martes, septiembre 09, 2014

Mucha muchacha



Los hechos se estampan en mi cara con esa contundente verdad: nada es para siempre. Si yo ya lo sé. Lo sé bien. Lo he sabido todo el tiempo. El tic-tac nos acompaña. Nos rompe o nos recarga de energía. Pero es así: empezar tiene su fin. Ahí nomás la vida y su constante cambio.

Y eso porque me enteré que un ex jefe mío tuvo que dejar su chamba. Nada confirmado aún, pero me lo dan por cierto, así que...

Yo me compré unas botas de agua para llegar a todas partes. Sobre todo a la terapia. La semana pasada me estuve empapando día sí, día no, y como que no tengo la lava-secadora de mis sueños aún, es un palo secar toda la ropa en el minúsculo espacio que es el baño de mi gran mansión. Aunque en realidad, no me da la gana echar a perder zapatos, como que no se dan en mata.

Unas botas nuevas para andar DF, mientras se nos muere Cerati de verdad o la Joan Rivers, o son otros quienes añoran estar en este lugar y uno sólo desea volver a vivir en ese otro. Así la vida y sus hechos sempiternos que nos recuerdan que es sólo por hoy que estamos aquí.

BLURB: Yendo o viniendo, aquí estamos. Que no dar señales de vida a veces es más por dar espacio que porque no estamos pensando, reviviendo o saboreando eso que somos en conjunto a veces. ¿Eh?

lunes, septiembre 08, 2014

Poc a poc

Cargué una garrafa de agua algo así como cuadra y media. La meneaba para un lado, para el otro, para resistir el peso de los 10 litros. Y entonces apareció el pensamiento: ¿cuántas mujeres al verme cargar tremendo bulto no pensarán "mira, qué pendeja, en lugar de hacerse de un hombre para eso"? Me fui debatiendo, yo solita, entre eso de tener un hombre que me cargue las cosas, cuando yo soy el hombre y mujer de mi vida, si eso. Yo surto de agua para beber, cambio los focos que se funden, reparo los enchufes que se averían. Me coso los botones, me hago la cama y me llevo la ropa a la lavandería. Me cocino, si es el caso, o me llevo al restaurante para cumplir mis antojos. Me llevo la agenda. Soy mi hombre y mi mujer.

Tiene sus ventajas, digo yo, porque luego te cargan el agua, los bultos, pero te quieren gobernar la vida. Y vuelvo a los piensos sobre la jaula de oro, sobre mi mujer dormida, y pues no: a mí me falta hacer muchas cosas por mí o conmigo, como para meterme ahí. Sigo pensando en una vida compartida, pero no en en el salto al vacío, en dejar las armas, en abandonarlo todo por las anclas de un castillo. Va a ser que no.

Eso pensaba.


POC: De a poco se consiguen cosas buenas. No sólo en una, adentro, sino afuera, con el resto. Paso a pasito logro encontrarme más encanchada. Mujer tranquila y segura, vale por dos. Y dos Marianas como yo, pues qué alegría y qué miedo. Pero alegría, sin duda. Juar.

martes, agosto 26, 2014

Fondo



Buscar el escondrijo del castigo, la segunda tarea. La primera era algo así como descifrar el bloqueo. Pero el bloqueo lleva años. Así que, tarea no resuelta. No quedará sino picar piedrita a piedrita hasta llegar al fondo del asunto. 

TRUCO: Es que esconderme hasta de mí misma me sale tan bien. ¿Dónde encontrar a Mariana y no morir en el intento?

lunes, agosto 25, 2014

Test de seguridad para señoritas

1) En medio de la noche, todo oscuridad, escuchas un golpeteo, un ruido raro. ¿Piensas que alguien se metió en tu casa y te hará daño o te das vuelta en la cama convencida que se trata de algún bicho merodeando por ahí?
A) Pienso que alguien está a punto de asesinarme. B) Seguro es una Ascalapha odorata de los cojones que no me quiere dejar dormir. C) Ni A) ni B): debe ser mi noviete haciendo su acto de aparición perdido de borracho.

