sábado, octubre 27, 2007

Naftalina y ruido




Desde lo más profundo del armario de todo viejito, hasta la ruta del bus 32. Ahí voy trepada, sin iPod o libro interesante, sólo yo y hordas de viejitos abordando el vehículo parada a parada, inmisericordes ante mi prisa, ante mis ganas de llegar a casa y tirarme en la cama luego de trabajar, todos vistiendo prendas de vestir apestosas, impregnadas de la sustancia que salvaguarda los tejidos de la polilla. ¿Por qué no tomé el 74 que quizá sería una línea más juvenil y menos pestilente? Llámenme como quieran, insúltenme, tírenme tomates al pasar, pero tienen que saberlo: no soporto a los viejitos, ni a su olor, ni a sus migajas, ni su velocidad. Tampoco me encanta la gente que estornuda fuerte, como si fuera a expulsar todos sus órganos internos de golpe; ni las personas que cultivan esa tos de perro en la que están a punto de regurgitar la flema, pero no; ni a los que le dan cran a la palomita con la boca abierta, incrementando así el ruido del crujiente manjar; ni a quienes azotan el cucharón contra el sartén esperando que a golpes bajen los restos de comida para seguir siendo cocinados a fuego lento.
Los seres ruidosos o pestilentes quedan fueran de mi maldito radar intolerante y homicida.
FOTOGRAFÍAS: De la serie "Vehículos", de pasillo que por Sant Cugat me di con la Nat cuando fuimos a ver bailar a la compañía Nats Nus, en la que baila la Laureta.

viernes, octubre 19, 2007

Otoños y otoños















Se nos cayó frío y medio encima, así, de pronto, de un fin de semana a otro a cargar el chamarrón loco, el pañuelo atado al cuello y yo, como ya estoy viejita, a cuidarme la espalda porque nomás coger frío y me da la contractura en el hombro izquierdo. Ayer fui mi primera tarde sola en mi nuevo espacio laboral. Me supo muy raro. Me vuelve a cambiar la percepción de mi estancia aquí, cuando ya estaba de lo más habituada a ir y venir del Maremangum. Salí a una calle desolada a esperar el bus y me sentí como en alguna esquina sola del DF. Luego de dar vueltas y vueltas, de fijar la atención con todas mis fuerzas en mapa y calles, logré llegar a casa, cansada y con un dolorón de riñones. Otra vez infección en vías urinarias por aguantarme las ganas de mear en la peda del otro día y en la chamba. Más de lo mismo. Y ahora a revisar papeles y papelitos y a fijar la atencion, con todas mis fuerzas, en renovaciones para alargar mi estancia y terminar de una puñetera vez la tesina.
Me estoy dando cuenta de que las cosas han cambiado mucho más de lo que yo misma quisiera aceptar. Ya no tengo veintipocos, ya no aguanto la chinga igual. Intento seguir con mi vida, intento ser amiga, amante, intento estudiar, y siento que sólo logro ser la mitad porque no me dan las fuerzas, porque hay a quienes nos cuesta más o hay quienes nos la pasamos dándole mil vueltas a la cosas antes de echarse el clavado. Supongo que por eso me vienen impulsos locos, pero como vienen se van. Y ahí voy escombrando papeles, intentando ordenar; y ahí voy encontrando la foto de una boda de hace 3 años. Es como masticar vidrio. Haz de cuenta. Pero tragas, no hay más.

FOTOGRAFÍAS: "Otoño" y "Otoño", jojo, de un momento de inspiración entre muchas hojas secas y crujientes que me encanta pisar. Octubre siempre me encantó. Tiene días azules a pesar del frío y del cansancio que llevo cargando más del lado izquierdo. Estoy simplemente exhausta y un pelín aburrida.

