miércoles, febrero 28, 2007

Entre líneas

A Tomás*




Las grandes esperanzas...
[Hey there Delilah
What's it like in New York City?
I'm a thousand miles away
But girl tonight you look so pretty
Yes you do
Time Square can't shine as bright as you
I swear it's true]

La verdad a medias...
[Hey there Delilah
Don't you worry about the distance
I'm right there if you get lonely
Give this song another listen
Close your eyes
Listen to my voice it's my disguise
I'm by your side]

El sentimiento anquilosado...
[Oh it's what you do to me
Oh it's what you do to me
Oh it's what you do to me
Oh it's what you do to me
What you do to me]

Lo que no vi...
[Hey there Delilah
I know times are getting hard
But just believe me girl
Someday I'll pay the bills with this guitar
We'll have it good
We'll have the life we knew we would
My word is good]

Lo que nunca supe...
[Hey there Delilah
I've got so much left to say
If every simple song I wrote to you
Would take your breath away
I'd write it all
Even more in love with me you'd fall
We'd have it all]

Ajá...
[A thousand miles seems pretty far
But they've got planes and trains and cars
I'd walk to you if I had no other way
Our friends would all make fun of us
and we'll just laugh along because we know
That none of them have felt this way
Delilah I can promise you
That by the time we get through
The world will never ever be the same
And you're to blame]

Gone with the wind...
[Hey there Delilah
You be good and don't you miss me
Two more years and you'll be done with school
And I'll be making history like I do
You know it's all because of you
We can do whatever we want to
Hey there Delilah here's to you
This ones for you]

Blablabla...




FOTOGRAFÍAS: Dos del "Old love" (en su cumpleaños, en el mío), aludiendo a Plan White T's. Fui Delilah. Soy triste.

lunes, febrero 26, 2007

Recuerdos y oropel

Todavía recorro algunas noches casi completas. Puto jet lag de mierda. O putas preocupaciones. Como sea. Un día antes me desvelé neceando hasta las tantas porque hubo fiesta en el piso, una velada estupenda con una concurrencia variopinta: catalanes a dios dar; los italianos que nunca faltan, están en todas pinches partes; un francés, una alemana, un eslovaco, un holandes y un belga. La delegación mexicana bien representada. Gemma, Lulú, Enrique (que vino con su brasileña bajo el brazo), y una servidora. A la parte catalana, sólo le falto el Pere. Y este desvelo me valió el de ayer. Así que anoche, antes de conciliar el sueño, el brillo y oropel que recubren los recuerdos se pusieron de marco para regresar al día en que Liliana se despidió de Guadalajara. Para el convite eligió el Acne y para el bailongo los beats de Jorge Triana. Recordé lo fría que sentí esa noche y no por la temperatura ambiental, sino porque en mi vida las cosas habían cambiado: ya no estaba Tomás, sólo estaba de holograma, como cuando al final de una de las películas de la Guerra de las Galaxias se aparecen Darth Vader, Obi-Wan Kenobi y Joda: miraban la escena desde el otro lado en calidad de fantasmas. Me dio risa imaginar a Tomás así, pero no está nada mal el símil. Coincidentemente fue la última vez que me topé con Lilián y con el Orva. Me acordé porque ya una vez me los había encontrado ahí, pero entonces no pude saludarlos, ya que todavía me calaba Orva y odiaba con todo mi corazón a Lilián por estar con él, porque ellos se flecharon una noche en La Santa, una noche que yo iba decidida a todo con el Orva (hasta me había comprado ajuar para estrenar y todo) y pues iba a ser que no, que el destino tenía preparada otra cosa y ellos se encontraron para bailar un rato juntos mientras yo bailaba en otra parte, al compás de otros acordes. El odio me consumió algún tiempo, realmente estaba obsesionada con él y me dolió en el orgullo que posara sus ojitos tristes en otra persona. Digamos que aún creía que eso era amor, pero no era más que una vieja esquina de mi vida por la que no quería dejar de pasar.
Todo eso también cambió, bendito sea dios. Yo ya no odio a Lilián y ya no quiero a Orva (los dos me caen bien y ella tiene uno de los blogs que más me gustan). Tampoco estoy con Tomás, ni estoy en Guadalajara. Estoy acá intentando conciliar el sueño a horas apropiadas, evitando siestas vespertinas, montando la bici para cansar el cuerpo y consumiendo santa valeriana (jiji, soy adicta total) para regular los ciclos. Y mientras llega el sueño reparo en el pasado y sus reflejos de oropel y pienso en la bola de pendejadas que una hace cuando está desesperada por obtener la atención de un chico por sobre todas las cosas, incluso una misma, y de cómo odiamos a personas que son interesantes o en cómo amamos a alguien a quien creemos conocer pero que en realidad idealizamos y adornamos con tantos atributos que sólo existen en nuestra cabecita loca, que perdemos piso. Such it's life in the tropics dicen por ahí y yo ya no quiero pasar por ahí.



