miércoles, agosto 29, 2007

Speechless in Barcelona


Los patrocinios son bonitos hasta que no lo son.

FOTOGRAFÍA: "Don't forget it, honey". Quién si no un guiri habría de apuntar en un billete la compra. Luego el billete, cayó en mis manos.

domingo, agosto 26, 2007

Fauna


Aunque parezcan personas, estoy convencida que el lugar en donde trabajo está lleno de una espectacular fauna que ni los mejores zoológicos del mundo podrían captar. No se trata de especies en cautiverio, ya que deambulan libremente por los pasillos y pastan coques de caramel, croissants, helados que tragan con café y batidos, además de entrar y salir de las diversas tiendas plagadas de moda. Es increíble la cantidad de gente que veo pasar. Hablan, gritan, berrean, se abanican. La mayoría son turistas, pero también hay locales. Últimamente me enferman mucho más que antes sus preguntas, estúpidas preguntas que supongo que si yo fuera turista, haría de igual forma, pero como me cagan los turistas, yo misma me niego a ser una así que no viajo, aunque en realidad sea porque no tenga dinero para hacerlo. Ser turista es una de las peores cosas en las que se puede convertir una persona. Ser turista es asqueroso. Odiaría viajar para conocer en dos semanas todo Europa, porque no conoces un carajo y sólo jodes a la gente que vive la ciudad que visitas, la cual argumenta que el turismo es bueno porque deja dinero a su paso, así que, si no fuera por el dinero, ¿quién querría a los turistas? Es como cuando vives con más gente y tienes que soportar a sus visitas. ¿A quién le gusta que invadan su intimidad? ¿Quién quiere ir al baño por la mañana y descubrir que el novio de tu roomate francesa no le jaló a la cadena? Me gustaría a veces no odiar tanto a la gente, sus pendejadas, convertirme en un ser altamente social y diplomático, sonreír sin ser hipócrita o condescendiente y vender muchos cinturones sin pensar todo el tiempo “eres un idiota, estás comprando pura mamada”, pero en fin.

FOTOGRAFÍA: “In front of the coques' glass”, tomada en un ataque de aburrimiento garrafal. Me hubiera encantado tomar la cara de la gente, pero neta, me parece de mal gusto tomar fotos tipo turista: a todo y sin ton, ni son. En serio, no entiendo para qué vergas la gente toma, por ejemplo, video del centro comercial. ¿Se sientan después a verlo en compañía de sus seres queridos? ¿Neta, les interesan paneos del centro comercial? No doy crédito. Quiero vomitar.

sábado, agosto 25, 2007

Dead man


Ahora que el hombre está muerto, abre la ventana. Saca el órgano, pónlo al sol. No es el primero; ojalá sea el último de los hombres muertos. Murió en el intento de alcanzar más vida en tu nombre. Sí, ya sé, qué decepción de hombre muerto que no abrió la boca cuando debió. Mete el órgano. Sí, ya sé, estás contenta. A veces la muerte deja vivir

FOTOGRAFÍA: "Moi, non plus", jamais, jamais, jamais. Je suis dans un autre côtè. J'adore ce côtè.

martes, agosto 21, 2007

Negación total


Soy una pendeja. Colgada de nada, esperando una señal. Soy una pendeja. Yo no pensé nunca que nos lleváramos de la greña, pensé siempre que eran las circunstancias y pensé también que había amor. Pero no, las circunstancias te llevaron a creer que nos llevábamos de las greña y que eso no te gustaba y que ya habías visto demasiado y que adiós.
El día que entendí que se acabó todo, ese día se apagó algo tan grande en mí, que estoy esperando encontrarlo de nuevo en vida. Nadie lo entiende. ¿Qué podría hacerle falta a la hermosa Mariana? Nadie lo entiende. Una vez que sientes cómo se te muere alguien en vida, supongo que no hay vuelta atrás. Soy una pendeja sin alas, queriendo volar. Mi reino por olvidarte, para superarte como tú lo haz hecho. Mi reino por estar en paz.

