jueves, julio 27, 2006

Estados


La felicidad de tocar las paredes blancas de tu departamento nuevo. Enamorarte del chofer del camión que diario te lleva a la universidad. La primera penetración por detrás. Escuchar a todo volumen la música favorita del hombre que amas y pensar que eso es el cielo. Fumar marihuana con tu mejor amiga. Darte cuenta que eres una puta obrera del periodismo. Volver a tocar el viejo CD de Nina Hagen. Engancharte de Charli. Cambiarle al radio cada vez que el Che inicia su programa. Odiar la lluvia porque te llena de gotitas los lentes. Decir no y ser ignorada. Ver un 52 en la báscula y saltar de alegría. Tener un jefe idiota tras otro y darte cuenta que no importa cuantas veces cambies de empleo, así será invariablemente. Todo eso es la vida. Y lo que falta. Cagarte de miedo, pero experimentar la bajada más vertiginosa en la montaña rusa del nuevo Walt Disney World. Volverte adicta a la piel de tu novio y a su tatuaje. Amar tu piercing en la lengua aunque demuestre, según algunos, inmadurez. Bajar en bicicleta al trabajo a toda velocidad escuchando La Ritournelle. Andar de fashion y con un martini en la mano.


1 comentario:

Lilián dijo...

Las gotas de lluvia en los lentes y tomar un asqueroso camión en Alcalde a las 9 de la noche después de la clase más árida de edición me hacían sentir miserable.
Islas, eres mi editora personal de un ¡BLOG!, qué lujos, qué lujos... tiene mi vida.
Saludos siempre.