domingo, octubre 22, 2006

Hay descensos y descensos




En Guadalajara, urbe más bien plana, con edificaciones de poca altura, jamas hubiera visto esto. Yo estaba como si nada mirando Friends en una asquerosa versión doblada que ofrecen al medio día como único refugio para el buen humor ante tanto telediario mamón y alarmista (qué raro que un informativo sea justamente mamón y alarmista, pero bueno, tenía que calificarlo de alguna forma), cuando la presencia de varios uniformados en un balcón del edificio de en frente llamó mi atención. Algo estaba sucediendo, no sabía a ciencia cierta qué, pero me quedé mirando porque entonces divisé que la calle estaba cerrada y que una grúa se estiraba hasta un quinto piso. Conjeturé que se trataba de un muerto que por alguna razón no podían bajar por la escalera, seguramente estrecha, y que por tal lo harían tocar tierra con la grúa. No estaba tan errada: se trataba de un hombre obeso que exhibía bendajes en los tobillos. Qué espectáculo. Morbosa yo, no pude evitar documentarlo con fotografías. Mi entonces compañero de piso, Vito, me espetó mi atrevimiento papparazziano, lo cual a mí me hizo lo que el viento a Juárez, y seguí apretando el disparador. Creo que Vito dijo algo así como que cómo podía estar tomando fotos como si nada ante tal hecho y yo pensé, mira pendejo, precisamente como no se trata de cualquier cosa o de cosa que se ve todos los días, pues le tomo unas fotos. Creo que ya he mencionado que el tema Vito da para una novela de freaks, pero esa es otra historia por ahora. Ya en tierra firme, el obeso fue subido a una ambulancia que, al partir, permitió la reapertura de la vialidad y en Comte Borrell todo volvió a la normalidad. Qué cosas que se ven a veces.


FOTOGRAFÍAS: "¡Baja gordito, baja!", pa' que vean que sí que le eché porras, porque el vértigo está cabrón.

No hay comentarios.: