jueves, mayo 31, 2007

La chica llamada Mariana


Mariana sale de su casa, otra vez, y todo tranquilo. Son las 9:50 am. Para las 10:06 ya está a 4 minutos de su destino final. Hizo sólo 16 minutos de su casa a la entrada de Maremagnum. Una pasada. Pero sí, pedalea rápido y maldice a todos los ciclistas lentos a su paso. Parecen viejitos paseando en domingo. Los odia. Hoy chatea con Jonathan, quien viene regresando de la peda, trasnochado, feliz, y se empapa de amanecer mientras charla con ella. Nimiedades, pero charla con ella, no como otros que sólo entran y salen y no responden el saludo. ¡Bah! ¡Sí! ¡Bah! Hoy vende más poco que ayer y ha sufrido el acoso intermitente de sus jefes que no se han podido conectar con éxito al ordenador que ella utiliza para satisfacer sus más bajos instintos cibernéticos. Mientras ellos se apoderan de la máquina, ella mira hacia el mar, su mirada se pierde en los blancos del paisaje nublado. Piensa en su vida, en que no tiene destino fijo, en que no quiere mover un dedo ni por su bien, en que le da mucha hueva pensar, en que se ha convertido en un molusco sin expectativas. Lo recordó. Recordó el terminajo que hace más de 5 años utilizaba para definir su estado: molusco sin expectativas. Tanto ayer, como hoy no sabe qué quiere de la vida y el poco tiempo que lo supo, huyó de ese destino para encontrarse otra vez varada en la nada de ser Mariana. Lamenta haberse apartado de ese camino, pero no lamenta haber llegado tan lejos para curarse sola, porque sí, es dependiente emocional y basta un abrir y cerrar de ojos para que se le monte al que se deje al cuello y quiera que le solucione la vida, que le dé sentido y perspectiva y, ya de pasadita, que le haga el amor. La historia de su camino es triste según ella. Tiene 30 años, ha perdido mucho y no sabe, para variar, qué hará de su vida. Marañas y enredos, patrañas y miedos. Dos pares conocidos para esta chica.


FOTOGRAFÍA: "Mensajes de nadie para nadie", que amablemente me regaló Natalia, quien afortunadamente la tomó allá en el puerto de Vallarta, lo cual me recordó a Rocío Durcal. Chale. Qué mal estoy, coño.

miércoles, mayo 30, 2007

La historia del camino

Parecía un déjà vu. 9:50 am. Mariana sale de su casa. Tiene planeado llegar al trabajo a las 10:10 am, acto seguido, todos los autos, furgonetas y motos salen y se interponen en su camino, el que habitualmente está despejado y fluye. Pero hoy no, hace como 10 minutos por donde suele hacer 5. Hueva total, pero no, no odia a la gente, sólo se ríe de su puta suerte y sigue pedaleando. El déjà vu queda evaporado cuando pasa por puntos que normalmente están atiborrados por turistas. Brillan por su ausencia. Eso sí es raro. Aquí se acaba la historia del camino. Abre el changarro. Jadeante aún, se seca el sudor, cepilla su cabello. Toma agua. No hay mucha clientela, lo cual no es raro un miércoles por la mañana. Vende mercancía por 37 euros. Bueno, algo es algo. Se mima con una Berlina de chocolate, la cosa más buena del universo. Antes de deglutirla piensa que igual va a engordar con cualquier otra cosa. Para terminar el día seguramente habrá ingerido putimil calorías en carbohidratos o así. Berlina con café con leche, la onda. Fisga en los archivos que encuentra en el ordenador. Lee el que dice “preguntas específicas”. Chale, ondas de marketing, es decir, estrategias de venta y cuanta mamada tenga que ver con el tema: que si se tiene bien definido el producto, o sea, cinturones, que si se conoce a la competencia, debe ser Bershka o H&M que ofertan cintos baratísimos (pero a ella le salen más baratos en donde trabaja porque le dan mucho descuento), que si se tiene definido el segmento del mercado, blablabla.
Se aburre. Chatea con un ex que se desvela en Guadalajara por el puro gusto de hacerlo; el tío bebe Caribe Cooler en su habitación mientras baja música y arregla su cuarto. Offline. Su amigo está offline cuando la que debería estarlo es ella, ¡saaaaaaabe! Saca la lima de uñas. Antes pensaba que eso de limarse las uñas en público era de secretarias nacas (como comer en la oficina), pero ahora le vale madres y mata el tiempo limando sus uñas. Les da brillo y piensa esmaltarlas con el tono Igloo de la marca Mavala. Aunque los mejores tonos los tiene Shepora y secan se volada.
En resumen: Mariana flipa con el tráfico matutino, come Berlina de chocolate aunque teme engordar, se lima las uñas cual secretaria naca, cabe mencionar que tiene pelo de sirvienta porque no se lo ha cortado en aaaaaaaaños y le vale madre. Es genial, últimamente hace cosas que antes no hubiera hecho y le vale madres. Está de vacaciones. Vacación mental y emocional. Y en Barcelona. Jajajajajajajajaja.
Podría sentirse culpable y patética por no tener un destino trazado, una meta u objetivo que cumplir. No lo tiene y no le importa. Si bien está premenstrual, de momento, no le importa.