FOTOGRAFÍA: "Holograma", el puto holograma ése que se me apareció en la fiesta, fantasma recurrente, gran amigo en el pasado y puerto seguro que se hundió. Lo perdimos.

domingo, febrero 25, 2007

Novia de rancho

Después de tanta y tan amable felicitación, debo aceptar esto: siempre no me tocó la beca. Ya me había emocionado y toda la cosa, pero me quedé como novia de rancho: vestida y alborotada. Ya decía yo que qué chingón haber salido en las listas preliminares, pero no tomé en cuenta que eran las listas preliminares de MI UNIVERSIDAD y que en toda Cataluña hay MUCHAS UNIVERSIDADES, así que aunque figuraba en la mentada lista, pues al final de la ultimísima selección, quedé fuera. Snif. Sí, snif y más snif que me tocará ir a tocar puertas a pedir trabajo. Ya no quiero de camarera, es decir, ya no quiero en un restaurante, pero vamos, que sea lo que tenga que ser.
En cuanto me enteré de la novedad me vino la carcajada interna: la puta vida te pone las cosas que tienes que vivir para que aprendas y te la curres y no te quedes como pendeja comiéndote los mocos e idealizando la existencia perfecta que tal cosa no existe. No sólo tengo que trabajar en mí, dependiente emocional irredenta que se cuenta historias para perpetuar su negación, sino que tengo que trabajar en labrar mi vida, tomar decisiones y llegar a donde siempre he querido: el golden doctorado. No prometo nada, me va a costar y chance me raje a mitad del camino.
Muchas de mis amigas y compas, mi hermana, se preocuparon un chingo y yo como que todavía estaba en el trance de la negación, ése que te pone toda incrédula y medio shockeada, y como que hasta ayer en la noche capté y entonces ya me puse totalmente "chuki", no como el muñeco diabólico, sino toda histérica y con ganas de matar a alguien o de ponerme a gritar "ay, mis hiiiiiijos".
Ahora, más valeriana para no estresarme, ni amargarme, lo cual suele ser mi especialidad y es que con tanta aridez que hay por estos lares, se pone cabrona la cosa, je. Una de vez en cuando, ocupa cariño, ja.


FOTOGRAFÍA: "Con los ojitos idos", para ejemplificar el estado "chuki". Generalmente las mujeres nos ponemos "chuki" cada mes con la visita de Andrés para que se den una idea. Claro que hay quienes pueden vivir en estado permanente de "chukines". Nada que con un buen polvo se arregle. La imagen es un estracto de una obra exhibida en el Museo del Prado, al que Lolis me llevó. Ignoró el autor, nomás me clavé en ciertos detalles medio mounstrosos de ciertas obras como esta.