FOTOGRAFÍA: "Like Kenny", nomás por el gusto de tener una sudadera naranja tan linda. Ojalá al ponérmela, como por arte de magia entendiera que hay personas que sí pueden ser amigos y hablarse de tú después de todo. Ja. ¿Negadita la muchacha? ¡Noooooooo tú!

domingo, agosto 19, 2007

En el reino de las dependientas

No puedes ser frágil, quejica o insegura o parecer una ratita temblorosa y asustadiza a la que le pasa todo: no encuentra los códigos para marcar los precios, pasa una tarjeta dos veces y cobra el mismo cinturón dos veces, no le cuadra la caja, se olvidó de hacer el pedido, no tiene papel para la impresora de tickets, no sabe qué hacer cuando le regatean, no llega para abrir la tienda porque se le olvidó que le tocaba abrir la tienda.
Ante todo, debes mostrarte segura; altiva sería demasiado, pero un tanto dueña del mundo sí, por qué no, al final tú no quieres otra cosa que vender lo que resguardas, ese codiciado objeto, aunque se trate sólo de plástico fino o del peor de los metales cromado y brilloso. Te gusta el “sí, me lo llevo”, te gusta el típico latino despilfarrador. Haces propio el arte de cerrar el pico: las pepitas de la hebilla se caerán sin poder evitarlo, pero eso no lo advertirás.
Debes mantener la ecuanimidad luego de escuchar 10 mil 500 veces “dónde está baño”, “toilette?”, “toilet?”, “water clos?”, aquarium?”, famacía?, automatic bank?, paella?, public telephone?, dónde se graba un nombre en madera? en varios idiomas distintos, sin recibir las gracias por tan valiosa información. Debes ser paciente aunque quieras estrangularlos o escupirles en la cara o responderles parcamente a su escueta pregunta o te mueras de ganas por mirarlos con fastidio o simplemente informarles lo estúpidos que están.
Entender italiano, francés, polaco, checo, ruso y lo que sea que hablen en Kazajstán es imprescindible, además de hallarle a todos los acentos inflingidos al inglés, incluyendo inglés mocho.
Por último, no debes odiar el cacahuatito que llevan en la maceta tu jefa y otras dependientas con las que tendrás que lidiar eventualmente.
Sólo hay que ser paciente, muy paciente y luego más paciente con la bola de idiotas que aman pasear por un centro comercial y agradecer el pan nuestro de cada día.






FOTOGRAFÍAS: De la serie “Loop” extraídas de unas hermosas hebillas electrónicas que pasan hasta 255 caracteres y que constituyen la delicia que chicos y nacos.

viernes, agosto 17, 2007

Extremos

Del no me olvido, al no me acuerdo. Del no me importa, al dónde has estado. Del no me corro, al para ya. ¿A partir de qué momento se hacen los extremos momentos tan trascendentales que nos hacen amar más o simplemente no amar nada? Del no me jodas, al jódeme ya. Del no te quiero, al vente para acá. ¿Vas a venir entonces? Vente ya. Vente ya.

FOTOGRAFÍA: "Talking", y haciendo como que nada importa aunque sean las 3.30 am y mañana tenga que despertar a las 8.30 am en busca del pan de cada día, en bicicleta y sin saber aún qué es mejor, el olvido o el recuerdo o la última palabra que de tus dedos oí ayer.



miércoles, agosto 15, 2007

Lecturas


No leo libros enteros. No me gustan los finales. Y aún así comienzo otro libro, y otro, y otro. Cuando llego a la última página, cuando cierro el libro el vacío se arremolina en el pecho. No me gustan los finales, no me gusta verlos partir. El silencio de la página en blanco me aniquila. Los silencios de unos ojos en blanco, de unos labios que ya no dicen, me pueden matar. Odio los finales, no me gusta verlos partir.

FOTOGRAFÍA: "Leéme", en vertical, de madrugada y sin gafas.

jueves, agosto 09, 2007

Bomb!