FOTOGRAFÍA: "Boring, boring, bored", lo que sea que signifique esto. Aburrida, con frío y entrada gratuita a Internet. Lo peor que le puede pasar a una viciosa de la web. Una viciosa incapaz de relacionarse en vivo y a todo color, je.

lunes, mayo 28, 2007

Offline

Pasaran las horas, los días y los años y yo permaneceré ausente del mensajero. Lo más que pueda, porque sí, soy una adicta total, pero temo volverme a topar a la vuelta de la esquina con palabras que como me encantan pueden hundirme días y días en la tristeza de haberlas visto partir a fuerza de la convicción de su enunciante. Las palabras pueden ser cuchillos a veces, que matan ilusiones, que acribillan ánimos y destruyen esperanzas o bien, causan confusión y pánico sólo de verles desenvainadas, sólo de oler su filo, de presentir la sangría que podrían ser capaces de ocasionar.
Entonces en Barcelona llueve y yo voy seria por la calle, por la misma calle donde hace unas noches intenté borrar todo rastro de ansiedad en mí. Sólo se me borró el tape por completo y me patrociné un daño cerebral menor de esos típicos.
Últimamente no lloro tanto, ni voy al cine, ni doy besos, aunque me pinto las uñas con más frecuencia, paseo sin paraguas cuando chispea, me mantengo tan alejada como puedo de los idiotas y voy a la playa sola.
Y pasaré de largo. No me puedo detener a decifrar lo que literalmente debería ser tomado. Por salud mental. Y emocional.



FOTOGRAFÍA: "De pasadita". Cambiante y sonante cual fluctuación monetaria. Fluctuante. Dúctil si quieres, pero como no. La docilidad la guardamos para cuando se ocupe entonces, je. Y entonces habrá que ver cómo se le quita el olor a naftalina. Snif.

miércoles, mayo 23, 2007

Postal nocturna



El final podría llegar en cualquier momento. Podríamos escuchar a alguien gritando "coooorte y se queda" o ver el telón caer o regresar sin chelas a la fiesta porque es la una y el Oxxo dejó de vender alcohol. O la tierra tiembla. O el mar se encabrita.

*

Hay ojos que no se cierran. Hay falsas esperanzas ajadas en los bolsillos. Y un olor a podredumbre y miasma, pero el vomito no cesa aún.

*

Una niña se muere de miedo. Quiere amor, pero se muere de miedo. Se esforzó durante años para ser amada, pasó, incluso, sobre ella misma. Agoniza mientras olvida, agoniza para renacer de su más profundo tedio y temor.

FOTOGRAFÍA: "Dígalo con señas", que las señas refuerzan muy bien lo que se dice con palabras. Usted diga y diga bien, pero pinte un dedo de vez en cuando. Renueva al espíritu, aunque desdeñe a la razón.