lunes, octubre 15, 2007

Blurb


Blurb y recontra blurb. El sábado me apunté a trabajar sirviendo cervezas para el concierto que Los Tigres del Norte vinieron a dar acá a Barcelona para presentar su nuevo disco. Nunca supe, porque no soy fans, cuáles eran exactamente las rolas de ese nuevo disco (ni el nombre de mencionada novedad, obvio), pero pude escuchar felizmente las tradicionales “Tumba falsa”, “Jefe de jefes”, “Puerta negra”, “La reina del sur”, y hasta la que dice algo así como “penicilina, talidomina con dramamina y vitamina c” que me sacaron una que otra risa, porque la neta están re cagados, sobre todo el mono del mechón blanco, que canta súper chistoso acá, cuando entona con todo el corazón las letras de las rolitas, mientras le da al bajo. Al concierto no asistió mucha gente, pero eso sí, los mexicanos que se veían por ahí eran puros mexicanos fresas; como que si viven en Barcelona y vienen Los Tigres del Norte, tienen que ir a verlos, aunque en México no irían ni a patadas por no codearse con la cualquierada y el peladaje, es decir, con los nacos. En fin, que eso me pareció, aunque en realidad dé igual lo que a mí me parezca. Y bueno, si bien ayer vendí 744.30 euros en cinturones durante las 12 horas que laboré, hoy no he vendido un carajo, porque 6 euros no puede considerarse “algo”, pero es igual, tengo más días para seguir subiendo la comisión, porque sí, ahora sí que me importa la comisión y vender y vender. De eso como y me pago la matrícula y el metro y mis chamarritas pal invierno. Total, que sigo desaprovechando mi potencial como redactora vendiendo cinturones aunque no sé vender. Es la verdad, nunca se me dio esto de la vendimia. Pero como quieran y manden vendo, y hasta eso he durado en esta chamba (llevo, honrosamente, ¡7 meses!), pos que me darán la “oportunidad” de irme a vender ahora a la tienda del centro comercial La Maquinista. Pros y contras: es una tienda, no un pinche puesto como el de aquí en Maremangum; en la tienda hay un aparato reproductor de sonido, con lo cual podré poner tooooooda la música que se me hinche; en la tienda no hace frío, porque está protegida por los cristales del escaparate, no como en este pinche puesto, que no es que esté en despoblado, pero ¡ah, cómo sopla el viento junto al mar!; voy a extrañar a mis compañeras de puesto, la neta, ya las quiero, sobre todo a Alejandra, mi coworker; la vista al mar está poca madre, me gusta; ahora, ¿quién me va a regalar cocas (hagan de cuenta que es como una palanqueta con piñones y anís bastante buena, sobre todo la que lleva chocolate blanco encima, mmmmmmh)?; no extrañaré las penurias por ir al baño, en Maquinista cerraré la tienda y me largaré a mear a gusto, no que aquí…mi pobre vejiga ha pagado las consecuencias.
Total, que vienen cambios, espero que me vaya bien. También viene Halloween y quiero ir a una fiesta y disfrazarme. Espero que mis amigas que no felicité en mero día en que fue su cumpleaños (Liliana y Prema), me perdonen, porque la neta he andado bastante atolondrada entre el bajón emocional, los dolores que no me dejaban y las dobles jornadas laborales. De mientras pasan las cosas, me como una coca a su salud. Jeje.

FOTOGRAFÍAS: “Bello Maremangum”, que a todo hay que verle el lado amable, jajajaja. ¡Ay! Qué positiva me pongo de vez en cuando. No sé si es la depresión, o que de verdad luego de tocar fondo, se sale a la superficie. Lo que sea, aquí estamos. Y estamos bien.

jueves, octubre 11, 2007

Perfil

La tía está loca. Quiere, pero no puede. Se le ha metido entremedio que la vida no tiene ningún chiste. Y sácala de ahí. Dicen que esta deprimida. Ella misma lo cree a veces. Lleva gran parte del año autocompadeciéndose y lo hace de una forma que pareciera que le gusta realmente hacer eso, que lo disfruta tanto como un helado de yogurt con fresas e higo. Soltó el reloj y dejó de contar el tiempo. No obstante, es simpática y sonríe bonito, tirando más de un lado. Suele crear piscinas temporales a partir del llanto. Llora más cuando hace frío y no se sabe a ciencia cierta, pero al parecer guarda restos de invierno en su interior. Le hubiera encantado nacer en julio, pero nació en enero y le parece una putada que el verano no suceda en este mes en su pueblo natal. A veces no sale de su casa en todo el día y viste alguna de sus elegantes pijamas debajo de su bata negra. No cree aún que ha ganado un amigo, el amigo perdido que tanto tiempo añoró. Adora a su nueva compañera de piso, cenar con ella, escucharla. Dejó de beber litros y litros de cerveza el último mes. Le gusta hacer la compra mientras llueve, así lo hace tranquila. Las tiendas están solas.

FOTOGRAFÍA: "Sujeta M", una sujeta de cuidado. Según qué situaciones, es mejor mantenerse lejos de ella y se su viperina lengua, porque es capaz de aplastar con su tacto de elefante.

martes, octubre 09, 2007

Territorios

Ayer hace 9 meses que comenzó todo lo que terminó y no escuchar la voz sólo ayudaba a creer que no llovió anoche, que no vendrá el frío, que no se repetirá enero y con su nevada borrará el rastro de esa batalla emocional que llevó todo tan lejos. Al oír de nuevo, todo sucede y los territorios, por culpa del deslave, se traslapan y revuelven aún en contra suya. Por lo menos en la cabeza. Valles, cuestas, mares, islas. La geografía de un desencanto más es errónea, argumenta navegante y errabunda una persona que recién sale del doctor. Contractura de mente, sentimientos dislocados, ansiedad al respirar y aire guardado. Tomárselo literal como remedio a los males anegados por soleados imaginarios. Tomar literal la tierra inamovible que pronto cambiará de vehículo, porque quiere más. Porque puede. Entonces se hace silencio porque Hong Kong queda muy lejos y el silencio de antes era porque lejos ya no es temporal. Cuando los huracanes separan los territorios, valles, cuestas, mares, islas, se maldicen los destiempos; el huracán no deja pangea y la cuestión no es esperar. El credo es sólo vanidad.
El alumbramiento, tras reconocer las voces, devino en llanto, en un eructo de incongruencias para esta realidad. La que naufraga debe nadar hasta esa isla que es y la confunde con esa danza de vientos que levanta un abanico ajeno a su tierra. Lo nacido del atrevimiento dilata pupilas, dispara sudoraciones, aumenta movimientos gástricos, dispara la convulsión ante la extrañeza de que tanto tiempo no ha sido como para olvidar lo que unos tardan menos en olvidar.