2) Es sábado, está todo soleado, paseas por el barrio y te apetece beber algo. ¿Entras, sin empacho, al bar más cercano y te pides un whisky derecho con dos hielos o te pasas por el Vip's apenadísima, porque encima de todo vas tu sola?
A) No bebo ni gota de alcohol y no voy a entrar a un bar por un refresco. B) No bebo alcohol, pero entro con tal de tener un subidón de algo un sábado cualquiera. C) Entro, me pido el whisky. El primero de muchos. Ya entrada la noche, me los hago a todos amigos.

3) Uno de tus amigos varones te recomendó asistir al Pata Negra a ligar. Vas y te ligas al más perdedor de los perdedores: traumas de la infancia, Edipo a flor de piel, recién separado de la novia de los tres años, medio que besa bien, aunque en realidad ya estás borracha perdida como para que te importe si babea de más o no sabe besar. ¿Te lo haces tu respectivo en turno?
A) Ni loca. Estaré borracha, pero no pendeja. B) Nada más salir de ahí, es que voy y le reclamo a mi amigo por pasado de lanza. C) Le damos chance: en una de esas practica un sexo oral que ni en sueños imaginé.

4)  Tus amigos te presumen el Tinder, la novedad del momento. ¿Te apuntas y ligas despiadadamente –mínimo es tirarse uno por semana– o te mantienes escéptica e intentas seguir ligando de la manera que encuentres como la más habitual?
A) Probar cosas nuevas es lo mío: me apunto ya mismo, ¡voy como un año tarde con Tinder! B) Te apuntas, ves el menú y te das cuenta que no es sólo escoger el platillo: si el platillo no te elige de regreso, ¡es que no te vas a comer ni una liebre! Vaya putada. C) Por mí que Tinder vaya  a tomar por culo. Tinder y el match.com, adoptaunchico.com.mx y todas esas mamarrachadas. A ligar como dios manda, o ¿qué?

5) Dos chicos de la ofi, a quienes todavía no conoces bien porque eres nueva, te invitan a un recorrido de cantinas. Aceptas, pero no sabes cuál de los dos quiere algo contigo. Los dos están feos. Una vez que averiguas de qué va la movida, ¿aceptas el cortejo, aunque esté cuasi feo de muerte o sigues esperando sentada al amor de tu vida? 
A) No existe tal cosa como "el amor de tu vida". Mejor me emborracho, lo beso, disfruto y al día siguiente hago como que no me acuerdo de nada. B) Sigo esperando sentada al amor de mi vida, ¡pos qué! C) Me pongo a llorar: ¡a mí el que me gustó fue el otro feo! 


FLOR: Alguna vez jugué algo que iba de preguntas osadas y respuestas inesperadas. Las preguntas venían escritas en las cartas. Yo las inventaba. Los comensales abrían los ojos de plato sorprendidos. Dejara de ser Mariana. 

sábado, agosto 16, 2014

Aquí nos tocó vivir


Vivo en una colonia bastante noble. Aunque a veces considero que le hacen falta buenos lugares para echar una copichuela a cualquier hora, la Narvarte no deja de sorprenderme. Inserta en la zona centro sur de la Ciudad de México, ha sido mi hogar desde hace casi tres años. Y la sigo encontrando fabulosa. Es céntrica y cuenta con todos los servicios. De un tiempo a esta parte, se dejan ver muchos más hipsters que en un principio. Se rumora que es porque la Roma y la Condesa son, cada vez más, demasiado caras. Yo, agradezco el trajinar de los tatuados por la zona: nada como un taquito de ojo aquí o allá.

LECHO: No me duermo, porque me lleva la corriente, pero sí descanso, que han sido tiempos de intensidad, de adaptación, de novedad. 

miércoles, agosto 13, 2014

Real y realidad

Me acordé de todas sus sonrisas. Afloró la adversidad. En el mismo renglón, gozo y dolor. ¡Que duela nada!, gritó.