sábado, mayo 19, 2007

I gave my heart to rock&roll

La primera vez que los escuché fue porque el Sujeto T me regaló un CD que a su vez le había dado una compañera del trabajo. "Te va a gustar", dijo, "son puras canciones que dicen como 3 cosas y repiten el estribillo, para que te las puedas aprender". Y no lo dijo por ojete, aunque pueda sonar así. Generalmente no me aprendo las canciones así las oiga hasta el cansancio. No tengo esa habilidad para retener, como muchos pueden, la letra a la primera de cambios. En el fondo creo que se debe a que no pongo mucha atención y aunque me guste la melodía, tengo que esforzarme por centrar mi atención en la letra, leerla detenidamente, si no, no canto ni una.
Así que anoche, en medio del humo de cigarro, de rubias fans con tatuajes en forma de estrella y look ochentero, en medio de la rendición de Maja ante el rock and roll, volví al lugar aquel en donde escuché mil veces las melodías que repetían el estribillo. Volví a las noches de dopajes absolutos, de tantas que fiestas que se volvieron una sola a lo largo de un largo y pesado año. Volví a acariciar la oscura textura de esos días de calor, disputas y tristeza porque yo comenzaba a empacar mi vida.
El Sujeto T no tiene ni puta idea de esto. Trajo The Sounds a mí y no tiene ni puta idea de eso. Como de tanto. Como de él.
Yo anoche le di mi corazón a Maja. Mejor a Maja. O al rock and roll. O al internet. O a un caballo.

FOTOGRAFÍAS: "The Sounds' fan", linda serie que me permitió, como pudo, mi camarita hasta que la pila se acabo, los suecos se metieron y la música ceso. Cómo no fui al de Guadalajara. Dice Lulú que Maja enseñó todo. Anoche fui muy feliz porque la pude ver. Es imposible no rendirse ante esta mujer. Es extraordinaria en el escenario. Y tiene unas piernas de no mamar.

























miércoles, mayo 16, 2007

Parada en un dedo


La mente en blanco y yo sólo pude pensar en un dedo. No me fue permitido avanzar más. En el final de un glorioso espasmo, sólo pude pensar en un solo dedo.
Unas horas más tarde viniste a sonreirme a mí, a barrer cenizas, a lavar la ropa, a preñarme de la certeza de que sigo colgada de ese hilo de tu recuerdo.


FOTOGRAFÍA: "Colgantes", prendas esperando a que el viento haga su trabajo. El viento y el tiempo y que venga la sequedad para vestir de nuevo viejos sentimientos.

lunes, mayo 14, 2007

Mitosis


De dos pasó a cuatro ojos. Sin gota de alcohol alguna. La proliferación era como la evolución natural de las de su especie: siempre con un ojo al gato, otro al garabato.
Vivía uno de los mejores días de su existencia. Uno en el que supo que los cortes son necesarios y, aunque dolorosos, pueden conducir a vínculos distintos, imprevistos incluso, y de sequías, atravesar por un torrente de ideas.
Uno de los suyos lo vio tranquilo. Respiró profundo. Hundió su voz en el canto de su especie y los cerró todos. Una dudosa tranquilidad le permitió dormir. Desconoce su siguiente paso, pero algo sabe. Él está en calma.
Lo encontrará en ella siempre que quiera. O en algún sitio. Nada está escrito aún. Quizá en su Montauk particular.

FOTOGRAFÍA: "Cuatro ojos". Porque cuatro son mejor que dos. Para andar en bicicleta. Para ver a través de un océano.

sábado, mayo 12, 2007

Simulacro







Se llamó Natalia Cortés, tuvo 26 años, un gato, Bilbo, una abuela, Ana, una madre bastante dañina, un padre cariñoso y un hermano ingeniero en sistemas. Pintaba cuadros al óleo y estaba en terapia para sobrellevar su adicción a las pastas, casi todas provenientes del botiquín de su madre. Vivió en Las Fuentes por algún tiempo y tú la amenazabas con ir hasta la calle Santa Anna y buscar su balcón, trepar hasta él y conocer así a la chica que irrumpió en tu msn, que te seducía con sus palabras y ponía sugestivas imágenes en tu cabeza mientras bajabas fotos en la FIL. A cada confesión, parecía dar en el clavo y atinar a cada una de tus perversiones. Fue creada a imagen y semejanza mía, pero era perfecta porque no era yo.

Con Natalia jugué a dios y como Ícaro, mis alas se quemaron porque me acerque demasiado al calor del sol en uno de mis más altos vuelos. Y caí con el telón de esa función enrrollado al cuerpo sólo para que me vieras sujetar los hilos de tan bella marioneta que como nació, murió en la ignominia.