miércoles, febrero 21, 2007

Valeriana Complex


Me despedí. Cené en chinga. Tenía hambre y la neta es que ya me está ganando el sueño, por fin, luego de doparme con Valeriana Complex. Más vale usar a la naturaleza para dormir naturalmente. Fue un buen día: por fin lo comprendí o por fin lo acepté, sólo se trató de incomunicación, lo cual me remite a una tira de Listo Cómics. ¡Aaaaah! Se siente bien descansar y saber que no todo fue mi culpa, que también Tomás puede ser un pendejo cuando se lo propone (¡Hostia! ¡Puta! Pero si eso ya lo he mencionado antes, qué ganas de joder las mías, jajajaja). Deben ser los efectos del Valeriana Complex o es sólo un lapsus de valemadrismo, pero aquí y ahora ese nombre es un sueño lejano y se siente bien. Quizá no sea el menjurje de hierbas (Valeriana Complex lleva además pasiflora. ¡Mmmmmh! ¡Pasiflora!), sino el paseo que dí esta tarde por varios blogs, desérticos blogs de algunos coterráneos que sólo me sirvieron para dar cuenta de las habilidades que algunos tienen para aburrir más de la cuenta a usuarios incautos como yo, que pensé que por tener un diseño bonito, tendrían un contenido valioso. Neta, ni linkearlos, están de ultramegahuevísima. Supongo que es válido que cualquiera tenga un blog y que aburra a la gente. A mí me parece una total ofensa al usuario. Ya ni chingan. ¡Ni siquiera una pinche foto por amor de dios! Digo, para hacer menos tedioso el paseo. En fin, yo insisto, ni pa' dónde hacerse, antes de existir, pensar un poquito, jiji. Chale, más que valemadrista, mamona que amanecí yo. Eso sí, amo Valeriana Complex.


FOTOGRAFÍA: En honor a Valeriana Complex, la tersura del pasto de la UAB. ¡Ajúa!

martes, febrero 20, 2007

Maga

Como si una maga de los recuerdos fuera, me saqué esto de la chistera, así nomás porque sí. Creo que es algo vomitado por una servidora en el 97. O sea, es un vejestorio total. Un vejestorio de sangrita y bufones mientras espero impaciente las novedades.

***

De trapecistas, fuegos nocturnos y arranques de ira


Por Mariana Islas

Esta noche asistiré al salón de los bufones. Puedo desde ahora imaginarme el cuadro completo: cortinas de terciopelo azul y uno que otro cascabel riendo indiscreto. Yo estaré sentada al lado de Alcídes, mirando cómo da de sorbos a su bebida, tan nervioso el pobre, tratando de no evidenciar su ansiedad. Sé que sonreiré a discreción cuando él mire a Inés tragar saliva, sudando de más, mientras ambos ansían un encuentro que yo no debo imaginar.
Cargaré la máscara por lo menos una noche más. Me pintaré la sonrisa con el dedo, emulando las pinceladas que un payaso erige sobre su rostro antes de dar inicio a su presentación. Eso me hace lucir feliz aun cuando dentro escuche el crujir de lo reseco que ha dejado tanto dolor. Doy inicio a la puesta en escena y me corono la protagonista... iAcérquense todos! ¡Vengan al gran espectáculo circense! Hoy, presenciarán el acto ejecutado por la trapecista. Me veo parada de manos, con las luces rodeando mis imparables saltos hacia atrás o adelante; retando a la gravedad con las pelotas que van de una mano a otra y luego a los pies; o con el fuego, mi favorito, dándole vida al escupir violenta el combustible, soy la lanzallamas humana que se deja quemar, de una vez por todas, las cavidades traqueales antes de sentir el ardor en la boca del estómago, punzante como la indiferencia de
Alcídes, mientras atravieso en pleno vuelo los aires funestos de esta graciosa representación.
No me dejará opción, yo sólo podré seguir mutando en un montón de cuerpos, de tantas y tantas mujeres, cuyas roídas paredes, me van como anillo al dedo, como casas que habito y dejo tiempo después, cuando vienen las lluvias, cuando el olor a humedad comienza a picarme la nariz, cuando el caño apesta, entonces, las dejo ir libres. Escucharé un ruido de camiones que me despertará mientras cambio de trapecista a bruja. Quizá me levante. No me darán ganas, tendré hambre y sed, el cuerpo hecho trizas por dormir en una banca de parque. Lenta iré desentumiendo la flojera que cuelga de mis ojeras. Querré ser la bruja, esa descarada hechicera que a pesar de tener un sin fin de trucos para toda ocasión, se queda muda de magia, coja, manca, tuerta... casi desmembrada. Mi propia figura en el escenario me desagrada, embarrada toda de mugre de tanto arrastrarme por el suelo, por andar mendigando un bocado, que sólo pestilente lo hallo en los desechos apilados de un restaurante. Yo misma gané la condena inquisidora a un calor indeseado que me muerde, me acaba. Sucia, encuentro pedazos de chicle que guardo, y formo la pelota de un ocio de hambre. Creo que mi siguiente paso me llevará a una hoguera de eterno calcinamiento... me da miedo, ¡claro que me da pánico lo que sigue! ¿Qué sigue? Hecha bruja, levantarme.
Me compadeceré. Yo sé que
Alcídes me quiere, junto a Inés, pero me quiere. Con sus eternos silencios, pero está ahí. Me lo demostrará en un baño de oscuridad con marcas purpúreas sobre la piel: apretándome con fuerza, en un ritmo apresurado de ojos entrecerrados, que parpadean señales de fuego en tierra, con la voracidad de un viento deseoso de escupir su semilla. El día siguiente lo tomará por sorpresa, como el miedo que tiembla en sus ojos renuentes a aceptar toda evidencia del deseo, que cobró victimas una noche antes, encarnado en su cuerpo que acechó al mío en un instante en que se sintió el seguro gobernante de este reino. Correrá a los brazos de Inés, dejando en mis lindes las pistas de su arrebato escondidas en palabras susurradas, para que yo no crea que me quiere tanto. Me acariciará porque he sido una lindura con él, siempre he cumplido sus caprichitos. Nunca me he negado a llevar a cabo una sarta de tonterías que se le han ocurrido, a veces en medio de los estantes de una librería, en un centro comercial. Un relojito caro, lentes obscuros Puma, un encendedor de 3 pesos, todo para él y por sobre mi verguenza. La experiencia de poseer lo ajeno, le causaba un pequeño y extraño regocijo.
