martes, agosto 15, 2006

Tormentas de agosto


Algún día habrá un avión que me llevé de regreso para siempre a lo que soy en donde siempre fui. Y voy a extrañar lo que soy en donde por algún tiempo he sido.
Ahora es verano y la ciudad se abre como flor para beber de ella la playa, los paseos, el centro, sus laberintos. Parece trivial estar parado frente a un escenario donde tocan jazz, un jazz que siempre has escuchado y que te parece cualquier cosa en realidad, pero sucede que estás en la segunda noche de las lluviosas fiestas de Grácia y mientras las admiras tienes la certeza de que habrá un año más quizá para verlas, pero el tiempo es arena en las manos, no se puede durar más de lo que se prometió en ese suelo, el nuevo suelo aún y por mucho tiempo, si no siempre.
A veces no puedo con la soledad, el tedio, la tristura de algunos días, pero el encuentro con las calles llenas de medusas colgantes, me hacen olvidar que fui esclava de la hostelería y que casi me vuelvo loca. Mañana he de decidir si me quedo colgada de la incertidumbre o si vuelvo a cargar la bandeja un rato más. Mi cordura está en juego.
Es lo que hay.






FOTOGRAFÍAS: "Grácia, la bella, de fiesta", tomadas durante la tormenta (inesperada e indeseada) y después de ella, el día de la Virgen de Agosto.

No hay comentarios.: