lunes, noviembre 13, 2006

The Modern Cat as it is


There’s no such a thing as a modern cat, dijo Thom. I’m telling you, for real, the fucking cat appears only when I’m alone and it speaks about things I can barely understand, but that has something to do with my life.
No importó qué argumentara, Thom descreyó totalmente lo que le dije y pensó que era el chiste del mes o algo así. Y como el gato, se dio la media vuelta y se fue. Claro, pensé yo, a estas alturas montarme una historia de gatos que se aparecen ante mí como fantasmas y entonces pensé en Leandro Fresco y la maravillosa mezcla que hizo de una rola de Cerati. Eureka, sólo debía llegar a casa, quitarme los zapatos y esperar a ver si hoy tocaba.
Había dos cosas que disfrutaba enormidades hacer con Thom: beber te con galletitas e ir él al cine, lo cual, resultaba bastante estimulante, sobre todo si la película tenía algo qué ver con Inglaterra y en este caso fue el turno de la monarquía en aquel fatídico capítulo de la muerte de Lady Di. Recordé el instante en que yo me enteré del deceso de la ex princesa de Gales. Fue un día después de que asistiera al último concierto que Soda Stereo ofreció en el Palacio de los Deportes en el D.F. Thom rió bastante durante la película, se mofó una y otra vez de las muecas de la actriz protagonista.
Me desprendí de chaqueta, bufanda y botas. Fui por un vaso de agua y a punto estaba de tumbarme frente al televisor para mirar cualquier bobada cuando un silvido que entonaba una canción de Cri-Cri me obligó a fruncir el seño. ¡Gato cabrón! Si, sí, gato cabrón, pero este gato te va a salvar la vida. Mi cara de incredulidad no cambió durante los siguientes 10 minutos. Que si Pollock, que si Chillida. A mí no me interesa el arte por ahora, yo estoy en otras cosas. ¡Mecachímdena! Ni la realeza o ver Operación Triunfo te van a salvar la vida, tendrías que haber comprendido ya que la vida está en otra parte y que las cremas no disminuirán las arrugas que el tiempo tanto ha tardado en labrar en tu delicado rostro, así que pon algo de atención que no por nada me llaman el Gato Moderno desde hace medio siglo ya. Cerveza en mano, porque sí, el gato bebe cerveza, aseguró que teníamos poco tiempo. Y absorta, me rendí ante su lavia.

FOTOGRAFÍA: “Gato de ojos grandes”, de Liliputa, algo manipulada para el realce natural de su belleza.

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