Y allí estaré, vuelta a ser la trapecista, dispuesta a ejecutar el acto aún sin red. Me impulsaré hacia el trapecio a pesar del riesgo latente de perder el valioso equilibrio e iniciar la caída cuesta abajo, que terminaría toda la historia con un golpe, con mi cuerpo enmarcado por líneas alteradas de mi sangre. Patética imagen. Pero soy yo. Soy la que guarda en su botiquín una navajita envuelta en algodón junto a la variedad colorida de pastillitas, para casos de emergencia, para cuando ya no soporte más las imágenes en cascada cayéndome desde mis insomnios y quiera abandonar este mundo, encontrar la salida, aunque se trate de otra deliciosa salgría: el cuerpo del bello
Alcídes, ya descarnado, casi desaparecido, que aún yace en mi sala, sobre la alfombra cara de mamá, cubierto de rojos salientes de su carne florida.
A decir verdad, esta noche no estaré en ninguna fiesta o banquete fastuoso, o en alguna representación de la obra que creé en mi cabecita, o en el cuarto de mis papás cogiendo con alguien a escondidas. Estoy comenzando a creer que me será imposible dejar la casa limpia, recoger los pedazos del jarrón de vidrio cortado que me llevé al vuelo, cuando trataba de hacerles entender cómo me sentía ante su insultante comportamiento.
Alcídes luce un poco desmejorado el pobre, y se veía tan bien engullendo el cuello de Inesita, intercalando un sorbo de martini seco, un mordisco de aceituna, para volver a ese cuello, suculenta pieza de gastronomía corporal. Tengo la imagen fresca, brota viva entre los rojos, con más precisión: brota del punto rojo que está en la sala de mi casa. La música era la más preciosa melodía. Compases de jazz, bebidas y humo de cigarro. Disfrutábamos el lugar: las paredes cubiertas de tela en tono escarlata en contraste con los espejos a juego de ilusión de espacio. Una de Medeski de fondo. La estúpida cara de Inés, casi cayéndose de borracha, entre risitas bobas, fascinando a Alcídes, repugnándome a mí. ¿Fue después? ¿Antes? Ahora ya no soy ni bruja, ni malabarista. No puedo ser nada. El espectáculo terminó.
Un aroma a perfume de mujer nadaba toda la sala de mi casa antes, justo antes de que
Alcídes cayera de rodillas ante mí, de que con el machete del jardinero le cambiara el gesto, lo hiciera guardar silencio y mis manos estrujaran sus intestinos como a carne molida para hamburguesa. Terminé de rasgar un perfecto cuadriculado en su rostro. Inés vestía una blusa nueva color gris, y me parece que los salpicones de rojo le van mejor que bien, aunque de la blusa sólo queden tiras y de su cabeza, manos y pies, trozos parecidos al bofe con el que alimentan al gato de mi madre.
Creo que mis padres llevan ya una semana de viaje; creo que ha sido una semana porque la carroña está comenzando a apestar: porque a pesar de haber cerrado todas las ventanas de la casa, hay moscas, y hasta unos gusanitos pequeños sobre los cuerpos de mi amiga, de mi amante novio. Creo que me exalté demasiado cuando los vi besándose, y me perdí en alguna parte del camino. ¿A qué hora es la fiesta en el salón de los bufones? O es que, ¿íbamos a escuchar la siguiente de Tonic?


