 2007

Causas y pérdidas




Tantas pérdidas en los últimos años y nunca logré asimilarlas. Pérdida tras pérdida mermando claridad. Como si hemofilia: falta de plaquetas, no hubo cicatrización. Ya se me hacía raro que apesar de "estar todo bien" no estuviera todo bien. Porque debajo del debajo dolía la pus. Si cicatriz, sólo recuerdo, por ende se habla de un capítulo superado. Pero no puedes pasar página sólo pasando página y acumulando la peste debajo del debajo. No cicatriz, por ende se habla de caminar en hielo delgado, de caer una y otra vez en abismos, porque no hay puente. Quiero entender por qué las muletas, de dónde tanta inseguridad, de dónde tantas relaciones asimétricas, de dónde el dolor de una niña, de dónde la pena y el miedo a la vida. Y tender un puente y ver las cicatrices y cerrar ciclos y encontrarme. Sólo quiero ser medianamente feliz. Y por si alguien se lo pregunta, en Guadalajara lo era, hasta que no lo fui; hasta que el todo dio tantas vueltas que se me salió de las manos y estaba sólo evadiéndome de todo pensando que sólo era diversión. No tenemos la culpa de nada, porque sólo éramos nosotros mismos, pobres seres desvencijados y dolientes. ¿De qué huyes tú que te evades tanto? ¿En qué momento te rompiste? Pero ahí vas, de fiesta en fiesta, drogándote, creyéndote que todo está bien y diciendo está todo bien cuando no lo está. Pero a mí no me importa. No quiero que me importe. Ya no. Porque en el fondo te quiero y espero aún poderte ver y charlar y departir y seguir con mi vida sin el dolor que me causaste, que te causé. Y ojalá nadie te pregunte por mí, pero eso no puedo evitarlo. Y ojalá lo que dices no lo hubiera sabido nunca, aunque así sea.
Tanta pinche pérdida. Desde el juguete, hasta el juguete. Pasando por mucho amor. ¿Ven por qué hablaba de muerte en vida? Porque así se siente y cuesta un rato. Pero no hay mal que dure 100 años...

FOTOGRAFÍAS: Como me da hueva escribir los títulos, sólo diré que las tomé desde el club de billar al que me llevó el Andreo, un día que nos volvimos a besar y a besar y a besar tanto que podríá dar asco, pero no. Es tan bueno poder disfrutar del Andreo. Es tan bueno de veras. Me gusta ese tío. Algo tiene que me gusta un montón. Je.

lunes, noviembre 12, 2007

Dos historias, dos



La verdad, agradezco tantísimo a la vida por haberme dado la oportunidad de poder compartir techo con personas tan extraordinarias y estupendas, capaces, algunas de reinventar el significado de conceptos como respeto, tolerancia y humildad. La vida es grande y sabe por qué colocarte ahí, junto a la “vegetariana tolerante” que siempre que necesites estará ahí para ayudarte, pero que aleja el plato de pollo que te acabas de servir para cenar y, de pasada, te llama carnívoro. Escenas como esta y otras más despiertan las ganas internas de recordarle a su carnívora madre. Pero es igual. Cuando alguien que alega tolerancia extrema, pero no la lleva a la práctica; cuando alguien cree que el que come carne es "carnívoro", da exactamente igual gastar o no saliva recordándole a su carnívora madre.
*
El sábado, para variar y no perder la costumbre (aunque en realidad sí que la había perdido bastante), me bebí la mitad del tequila de bar. Era aniversario del Chico Chango y ándale que rolaron los tequilas gratis. Cabe destacar que yo comencé a beber tequila con cerveza desde la tarde en casa de Lulú. El problema es que le seguí y en algún momento de la noche se me botó la canica y se me salió el chamuco (obvio, si no me encuentro bien, el alcohol detona lo que tiene que detonar). El pollo que monté me recordó aquellos viejos tiempos que no extraño para nada, tiempos de oscuridades y carencias emocionales que me llevaron a soportar formas de amor que no debí aceptar, pero entonces no lo sabía y creo que todavía hay algo por ahí que curar. Y bueno, más vale antidepresivo en mano, que depresión volviéndome loca. Así, ya no habrá mecha para ningún alcohol. Así, ni pistear puedo, jeje. He dicho.
FOTOGRAFÍA: Una foto nueva que parece como de hace mil años. Un poco de cariño nunca viene mal.

martes, noviembre 06, 2007

Diario de un error

No estaba para rupturas, pero tampoco para compartirme y he llegado a un punto en el que demasiado miedo me aturde y ya no entiendo. Desearía estar tranquila y libre del pavor de que el tiempo se trague con su oleaje lo vivido, como si lo vivido fuera lo único que me queda, porque ¿qué me queda? Hay un costal de dudas, de mocos y lágrimas aguardando mi vigilia. Sólo intento verme bien, así que me he comprado un par de blusas, anillo y pendientes y un sueter a rayas. No estoy para rupturas, pero no puedo compartirme. Me odio tanto. ¿Cómo salgo de aquí? Me doy demasiado asco. No es verdad que pueda sobrellevar con dignidad las decisiones tomadas. No sé qué hago aquí, ni sé a dónde voy. Ya no entiendo nada. Quisiera poder estar con Natalia y tocar su panza. Quiero ir a casa. No soy una niña, pero ¿por qué no paro de llorar entonces? Es duro ser un error.

lunes, noviembre 05, 2007

Nudos

Iba en el bus. Pensaba que hace ya casi 4 años que dejé el periódico y todavía sigo teniendo sueños o, más bien, pesadillas agobiantes en las que vuelvo a trabajar ahí. Es gracioso cómo algunas de las cosas que más te gustaba hacer se convierte en una pesada sombra que te persigue. En este caso, porque me fui sin quererme ir; me fui como queriendo liberarme de la rutina, de la incompetencia de algunos de mis superiores o compañeros de trabajo, pero en lugar de tomarme un merecido mes de vacaciones y largarme al pito, para tomar aire, me ofrecieron otra chamba y la tomé y huí. Ahí comenzó todo, creo yo. Ahí comencé a huir, porque estaba cansada, harta de tanta chinga. Comienzas a huir de algo que no sabes que es, pero te agobia. Luego te das cuenta que ese algo eres tú y ahí comienza la inútil búsqueda de tí mismo. Es una mierda. No encuentras nada, sólo encuentras más vacío, un vacío que no se llena nunca. En mí caso sólo siento que se acrecenta y no hallo, no me hallo. Sólo sé que debo vivir con las consecuencias de mis decisiones, porque soy una persona adulta, ajá, y porque yo decidí todo en uso de mis facultades mentales, jaja. Es sólo que extraño mucho y demasiado a mis amigas, a mi familia, a mi rancho. Y sí, ya sé, yo solita me traje hasta aquí y a veces no entiendo por que me hice tanto daño y me arranqué de mi lugar y me traje hasta un lugar extraño y me obligué a lidiar con novedad y a buscarme la vida a punta de chingadazos. Yo quería una cama de rosas, una vida al lado de un hombre que me quería y que yo amaba, un perro, la camioneta y los hijos, y un trabajo en donde pudiera escribir, pero que me dejara respirar y vivir. Y sólo huí. Me dio miedo y huí. Y luego quise volver, pero ya nada era igual. Entonces me volví a traer aquí: era demasiado doloroso estar allá. Me hubiera muerto de dolor, preferí penar acá e intentar rehacer mi vida y supongo que no me fue nada mal, he vivido cosas muy buenas. Es sólo que llevo días sintiéndome sola a pesar de estar rodeada de buenas personas que me quieren y que yo quiero. Sola y con un nudo en la garganta. Sola y buscando cobijo en mí misma. A veces, no alcanzo a cobijarme. Y extraño caricias y tacto, palabras y risas. Mis amigos y un par de cervezas y las bromas de siempre y mi familia y al flaco aquel que conocí hace tantos años. Y por eso me quedo callada. No es que me vaya mal. Todo va en marcha. Pero, con todo y los 30 tacos que tengo, quiero a mi mamá. Je.

FOTOGRAFÍAS: "Lo+M" y "L+M". Tengo muchas L's en mi vida. Me encantan. Acá está Súper Lul, pero extraño a mis L's queridas: desde mi madrecita santa, pasando por Lolis y Liliana. Y a mi hermana. ¡Bah! Extraño pues. Qué le voy a hacer.