FOTOGRAFÍA: “Abrazo” y “Dos de carne”, de una baraja de antropofagia pura. De puro gusto por cortar el bistec en rebanadas.

jueves, octubre 04, 2007

In the middle of nowhere

Qué hice aguantando comentarios de personas que dijeron ser mis amigos, aunque me da la ligera impresión de que sólo estuvieron atentamente esperando a que, borracha, les soltara las nalgas porque alguna vez, borracha, así sucedió. ¿Qué acto de esta servidora alcoholizada tomaron como un signo positivo que supusieron podría convertirse en una constante? Qué hago durmiendo tan cerca de una pasiva-agresiva que no va a mover un ápice sus horarios para dedicar una puta hora o menos a la limpieza de un retrete que se ha limpiado hasta la inmundicia, para sólo conseguir un 'gracias por limpiar', no la devolución del gesto.

*

Una larga temporada 'in the middle of nowhere' puede hacerte perder el norte. Te sorprendes haciendo cosas que no quieres hacer y diciendo otras tantas para disculparte por no querer o sí querer cosas que no son o son esperadas. A favor prevalece el hecho de que 'in the middle of nowhere' es nada más un impasse, un refugio a los putazos que dañaron la maquinaria; en contra se tiene al tiempo que vale oro y a las hojas en el calendario que se van.



FOTOGRAFÍA: "Payól Malkovich", en honor a un buen amigo que cumplió años hoy y cuya identidad mantendremos oculta. Por ti, en contra del doblaje y a favor del arte siempre. ¡Arre!

miércoles, octubre 03, 2007

Pequeña M

Preguntándose acerca de cómo funciona el aparato reflector. Quiere darle al off sin más ganas de seguir sudando. Prefiere sudar por correr, por hacer el amor, por el sol del verano, pero no por la falsedad de luces conectadas que se inventó un hombre para alumbrar oscuridades. Lo peor del caso es que toda iluminación garantizada no es necesariamente el paso hacia la plenitud. Sólo son focos de luz.
Dijo el monólogo de corrido, sin tutubear o detenerse, sin pausas innecesarias; podía recordar de memoria cómo ser Pequeña M, le venía muy natural el personaje, era como enredar el estambre en el ovillo: no había más que mover la mano, no perder la hebra y mantener con la otra la madeja bien fija. Si por alguna razón presentía que tropezaría, visualizaba a su padre preparando el café. La imagen de ese hombre algo canoso de gafas poniendo el café molido en el filtro luego de haber echado agua a la cafetera, apaciguaba su ansiedad, le devolvía la calma y la confianza para saber que así como el café saldría delicioso, sus líneas no se le saldrían de control, las vaciaría en su voz y dejaría satisfecho al director de reparto; no era un error haberla contratado, aunque ciertamente tardó demasiado en aprenderse el rol de una mujer madura, centrada y segura, sabía que era cuestión de tiempo y no una tarea de chasquido de dedos.
Preguntándose acerca de cómo apagar el reflector, dió con el interruptor erróneo, es más, ni interruptor, era más bien un pedazo de fierro que sobresalía del cuerpo metálico del aparato. Pequeña M sangró un poco, pero nada de eso impediría dar la función: curitas, una maravilla del mundo moderno.

*Texto escrito en las primeras páginas de Guilty as Sin, libro de Tami Hoag, comprado en Gandhi por 214 pesos y puesto a disposición de los huéspedes de no sé qué enramada, camping y hotel en Sayulita Beach. No suelo rayar los libros, pero ese día estaba desesperada por un trozo de papel. Ese día fue el 7 de enero de este año. Uno de los peores días que he vivido. Día de disoluciones, desiluciones y frío en plena playa. Ahí está para el psicoanálisis.

FOTOGRAFÍAS: "Kinky boy" y "Vaquerito", en un concierto de Kinky en el Zapopúm. Cosa más fea el nombre de ese festival de lo que sea. Contrasta con lo buenos que son los regios éstos en vivo. Contrasta más con que ese día no me divertí en absoluto. Para variar, siempre que he ido a un concierto de Kinky mi ánimo y vida sentimental apestan. Supongo que la coincidencia podría ser una buena señal, a tomar en cuenta en el futuro, aunque no me guste nada la idea.



martes, octubre 02, 2007

El café de las mañanas





Todos los cafés del pasado. Todas las tormentas que amainaron en su compañía. El arrobo de un sorbito. Todos los café que vendrán. Nunca he de quedarme sin cafetera.

FOTOGRAFÍAS: De la serie “The morning coffee”. Desde que llegó Nat al piso, hay café. Y como a veces no hace falta desmayarse para perder el sentido, mejor desayunar con un shoot de cafeína sabrosa, con leche, porque soy marica y no me gusta lo fuerte de su sabor, je.