lunes, febrero 19, 2007

¡Yujujui!

No me atrevo aún a decirlo, pero es casi, casi un hecho. ¡Es la onda! ¡Ash! Sin embargo, no lo quiero decir hasta que tenga la prueba final en mis manos, pero sí, creo que me he sacado la beca y ¡SOY LA MÁS FELIZ DEL UNIVERSO! Ya decía yo, por qué unas tanto y otras tan poco, pero no, la vida no es tan mala, me quitó un novio, pero me concedió la posibilidad de vivir a tope en Barcelona y de convertirme en una Doctora en Humanidades tal y como siempre lo soñe. ¡Estoy que flipo! ¡Lloro! ¡Salto de alegría! Y me regodeo que hace mucho que no me tocaba algo taaaaaaaan bueno, tan bueno como el mejor de los orgasmos (aunque esto en realidad será una sensación placentera permanente y a largo plazo).
Es como sacarse la lotería.
Es felicidad pura y dura.
Estoy tan pinche orgullosa de mí misma que te cagas...

domingo, febrero 18, 2007

Año nuevo, vida nueva

Alguien me pide un beso por el msn y yo misma quisiera pedirle uno al coeditor de cultura que maldice a uno de sus colaboradores por lento. Entre tanto Fabián me anexa a una conversación tripartita con alguien que definitivamente no conozco y por unos momentos me quedo de espía, pero aborto la misión, cierro la ventana porque mi máquina se vuelve infinitamente lenta y yo sólo quiero que Dr. Maligno me cuente algo más. Y antes de decir que sí a Luis Alberto, que momentos antes intentó presentarme a sus dos críos en una foto que no pude ver, encontré un post que sólo me recordó a Tomás y todos los besos imaginados se me desdibujaron y casi lloro. Otra vez. Todavía no salen para mí los chicos guapos a pasear por la calle. Todavía no sale de mí el cabrón éste. Ahí está en la puta música de la iPod, en los nombres de algunas listas de mi iTunes, en este blog, en el gmail, en mi protector de pantalla y en la lista del msn como un ser inerte, muerto, que no habla, que no hace y sólo deshizo la mitad de mi vida y todo por poner todos los huevos en una canasta, por creer en sus palabras y no ver que, como todos, tuvo miedo y salió corriendo de aquí, para variar.
Como ya me cansé de intentar comprender algo que simplemente es incomprensible porque era impensable, sólo me voy a ocupar de los 1000 pedazos de mi corazón que se quedaron rotos por el suelo. Los voy a recoger todos que lo más seguro es que van a hacer falta para otra vez, bien lo dijo Christina.
Y poco a poco las listas de mi iTunes cambian de nombre, el soundtrack de los últimos años se verá renovado por música cutre que me anime un poco (un poco de Shakira te dopa de maravilla); la iPod, aunque me la regaló él, la seguiré usando mientras me puedo comprar otra; cambiaré de cuenta en gmail con todo lo que implique (de pendeja me vuelvo a nombrar en un email tal y como me diga algún novio. Esto es equivalente a tatuarte alguna chorrada a la par que tu significant other y por fin lo entiendo: es una PENDEJADA, yo, que estuve a punto de tatuarme 'Orva Forever' en letras gótico cholo, lo sé ahora, dios salve la hora en que nomás me dí de topes en el parabrisas de su vocho y no lasceré mi espalda con tinta negra), y aprenderé a verlo entrar y salir del msn en silencio. Creo que realmente me da igual borrarlo o no, es de verdad lo mismo, y como se supone que somos adultos comtemporáneos civilizados, pues a hacer de tripitas corazón, que es inútil quitarlo de la lista si no me lo puedo quitar de los 300 mil recuerdos todavía.



Estas son mis lindas resoluciones de Año Nuevo, porque sí, hoy es Año Nuevo. ¿Otra vez? No, no estoy viviendo una regresión maligna a aquella noche de fiesta y despiporre entre paredes rojas, no. Hoy gracias a los chinos cuento con una magnífica oportunidad de lavar mis penas y renacer de las cenizas, bañarme con la barrita de jabón que compré en San Juan de Dios y desear que el amor venga a mí, un nuevo amor, una nueva vida con nuevos votos de fe en mí y en nadie más que en mí, segura sevidora que no se negará a las nuevas llamaradas de pasión, de amor del bueno (pero de aquí a un año, neta, estoy exhausta, sí que me voy a tomar eso del luto un ratote, va en serio). No más pelones con orejas voladoras. Con ojos bonitos sí, pero que no sean yuppies, que no voten por Calderón, que no jueguen al golf (porque luego ni te invitan), que no sean ingenieros "tengo la maceta cuadriculada como mis sentimientos", que no sean fotógrafos "me quiero coger a todas las lolitas", que no sean chilangos o reporteros de Seguridad, que no tengan issues con sus padres o sus madres, que quieran comprometerse de verdad, que no me tengan miedo y que no pongan el cuerno. En pocas palabras: que no me hagan daño.
Sin embargo, hay algo que me asusta en tener que decir esto, pero no me lo voy a tomar tan a pecho:
¡Feliz Año del Cerdo!

Nota: Los comentarios aquí publicados corresponden a un elevado estado de ardidez total y desconsuelo. Tomarlos de quien vienen como vienen. Hubo partes buenas sin duda, pero de ellas ya hablé.


FOTOGRAFÍA: "De nuevo en la ciudad". A huevo que cosas buenas vienen y a huevo que te quise, pero hasta aquí fuiste rey de este reino. All is past tense darling.