Paula fue un bebé muy lindo. Como sus ojos son negros y grandes, su abuela le decía Ojos de Capulín. Paula tiene una hermana mayor medio cabrona que le echaba carrilla por estar morena, se la pasaba chingando por eso. La verdad es que era de envidia, porque Paula podía irse a tostar al mar sin tantos pedos. Una vez, cuando tenía como 6 años, se rompió una pierna al bajar de un trenecito en frente de la iglesia del Santuario. Luego, a los 10, se partió la madre en un pasamanos de un parque en La Calma y le tuvieron que dar unas puntadas al lado del ojo. Su hermana, la cabrona, decía que era como Benito Bodoque, y que su papá era como Don Gato. De hecho, su papá a veces pregunta por Benito cuando llega a su casa a comer y quiere saber de su hija. Ahora le dice Bomb, que derivó de Paulita Bombel; quién sabe de dónde chingados lo sacó. Pero es que en el fondo Paula es como dulce, aunque en realidad proyecta mucha fuerza y entereza. Es un amor. Siempre se enojaba cuando su hermana le agarraba la ropa sin permiso o con permiso. La hermana cabrona asaltaba su closet en cuando Paula saba un paso fuera de la casa, pero se daba cuenta invariablemente porque su hermana salía en las fotos con toda su ropa y eso le hacía encabronarse. Comparten secretos, historias, desmadres y un montón de cosas, entre las cuales se puede contar la misma historia familiar que, aunque vivida desde perspectivas distintas, les une. Es la onda tener una hermana que sea también tu mejor amiga.


FOTOGRAFÍA: "Sisters", foto que creo que tomó Orva allá en junio del 2004, en mi despedida de cuando dejé el periódico. La foto es de antes a los efectos del Bombay con hielos que tomamos, je. Reina, muchas felicidades siempre, te quiero mil.

miércoles, agosto 08, 2007

Desde tapatilandia con amor

Felizmente pude haber dicho antes de ayer que había olvidado los más detestables rasgos de ser tapatío y que, por lo tanto, hasta había vuelto a contemplar la idea de volver al terruño amado. No obstante, como el terruño amado es un rancho donde se desdibujan los linderos de las parcelas y ya todo se confunde y se mezcla y luego van los rancheritos tapatíos divulgando las diversificaciones resultantes, pues al final uno todo sabe, uno de todo se entera a pesar de HABER UN PUTO OCEÁNO DE DISTANCIA. ¡Coño! En fin, que estaba un día feliz en mi olvido del ser tapatío, preocupada por tan sólo tomar la casi de vida o muerte decisión de ir en bici o en metro, porque caía una lluvia tenue, o quizá, más bien, chateando con alguien, como suelo hacer en mis ratos de ocio o cuando mi torpe computadora lenta me lo permite, cuando llegó a mí el emisario que tuvo a bien confirmar mis sospechas y recordarme que sí, existe una enorme población de tapatíos en este planeta. Como en todo, hay niveles en eso de ser tapatío, porque sí, HAY NIVELES. Me sentí vulnerable. Yo acá feliz o no de vivir mi vida como me da la gana, y que sale el tapatío bocón que ya opinó y reopinó de eso. Entonces me acordé lo feliz que era yo de no recordar que existe tapatilandia, pero no se puede tapar el sol con un dedo.
Por todo esto recordé las amables visitas que me han hecho buenos amigos desde que estoy acá. Han sido sin duda visitas entrañables pero hay que recordar que como en la viña del señor, también hay de todo en cuanto a visitas se trata. Las buenas, buenísimas te regalan la reconfortante sensación del lugar al que perteneces, no sólo por traerte en especia las maravillas culinarias que tanto extrañas, no, no, no, sino porque te permiten recordar con ellos las batallas y felicidades que te han unido a sus vidas junto a un par de chelas. Desafortunadamente están las otras visitas, esas joyitas tapatías que no pueden sino leerte erróneamente y luego ir por la vida hablando de esa pésima lectura que hicieron de ti, lo cual me da a pensar 2 cosas: que tienen un cacahuatito salado en la maceta y están bien pendejos; o que tienen un cacahuatito salado en la maceta, están bien pendejos y traen tatuado en tribal lo tapatío, pero no el ser cualquier tipo de tapatíos, sino "tapatíos de cuarta", porque se puede ser "tapatío y qué", pero hay quienes no pueden evitarlo y se denigran denigrando maneras de ser y formas de vida de gente que prácticamente no conocen y no han tratado más que tras la másacara del msn, maldito artefacto que a veces sólo sirve para atraer patrañas como ésta a tu vida y lo peor, tienen el complejo de Mandibulín. ¿Alguien se acuerda de Mandibulín y su famoso "es que, a mí nadie me respeta"? ¿Cuándo aprenderá la gente talentosa, esos artistas que nos regala dios a los viles mortales poco agraciados que el reconocimiento llega como un don divino que no hay ni que presumir PORQUE JUSTAMENTE LLEGA SOLO Y A LO GRANDE SI ES QUE LLEGA? ¿CUÁNDO? Porque entre los tapatíos de cuarta, ya por adopción o por simplemente vivir en territorio tapatío, hay una infinita cantidad de "artistas" hambrientos de reconocimiento, de salir en los periódicos, que buscan conquistar el mundo entero, pero eso sí, siempre saliendo en el periódiquito del terruño amado. Eso, mis queridos lectores, no lo extrañaba para nada. Prefiero vivir en negación y en mi búrbuja y no ser tocada por esos dedos sucios de estupidez. Lo prefiero mil. He dicho. Jajajajaajajajajajaja.