PUM: Como cuando tienes la palabra en la punta de la lengua, como cuando en los dedos algo conocido consquillea. La bruja que soy a veces vislumbra en su bola de cristal un algo que está a punto de pasar.

martes, agosto 12, 2014

Como los grandes

Todo puede tener cara de regocijo o desasosiego, pero ya no importa cómo sea la fachada de eso que esté en frente, porque soy yo la que elige si construye o no entorno al ello y varias son las opciones.

Vamos a ponerlo así: construir castillos en el aire es algo que voy a dejar en la década pasada.

Pongámoslo de otra forma: hay que hacer valer cada surco que pobla mi cara, cada cana que crece entre mis cabellos.

O, como dice mi hermana, vámonos de esta fiesta como los grandes. Y así va a ser. Qué raro será hacer las cosas como los adultos que se procuran, van a terapia, a yoga y buscan alcanzar su felicidad por cuenta propia. Como aquellos que, quizá, aún no se toman por completo en sus propias manos y se aman enteros, pero lo intentan con todas sus fuerzas.

***

Siempre he querido volver al Bellini's, el restaurante giratorio que está en lo alto del World Trade Center. Hace catorce años, mi tío me llevó para festejar su cumpleaños. 

Hoy pensé que no tengo por qué esperar a que me invite un alguien especial, como he venido fantaseando desde hace algún tiempo: me voy a invitar a cenar y voy a tener una velada íntima conmigo misma, si ya me lo paso tan bien conmigo. Vaya tela. Y no, no sé por qué se los estoy contando. Recién hoy se me ocurrió.

BLA: Ayer me moría de miedo de perder, de no encontrar, de estar sola. Hoy sólo sucumbí ante los encantos de la libertad y del poder de decidir cómo quieres que sean las cosas. Y yo no quiero pasármela chillando por pendejadas adolescentes por las que ya chillé enemil veces. ¡Oh! Va a ser que no. ¡Toma eso, vida! Si lloro, acaso, que sea de pura felicidad. Y vaya que hay muchita por acá, ahora.

miércoles, julio 30, 2014

Datos inservibles

De un tiempo a esta parte he canalizado a la madre de mis obsesiones el lavado de manos: cuento, algunas veces, e imagino, otras, que he pasado al menos 20 segundos enjabonando mis manecitas santas. 

Y a nadie le sirve eso. Ni siquiera a mí, ya que basta abrir la boca en la calle para terminar con un sin fin de mierda inimaginable entrando a mis lindos interiores, por ejemplo.

QUIERO: Con lo mucho que he avanzado en la terapia, hoy vuelvo a constatar que estoy atravesando una luminosa etapa. A la suerte la sé, pero a esta claridad, a este aprendizaje de los últimos tiempos, estoy aprendiendo a saberlo, a sentirlo. La vida es buena.

miércoles, julio 23, 2014

Vida de oficina

La vida de oficina puede matar a cualquiera. Digo, a cualquiera como yo, un alma rebelde y voluntariosa, como algunos han tenido a bien señalar. Y es que la vida de un Godínez cualquiera se rige por los horarios y las entregas, pero también por la procrastinación y la ingesta de calorías que, combinadas con la hora nalga –en el caso de que así sea–, ofrecen un redondo resultado, nada deseado y muy real al mismo tiempo.

Siempre he pensado que ser oficinista es lo más triste que le puede suceder a una persona. Habla mi alma de artista o princesa sin castillo, sí; pero también habla la lógica pura y dura: ¿a quién coño le va a gustar permanecer en un mismo espacio durante poco más de 8 horas, tiempo en el que permanecerás sentado el 95% del tiempo frente a un computador? A mí, está claro, no. Sin embargo, lo sobrellevo como el perro sobrelleva perseguir una salchicha: por la puta necesidad de comer y hacerme cargo de mí misma.

Eso sí: hay de empresas a empresas y, por lo menos la que me acoge ahora, me ofreció una serie de condiciones que me permiten sobrevivir a esas horas de encierro y labor. Una de ellas es que los viernes mi piro a las 14:00 horas y no hay dios que me haga quejar de tan bello acontecimiento. La otra es que, como justicia divina, este laburo me quitó el látigo de la Internet –esa hermosura que requiere de tu disponibilidad casi, casi que 24/7– y me permitirá descansar de ella como para quererla un poquito otra vez.

¡Ah! ¡La vida de oficina! Vaya cosa. 


TENCHA: La realidad, aunque maldiga la vida Godínez, es que aunque me está costando un huevo y medio permanecer tantas horas en el mismo lugar, de lunes a jueves, me ha caído como agua de mayo este cambio laboral y sus novísimos retos. Lo necesitaba desde hacía mucho tiempo. Renovarse o morir.

martes, julio 22, 2014

La guía definitiva para ser (un poco más) feliz



Busque la playa más cercana. Búsquela en compañía de su amante: lo necesitará desesperadamente. Fume un porro o dos, aunque quizá baste con un par de caladas. Vista poca ropa o casi nada, que está en la playa, coño. Y, sobre todo, déjese de pendejadas: ni el decorado más bello ni la más hermosa de las compañías le saldrá a cuenta si se sigue flagelando. Así que, deje de hacerse pendejo en la terapia –si es que por cojones ya se animo a tomarla–, déjese llevar de una puñetera vez. No tenemos las instrucciones para explicarle que es bien sabroso dejarse llevar, pero inténtelo, nada se pierde. Nada. 

Suelte. Déjese de tonterías: no busque grilletes gratuitos y mentales, porque todo, todo eso que ve sólo está en su imaginación.

PAR: No son ases, pero proveen de un bello #winwin que te cagas. Me encanta esos momentos en los que ni yo ni ellas les tememos a nada y sentimos el mundo gobernar. O algo.

jueves, julio 17, 2014

Empezar, que le dicen



Al principio de todos los principios, siempre soy tímida. Hay quienes dirán que no es así, que en todo caso sería temida. Pero no, me toma tiempo confiarme como para dejarme llevar y ser yo en toda la extensión de la palabra.

Eso me está pasando en mi nueva experiencia laboral. Un poco, sí, pero será cosa de unos días, quizá meses, no más.

En otras experiencias de mi vida, por llamarlo de alguna forma, ya no me pasa tanto. Es gracioso como ni con la edad deja de suceder lo que típicamente pasa en el principio de todos los principios. 

PINI: ¿Volver o no volver al flequillo? Si no me sintiera tan cómoda peinándome tan poco, volvería. 

viernes, julio 11, 2014

La cantidad de movimiento



Sólo quiero saber ésa, la hora en la que vuelves a pensar en mí. Y cuando vuelves a entrar en mí y me abres, te abres y todo se junta.

Cuando volveré a cruzarte, atravesarte entero.

Quiero, sin querer, entenderte y no perderme de tus recovecos, sino en ellos.

Desde el fondo lo deseaba. Te deseaba sin conocerte.

DULCES: Algo muy extraño sucede, no lo voy a negar. Algo que quizá nunca me había pasado.

miércoles, julio 09, 2014

De nuevo y diferente, la feliz felicidad

La visión: vestida de aves nada más. Y luego la realidad: oficina de 9 am a 7 pm, de lunes a viernes, más trabajo freelance.

La verdad: hoy me sentí en el cielo "godín", flotando entre nubes de colores y qué y qué. 

El hecho: tenía casi un año y algo así como seis meses que no era yo. Medio existía. Medio estaba. Incómoda transcurría como tiempo muerto. Y ahí estoy yo ahora transmitiéndome calma o sosiego. Puedo hacer eso por mí y más. 

La confesión: y también está ese alguien que me da una cierta paz, aunque luego venga como un loco a revolver en mis cabellos y carnes. 


