lunes, abril 16, 2007

Maten al peatón

Nada más pisar la calle pareció que todo el mundo tenía que cumplir la misión de "hay que estorbarle a Mariana". Sucedió durante todo el camino, los 25 minutos enteros de mi andar en biciclatja (palabra que me he inventado para denominar bicicleta en catalán), calle tras calle, era un deambular de peatones idiotas caminando en pleno asfalto sin miramiento alguno, sin precaución, sin aparente temor a protagonizar la probable colisión que anunciaba su paso equivoco por los viaductos. Ríos de gente ingenua, "es que Grácia era un pueblo", me dijo María al escucharme quejar cualquier otro día por lo mismo, ante lo cual no pude evitar cavilar pues será un pueblo, pero la gente no es de hule, o ¿si? Quizá los viejos del barrio a no teman la muerte por choque, quizá la esperan ya. Yo qué sé. El caso es que jóvenes o viejos, los transeúntes son el peor enemigo del ciclista, representan un obstáculo peligroso, sobre todo los distraidos, los de paso confiado, los que no miran a ambos lados de la calle que están a punto de cruzar, los que andan paseando al puto perrito con las correas que se estiran.
Yo, que he sido defensora hasta la inmundicia de mi calidad y derecho a ser peatón, hoy los maldigo por no fijarse y estar a punto de causar un accidente cada 5 minutos, por atravesar bien quitados de la pena la ciclovía sin percatarse de que se trata de la ciclovía, ¡coño! Los maldigo, si, por babosos. Mi desazón sólo fue curada por el salado olor a mar que me inundó cuando llegué a mi trabajo. Para mí no existió vacación alguna en las pasadas semanas, ni descanso total por falta de personal, pero me compensa presentir el calor que por fin iluminará los días que por ahora transcurren raros, muy raros, demasiado raros, con su olor a nostalgia que me recuerda cuando mi madre nos llevaba a mis hermanos y a mí a la secundaria en camión. Allá iba arreando a sus 3 becerritos en el 258 desde La Calma hasta el Pierre Faure. Raros días de adolescencia y despertar. Raros como estos días de la adultez que se me empalma.
FOTOGRAFÍA: "Y con ustedes...¡la chica migraña!", que se padece a ella misma hoy, que no fue su día. Je.

3 comentarios:

Lilián dijo...

Yo estoy segura que existe genéticamente la estirpe: "los nacidos para estorbar". Me cae.

enriquej dijo...

Ya publiqué, ya publiqué, pa que luego no digan...Consejo? cómprate una campanita de ésas que hacen un chingo de desmadre, por ejemplo hay unas rebuenas en Decathlon, así por lo menos te diviertes sacándole buenos pedos a los viandantes que andan en la pendeja. Las mejores víctimas son los "guiris", ja, hasta te piden perdón por asustarlos, vayas en el carril de bicis o no.

yo soy la mari* dijo...

Lilián: No es que hayan nada más nacido para estorbar, es que son tontos de culo, je.

enriquej: ¡Albricias! ¿Irá a llover porque publicaste? Mejor sería que no, ya llovió demasiado.
;)