miércoles, febrero 07, 2007

Sin final feliz


Cada noche intento encontrar un final feliz a esta historia mientras lloro al mirar los créditos de alguna serie, de alguna película (obviamente chik flick). Sólo a mí se me ocurre pensar que iba a encontrar un final feliz mientras tomaba un avión a otro continente, sepultándote debajo de un montón de tristeza, imponiéndote mi egoista plan de vida por un par de años. ¿Cómo se me ocurrió que eso era exactamente una relación de pareja, de dos? Me fui a pinche Barcelona a vivir para estudiar un posgrado y me fui con la estúpida idea de que eso era posible. Y no hay final feliz, porque ya está todo dicho. Y no hay final feliz, porque no soy Mariana la exitosa mujer de 30 que no está traumada con su edad, es delgada, práctica natación y ciclismo, tiene definido el tema de su tesis que piensa extender para terminar un doctorado en Humanidades a la par que se inscribe en un master de Edición y no tiene qué trabajar porque obtuvo una beca.
Aparentemente ya había superado no ser perfecta y creí que ya había dejado de exigirle al mundo serlo. Pero si no hay un final feliz para lo que tuvimos, supongo que es porque te exigí y te obligué a ser algo que no eras; te hice firmar con sangre que caminarías sobre hielo delgado siempre que yo quisiera por el puro placer de verte hacer malabares para complacerme; me metí en en tus sueños incluso para cifrar en tu sistema que tendrías que doblegarte a mis deseos. Sin duda no soy perfecta, sólo soy una perfecta perra egoista que amaga las inquietudes de las personas que la rodean y le importa un carajo.
Más que el final feliz, debí buscar el punto medio entre mis deseos y aspiraciones y los tuyos, porque sí, nunca he vivido con ninguno de mis novios, pero moría por hacerlo contigo; nunca he tenido hijos y me hubiera encantado tenerlos contigo; nunca había sido tan feliz, y sólo quisiera haber detenido el tiempo y mediar nuestros problemas, pero claro, para eso tú también tendrías que haber querido.
Dicen que qué mejor que fue ahora y no después de más tiempo, no después por un kilo de tortillas.
Y sí, no hay final feliz. No todavía.



FOTOGRAFÍA: "Visión borrosa", como cuando Harry, personaje de una película de Woody Allen, no conseguía que nadie lo viera enfocado. Hermosa metáfora para explicar ciertos estados de ánimo bastante jodidos.

5 comentarios:

Lexéemia dijo...

Ya sé que estás mal... pero te vas a levantar, estoy segura. Y neta, ánimo... sigue el consejo aquél que me dieron (you know who) y decídete a terminar, sólo así podrás iniciar algo de nuevo. Vas a estar bien pollo, sólo intenta no aferrarte a él, porque eso podría dañarte más. Aunque te duela, corta los lazos que te conectan con ese destino... Y no, no fue tu culpa, tú tenías que volar y punto.

Anónimo dijo...

Acabo de llegar de una expo y por no dejar entré a ver tu blog y pues mal pedo que estés así ahora, te deseo lo mejor y ojalá que pronto estés bien. Si te sirve de algo, soy tu fan desde hace unos 8 años y nada me haria mas feliz que estar con alguien como tú. Arriba y adelante. ;)

Mariana* dijo...

¡8 años es un montón de tiempo! Anónimo. Anónimo. La duda mata siempre y yo ya quiero estar sólo viva.

Anónimo dijo...

White Martens: Curiosity killed the cat...

Mariana* dijo...

Las tengo todavía, pero no las uso tanto. Es música de otros tiempos. Ahora prefieron mis Vans. Je.