FOTOGRAFÍAS: "Lindas visitas", de una serie que espero que no termine y crezca aún más, que yo todavía no tengo ganas de regresar a mi terruño amado. Todavía me da mucho miedo abandonar mi estado de vacaciones perpétuas de ese lindo estado llamado Jalisco, tierra de oportunidades gobernada por el PAN, como todo el país, ¡chin!

lunes, agosto 06, 2007

Ellos

En marzo del 2005 cruzaron una carretera rumbo a la felicidad más auténtica que ella pudo experimentar con alguien. Descifraban la letra de canciones viejas, como One Headlight, que seguramente a él le daban la más absoluta hueva, pero escuchaba igual que la canción de los brazucos de la monita que no es de nadie y es de todo el mundo que años más tarde le haría sonreir. Ella lo quería como nadie. Él, también. Hacían el amor en donde quiera que se hospedaban. Él cocinaba el más delicioso pescado que iban a comprar juntos a la pescadería del pueblo en turno. Se seguían contando sus más profundos secretos frente a un par de cervezas o mojitos o martinis. Eran amigos además de amantes y enamorados. Eran felices. Ella le contaba todo lo que podía, no sólo porque él se lo pidió alguna vez casi implorando que no dejara de hacerlo nunca. Él sólo contaba lo que podía ser contado de él y eso representó algo muy triste para ella años después. Ella no se podía meter al mar sola, le daba mucho miedo luego de que la revolcara tiempo atrás y ella pensara que ahí iba a quedar, por eso le pedía a él que se metieran juntos. Él siempre decía que al rato y así se la mareaba todo el día. Al final no se metían, salvo cuando él realmente lo deseaba, cosa que confesó entre pláticas anodinas. Le daba frío el mar de marzo, le daba hueva el agua fría. Un día paseando por la ciudad ella llegó a la conclusión de que a grandes rasgos esa podía ser la manera de explicar aquella relación.
Aunque el tiempo pasaba, ella ya no podía escuchar Já Sei Namorar sin llorar, pero pudo volver a poner a Cerati y disfrutarlo.