FOTOGRAFÍAS: "The rosebud sessions", tomadas en la punta de un iceberg, la noche en que una voz del pasado rompió a mentir como siempre ha hecho.

jueves, mayo 10, 2007

Ocio nocturno


Parte al gajo. Parte el gajo.
Soy una mandarina.
Parte el gajo. Parte el gajo.
Mandarina.
Jugosa, ácida, tersa.
Mi jugo se queda entre tus dedos.
Parte el gajo.
Soy una mandarina.


FOTOGRAFÍA: "Ojo derecho", crispado, atlético y siempre mirando al lado correcto. Hace calor y todavía no es ni tantito lo que viene. ¡Aaaaaaahg! Calor. Lo quiero.

miércoles, mayo 09, 2007

Vuelo



Volaba a alguna parte. Las ventanas estaban abiertas y todos los destinos eran deseos flamables de larga duración. La llama de la primavera se hinchaba ante mí. De repente el único destino en el mundo era mi propio cuerpo o sus redondeces o sus entradas sin salida. El bien y el mal pidiendo audiencia con el hambre de muchos meses. Todos mis demonios aleteando pieles imaginarias, todas, las que ya toqué y las deseadas.

FOTOGRAFÍA: "Volando bajo", bien bajo, como a la altura de los tobillos, donde se atora el pudor antes de caer al suelo y olvidarse de cubrir las buenas costumbres.

martes, mayo 08, 2007

Post data

La devolución incluiría las tardes que pasé con mi prima esperándote en la cochera de mi casa, cuando me decías "ahí voy" y lo hacías dos días después. La mirada que me diste cuando estuvimos frente a frente el día en que nos conocimos. La cena que me preparaste la primera vez que lo hicimos. Bueno, da igual, porque la vomité de camino a casa. Tenía 18 años y me emborrachaba a la primera de cambios. La primera enunciación del amor que te tenía, frente a Cerati, en medio de Ruth y Orva. La mirada de impotencia cuando te dejaba por ese cabrón. Los momentos de alegría cuando lo dejaba a él para irme contigo de playas. Cuando tu padre me decía "no te vayas a Barcelona Mariana, ¿para qué te vas?". El viaje al DF a la boda de tu prima. La sonrisa de tu madre alguna vez que la saludé. Los nombres de nuestros hijos. El calor de tu cuerpo cuando me abrazabas de cucharita. Tus historias de Puerto Vallarta. Tus historias con todas tus amigas. Creer que te casarías conmigo, aunque fuera solamente porque pensabas que era lo que yo quería. El dolor. El dolor.
Hay cosas que no te devolveré. Pero ya no podrás verlas más que en tu cabecita. Con suerte, un día te las paso por debajo de la mesa, sin que nadie vea, ni yo.

Night request


FOTOGRAFÍA: "Solo, un ojo" que se cierra de miedo o se abre del asombro por ver a este cuerpo temblar en la agonía de la línea que no se altera. ¿Me pasas alguna dirección para devolvértelo todo, pero todo?

lunes, mayo 07, 2007

La novia futura



Poco antes de tomar un avión con retorno única y exclusivamente a un bello infiernito que Guadalajara tenía reservado para mí, Lolis me obsequió esta playera como burla a que me vine y dejé al novio allá. El pronóstico fue certero, soy una ex novia, pero ahora yo lo revoco y lo pongo por escrito.


FOTOGRAFÍA: "Yo quiero ser una novia futura", pero, gracias a dios, no se me ha atravesado el hombre de mi vida en estos tiempos, porque la neta, todavía me cago en el amor. Je.

domingo, mayo 06, 2007

Novedades sin novedad

Mariana se dedicó a salir este fin de semana. Y como está castigada a usar sólo la bicicleta como medio de transporte, está un poco cansada. Hasta eso, llega a casa sana y salva. Sabe manejar su vehículo incluso peda.
Gemma presenta tesina el martes. Enrique empieza trabajos de becario dentro de pocas horas.
Mariana está un poco en paz. Sigue sin pensar en el futuro, pero sigue cayendo en el pasado y le da vueltas y se repite que le parece una putada que haya dicho eso de "hay que mantenernos en contacto". No sabe aún si tomarlo como una buena señal o como un insulto, una limosna, las migajas del festín que terminó abruptamente hace algunos meses ya.
Paula hace mudanza a una nueva etapa, a una nueva casa. Liliana se tatúa un trío de estrellas en la cadera.
Mariana siente vértigo al navegar páginas con fotos de tapatíos en internet. En una de esas lo ve bien feliz con una morrita de veintipocos, con la que se va a casar y a tener hijitos. Fantasea con que se encuentran años después y su hija se llama Mariana. Ella tuvo a Tomás.

FOTOGRAFÍA: "Velado". Un tal Eduardo, escritor, en el recién estrenado piso de Gemma situado en Les Corts, alias pijilandia, durante la bienvenida. Le dije a la mana que es como si en el DF estuviera viviendo en Lomas de Polanco. Las doñas fresas te barren sin empacho alguno. Ignoró por qué. ¡Si una es taaaaaaan guay!

jueves, mayo 03, 2007

Depresauria



*A Monterroso, pero más a Lauro Zavala.

...Y cuando despertó, nadie la había tocado aún.


FOTOGRAFÍA: "Intocable", sin Eliot Ness. Sin un dedo encima. Síntoma. Sin plural.

miércoles, mayo 02, 2007

Restos de Rosebud en el interior

"Dicen que hay algo que tener y no muchos tenemos".
Estadio Azteca, Andrés Calamaro
El dragón me lo tatué el año en que me dejó lo que más quise en la vida. Lo que vino después, fueron puras casualidades vanas. La primera, uno de los guardias que custodiaban la Rambla del Mar, el comienzo de una pasarela de hombres y mujeres, pasajeros en conexión con otros vuelos en los que seguramente les fue mejor.
Fuimos tres: mis ojos azules, sus ojos azules y el arrojo del mar golpeteando las paredes del barco en el que me invitó a pasar de la ignorancia total de mi cuerpo al reconocimiento de esos incendios que sé hacer. Cerré los ojos y de sus brazos me sujeté mientras me iba un poco de mí. El sexo me recuerda que soy un cuerpo, que tengo paredes y que soy finita, aunque me lleva adentro y, ahí, no soy capaz aún de encontrar límite alguno. El vacío, el puto vacío qué llenar y en ese cuerpo no hubo sal suficiente.
Todos buscamos lo mismo, pero yo ya había encontrado y perdido eso que no se debe dejar pasar. Edu, el guardia, creyó que había encontrado eso en mí y yo estuve segura todo el tiempo de que gracias a que sería un desconocido más me podía ir a su cama por algunas cuantas noches antes de borrar todo rastro de su paso por mi vida y en lugar de su nombre en el móvil, poner un No Contestar. Fue dura la vez que me lo topé en un bar del Borne, para mi puta mala suerte. Tuve que apretar los dientes y fingir que no lo conocía de nada. “Me confundes con otra que no soy yo”, le dije y no terminaba aún la frase cuando él ya escupía al suelo. Lo tuve de frente, lo deseé hasta la inmundicia con esa mirada de fuego y le dije que me confundía, que no nos conocimos nunca en la rambla de madera viendo barquitos pasar una tarde de nubes grises y viento, que no accedí a sonreir como lo hice cuando trató de adivinar mi nombre, que no bebimos un tinto o dos, ni comimos tapas de anchoas en su barco, que no me hizo temblar mientras borracha cedí a su manoseo, que no era yo la que gritó casi en un llanto cuando me vine y alcancé a recordar.
Quizá mis gritos le taladraban la cabeza, la memoria; le molestaban como molesta la arena que se mete en los oídos y genera una infección, pero tenía que seguir de largo antes de gangrenarle alguna parte vital de su salud mental. La gente se piensa que no lo sé, pero me doy cuenta de lo que dejo a mi paso y no suelen ser caramelos. Lo que pasa es que sólo reconozco la mitad y finjo demencia y me azoto en las paredes y rompo vidrios y platos. Los ruidos de las roturas sofocan el barullo que hacen mis indecisas voces, las que me trajeron aquí.
Sólo fui suya aquella primavera que rompí para no oír tanto.




FOTOGRAFÍA: "She doesn't loves me at all". Porque en teoría el amor no debería ser tan sufrido, pero es que dura más el olvido que el tiempo del amor. Aaaaagh.