domingo, febrero 18, 2007

Año nuevo, vida nueva

Alguien me pide un beso por el msn y yo misma quisiera pedirle uno al coeditor de cultura que maldice a uno de sus colaboradores por lento. Entre tanto Fabián me anexa a una conversación tripartita con alguien que definitivamente no conozco y por unos momentos me quedo de espía, pero aborto la misión, cierro la ventana porque mi máquina se vuelve infinitamente lenta y yo sólo quiero que Dr. Maligno me cuente algo más. Y antes de decir que sí a Luis Alberto, que momentos antes intentó presentarme a sus dos críos en una foto que no pude ver, encontré un post que sólo me recordó a Tomás y todos los besos imaginados se me desdibujaron y casi lloro. Otra vez. Todavía no salen para mí los chicos guapos a pasear por la calle. Todavía no sale de mí el cabrón éste. Ahí está en la puta música de la iPod, en los nombres de algunas listas de mi iTunes, en este blog, en el gmail, en mi protector de pantalla y en la lista del msn como un ser inerte, muerto, que no habla, que no hace y sólo deshizo la mitad de mi vida y todo por poner todos los huevos en una canasta, por creer en sus palabras y no ver que, como todos, tuvo miedo y salió corriendo de aquí, para variar.
Como ya me cansé de intentar comprender algo que simplemente es incomprensible porque era impensable, sólo me voy a ocupar de los 1000 pedazos de mi corazón que se quedaron rotos por el suelo. Los voy a recoger todos que lo más seguro es que van a hacer falta para otra vez, bien lo dijo Christina.
Y poco a poco las listas de mi iTunes cambian de nombre, el soundtrack de los últimos años se verá renovado por música cutre que me anime un poco (un poco de Shakira te dopa de maravilla); la iPod, aunque me la regaló él, la seguiré usando mientras me puedo comprar otra; cambiaré de cuenta en gmail con todo lo que implique (de pendeja me vuelvo a nombrar en un email tal y como me diga algún novio. Esto es equivalente a tatuarte alguna chorrada a la par que tu significant other y por fin lo entiendo: es una PENDEJADA, yo, que estuve a punto de tatuarme 'Orva Forever' en letras gótico cholo, lo sé ahora, dios salve la hora en que nomás me dí de topes en el parabrisas de su vocho y no lasceré mi espalda con tinta negra), y aprenderé a verlo entrar y salir del msn en silencio. Creo que realmente me da igual borrarlo o no, es de verdad lo mismo, y como se supone que somos adultos comtemporáneos civilizados, pues a hacer de tripitas corazón, que es inútil quitarlo de la lista si no me lo puedo quitar de los 300 mil recuerdos todavía.



Estas son mis lindas resoluciones de Año Nuevo, porque sí, hoy es Año Nuevo. ¿Otra vez? No, no estoy viviendo una regresión maligna a aquella noche de fiesta y despiporre entre paredes rojas, no. Hoy gracias a los chinos cuento con una magnífica oportunidad de lavar mis penas y renacer de las cenizas, bañarme con la barrita de jabón que compré en San Juan de Dios y desear que el amor venga a mí, un nuevo amor, una nueva vida con nuevos votos de fe en mí y en nadie más que en mí, segura sevidora que no se negará a las nuevas llamaradas de pasión, de amor del bueno (pero de aquí a un año, neta, estoy exhausta, sí que me voy a tomar eso del luto un ratote, va en serio). No más pelones con orejas voladoras. Con ojos bonitos sí, pero que no sean yuppies, que no voten por Calderón, que no jueguen al golf (porque luego ni te invitan), que no sean ingenieros "tengo la maceta cuadriculada como mis sentimientos", que no sean fotógrafos "me quiero coger a todas las lolitas", que no sean chilangos o reporteros de Seguridad, que no tengan issues con sus padres o sus madres, que quieran comprometerse de verdad, que no me tengan miedo y que no pongan el cuerno. En pocas palabras: que no me hagan daño.
Sin embargo, hay algo que me asusta en tener que decir esto, pero no me lo voy a tomar tan a pecho:
¡Feliz Año del Cerdo!

Nota: Los comentarios aquí publicados corresponden a un elevado estado de ardidez total y desconsuelo. Tomarlos de quien vienen como vienen. Hubo partes buenas sin duda, pero de ellas ya hablé.


FOTOGRAFÍA: "De nuevo en la ciudad". A huevo que cosas buenas vienen y a huevo que te quise, pero hasta aquí fuiste rey de este reino. All is past tense darling.

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