miércoles, febrero 07, 2007

Sin final feliz


Cada noche intento encontrar un final feliz a esta historia mientras lloro al mirar los créditos de alguna serie, de alguna película (obviamente chik flick). Sólo a mí se me ocurre pensar que iba a encontrar un final feliz mientras tomaba un avión a otro continente, sepultándote debajo de un montón de tristeza, imponiéndote mi egoista plan de vida por un par de años. ¿Cómo se me ocurrió que eso era exactamente una relación de pareja, de dos? Me fui a pinche Barcelona a vivir para estudiar un posgrado y me fui con la estúpida idea de que eso era posible. Y no hay final feliz, porque ya está todo dicho. Y no hay final feliz, porque no soy Mariana la exitosa mujer de 30 que no está traumada con su edad, es delgada, práctica natación y ciclismo, tiene definido el tema de su tesis que piensa extender para terminar un doctorado en Humanidades a la par que se inscribe en un master de Edición y no tiene qué trabajar porque obtuvo una beca.
Aparentemente ya había superado no ser perfecta y creí que ya había dejado de exigirle al mundo serlo. Pero si no hay un final feliz para lo que tuvimos, supongo que es porque te exigí y te obligué a ser algo que no eras; te hice firmar con sangre que caminarías sobre hielo delgado siempre que yo quisiera por el puro placer de verte hacer malabares para complacerme; me metí en en tus sueños incluso para cifrar en tu sistema que tendrías que doblegarte a mis deseos. Sin duda no soy perfecta, sólo soy una perfecta perra egoista que amaga las inquietudes de las personas que la rodean y le importa un carajo.
Más que el final feliz, debí buscar el punto medio entre mis deseos y aspiraciones y los tuyos, porque sí, nunca he vivido con ninguno de mis novios, pero moría por hacerlo contigo; nunca he tenido hijos y me hubiera encantado tenerlos contigo; nunca había sido tan feliz, y sólo quisiera haber detenido el tiempo y mediar nuestros problemas, pero claro, para eso tú también tendrías que haber querido.
Dicen que qué mejor que fue ahora y no después de más tiempo, no después por un kilo de tortillas.
Y sí, no hay final feliz. No todavía.



FOTOGRAFÍA: "Visión borrosa", como cuando Harry, personaje de una película de Woody Allen, no conseguía que nadie lo viera enfocado. Hermosa metáfora para explicar ciertos estados de ánimo bastante jodidos.

viernes, febrero 02, 2007

¡Mamacita! ¿A qué hora sales al pan?


piropo.

(Del lat. pyrōpus, y este del gr. πυρωπός).

1. m. Variedad del granate, de color rojo de fuego, muy apreciada como piedra fina.

2. m. Rubí, carbúnculo.

3. m. coloq. Lisonja, requiebro.

(Fuente: www.rae.es)

El piropo es al mexicano, lo que el odio al amor. Sin él, los albañiles morirían. No hay como pasar por una construcción para levantarse el ánimo y no dar crédito a la imaginación. "Quién fuera vizco, para verte doble". Debo confesar que estando lejos, los he extrañado, pero he ardido en coraje al escuchar algunos. Es un sentimiento caprichoso: te gustan tanto como los detestas. Te gusta sentirte envuelta en palabras que alaban tu cuerpo y al mismo tiempo no te gusta que esas palabras lleguen muy lejos e invadan partes íntimas. "¡Morenaza de mi alma! Por qué tan sola vas, si con este peloncito te puedes consolar". El piropo pone imágenes demasiado explícitas en la cabeza y si no estás de humor son la cosa más molesta del universo. Yo he pintado dedo a más de uno y de seguro me he llegado a sonrojar también, ya del enojo, ya de lo increíblemente procaz. Pero no hay construcción sin piropo y no hay fémina que no haya experimentado esta variante del albur.


FOTOGRAFÍA: "Sin título", de Paula Islas. Versión .07 de "Mujer bella en Madero", de Nacho López que encontré hurgando en su súper computadora que vuela sola (Paula sic.). En su propuesta, Paula invitó a participar a Álvaro, Luis y a mi hermano y uno de sus amigos. Les tocó hacer de perverts. La modelo es Nayeli. Su vestido es de cintas métricas. Fue tomada en la Rambla Cataluña, un pasaje peatonal que se inventó el mero, mero petatero de la FIL cuando los catalanes vinieron a hacer gala de su cultura en la feria del libro en 2004. La neta, nada qué ver con la verdadera rambla, pero bueno, cada quién.