jueves, septiembre 21, 2006

Cielo de ciudad

El humo del cigarro se fundía con las nubes que corrían tierra adentro hacia la montaña. Me estaba fumando una más de las luces de la ciudad. Aquí arriba, junto a la ropa seca, dilucidando sobre lo que me depararán mis decisiones. Una calada más y estaré dando saltos visuales sobre cada forma, como los saltos que hace mi cerebro sobre aquellos que hieren, sobre los que aman, sobre mis próximos pasos mirando al cielo tapizado de nubes blancas, el cielo que es azul aún de noche, el plafón del vestido perlado de luces que cubre edificios y casas, luminoso y radiante que ilumina la cara del cielo. Estoy segura que alguna vez, quizá, pude mirar el cielo de la ciudad, tal vez, desde un punto en que la miré con un vestido similar, pero sólo recuerdo esa vez, muchos atardeceres sí, muchos de colores rayados y voluptuosos, pero ciertamente nunca un vestido igual, con este nublado imponente. Recuerdo vistas de sembradíos y campo desde lo alto, pero no ciudad; vistas de paisajes nublados al ras del pasto verde y fresco; vistas desde los “rascacielos” tapatíos, sólo eso. No la ciudad vestida de noche con nubes en el cielo sonrojadas por las puntas iluminadas de los edificios. Y la iPod a todo. Interpol seduciendo mis oídos. She puts her way into my little heart, alcanzo a oir. Hombres que chillan las punzadas en el corazón. Hombres que repudian a tirón de cuerda las infamias de unos tacones y cuero tanto como los desean, como desean un par de pezones erectos a flor de piel. No quieren ser atravesados, ellos quieren atravesar. Hay unos que a la distancia lastiman como el rebote de costumbres nacidas hace tiempo. No se pueden quedar callados y tiran la última piedrita. Se la encontraron en el zapato. No son de los que tiran grande ni siquiera, tiran como jotitos que ya perdieron toda fuerza al ver que no son ni los hombres de sus celos de macho.
Apagado el humo, despejado el cielo, recorrido despacio, recojo la ropa, me bajo a dormir.

FOTOGRAFÍA: “Balloons with sky and diamonds” de la noche de San Juan. De esta noche, las únicas imágenes están en mi mente.

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