FOTOGRAFÍA: "Séptimo aniversario", de una serie de lágrimas derramadas por diferentes razones. Una de ellas, hormonal. El resto, no importan y no vale la pena definirlas. De tan cotidianas, se han vuelto aburridas, como yo a veces.

sábado, agosto 04, 2007

Historia de un desencanto


Me dabas la mirada triste y te marchabas al baño a encerrarte por un buen rato, como siempre hacías después de coger. Entonces aprovechaba para esculcar entre las fotos apiladas en la repisa, en los teléfonos de tu celular, los mensajes, tus bolsillos y nada. Alguna vez encontré algo más que una grapa que esnifaba para estar lista y a tu regreso volverte a coger hasta que te quedabas dormido, ahí tirado, como un muerto. Me gustaba cerciorarme de tu estado comatoso, de cómo te tumbaba el alcohol. Para cuando tú te despertabas yo estaba lejos, volvía de nuevo por las noches, pero estaba lejos, en otra cama, con alguien que podía seguirme cogiendo en la madrugada cuando tú ya no podías más. Por aquel tiempo me preguntaba por qué me gustaba coger tanto, por qué amaba montarte y querer que así fuera para siempre, así, luego de haberte despojado de la ropa y lamerte el cuello, los pezones y la panza. Adoraba sentir cómo te erizabas, cómo crecía el placer y estallaba cuando me llevaba a la boca tu sexo. Realmente eso era lo que me gustaba más, subir y bajar y apretarlo con mi mano, y salir y entrar y estrangularlo con los dedos. Con el tiempo, logré distinguir los diferentes sabores que tiene el semen, las diversas texturas que podía llegar a mostrar. El tuyo me gustaba, era de un sabor suave, pero me resecaba la boca y la garganta como cualquier otro. Hubiera querido averiguar el por qué de esta secante cualidad, pero nunca me atreví a preguntarlo y nunca lo comenté ni con mis amigas. Si te lo hubiera preguntado a ti, habrías gritado mucho y entonces no hubiéramos cogido y eso no lo podía permitir, preferí quedarme con la duda, es un hecho.
Llegué a enamorarme de ti. Tanto, que pensé que no importaba si me moría, al fin que ya había escuchado la música que te gustaba a todo volumen a bordo de tu coche. Tu perfume como paisaje nasal de ese recorrido que me parecía demasiado corto aunque en realidad duraba horas. Mi mano apresando tu entrepierna. Una sonrisa mutua en cada alto. Ya no cogíamos tanto, pero era feliz aún con la mirada triste que me dabas a mí como a cualquier otra; rabiaba de celos, como de un tiempo a esa fecha, pero volvía a aceptarte en mi cama cada noche, a pesar de venir tú de otra y, quizá, de que ni te limpiaras los restos de la cogida anterior. A lo mejor tú también te preguntabas el por qué de los distintos sabores de las vaginas y, como yo, nunca te atreviste a preguntarlo por vergüenza.
Un día, luego de coger con esa dulce violencia que te caracterizaba, con las nalgas rojas de azotes, vi cómo te ibas camino al baño a encerrarte acompañado por un cigarro. Sentí un peso extraño en todo el cuerpo o era acaso un dolor que confundí con las dolencias naturales que preceden al sexo. Esperé a que volvieras sin poderme mover, ni parar para esculcar tus cosas. Volviste, me fui. Al tiempo terminamos. Volviste y me fui. Al tiempo una botella de cerveza rota en tu brazo. Te fuiste, volví. Al tiempo respiré tranquila. Peleamos, me fui. Al tiempo encontré a alguien. Hablamos, volví. Ya no había permanencia, te ibas o me iba o volvías o te pedí que me dejaras en paz y gritaste algo así como “es que tú me amas”.
Me fui. Te devolví la mirada triste y partí.

FOTOGRAFÍA: “Y gritaste es que tú me amas y yo reí” y no hubo de otra papacito que dejarte más dejado que nunca en tu país del desencanto. Ora si que gracias a dios nomás hay que esperar a escuchar las palabras mágicas para que el embrujo termine.
Gracias a dios.