TACHÚM: Que canten las aves. Hazlas cantar.

lunes, julio 07, 2014

Mariana Hache


La víspera a este lunes fue cruel y despiadada: temía, sin necesidad alguna, porque no sabía con qué me iba a topar en mi nueva chamba. Pero, hay que ser sinceros, no hubo sino camaradería y cosas buenas, a pesar de ser la nueva y de no tener ni puta idea de muchos de los procesos. La cosa irá.

Y si extraño no es por pasarlo mal: no me gusta decir que extraño, cuando todo va y fluye y crece o, simplemente, gana significados y caminos, extensiones, ríos y mares. Sólo hacen falta más puentes, todo el tiempo puentes para ir y venir y deambular de allá para acá y viceversa. Para encontrar aún más. A veces creo que es un sueño: necesito tocar, aunque sepa que es verdad. Hedonista, al fin.

FLICK: Con la blusa de topos a cuesta. El otro día enuncié que esta era la etapa más feliz que había vivido en muchísimo tiempo y sin antidepresivos. O que me sentía de puta madre, como cuando tomaba antidepresivos, pero ahora es que no los llevo ni de coña. Algo me está pasando que, si lloro, es sólo de pura felicidad pura. 

domingo, julio 06, 2014

Domingo "celestial"

A) "Parece que se están casando", espetó la señorita. Pero la estampa de firmas no era sino lo más parecido a un divorcio. Cuando se está de novia, que te regalen un celular puede parecer la cosa más romántica del universo, pero cuando terminas y lo haces inmersa en las peores circuntancias –el zafarrancho ése que lleva gritos, golpes, reclamos y mucho dolor–, arreglar hasta un cambio de propietario de una línea telefónica puede ser lo más parecido a un dolor en el trasero. Pero al fin han sucedido las cosas.

B) Es domingo –el primero que paso sola después de muchos domingos de compañías divinas y diversas–, que es preámbulo al nuevo episodio laboral, así que todo se torna raruno: siento la emoción, la cosquilla de todo lo bueno que vendrá, pero también el miedo porque no conozco eso que está por comenzar. Y si bien tiene su encanto y ya no sufro los comienzos como antaño, la incertidumbre es algo que no suelo manejar de lo mejor, aunque intento aligerar el trance. "Todo va a estar bien", me repito y me lo creo un poco.

C) No me acostumbro a la temporada de lluvias, a que el verano no sea verano sino esa tormenta torrencial a punto de suceder y aguar todos tus planes, trayectos y desplazamientos. Si me encanta la lluvia, su olor, su encanto, pero no en DF, por favor. Aunque para qué me quejo, si ya no voy a a atravesar la ciudad para llegar a ningún lado por la tardes. Resiento el cambio: como que soy animal de costumbres.

FLACK: Me tendré que inventar algo bonito los domingos. Café a la tarde, cine, comidas. Algo para no sentir de repente tanta melancolía citadina. Melancolía de gran capital.

miércoles, julio 02, 2014

Pandora abierta


Tenía 27 años y muy poco por qué preocuparme. Lo más seguro es que el tiempo y la distancia me estén patrocinando un regocijo total en torno a esas movedizas épocas, preámbulo de una escapada de 6 años a tierras incógnitas. Porque sí, tenía 27 a cuestas y un movidón emocional que te cagas y no, no querrías tenerlo ni tú ni nadie.

Recuerdo que sí, intenté hacer terapia, pero salí por piernas porque le mentía impunemente a la terapeuta en turno y, o ella no se daba cuenta, o sí se daba cuenta y sólo me quería cobrar la hora, así que la dejé. También recuerdo que hacía yoga, pero no entendía un carajo: quizá la instrucción no era buena; quizá yo era un manojo de emociones tal, que no entendía nada.

Tenía 27 años y no sé si estaba consciente de que tenía toda la vida por delante. Pero pesaba alrededor de 53 kilos e, irónicamente, esa liviandad no me servía de nada.

Era reina del boicoteo personal. Por eso salí por piernas. Por eso me autoexilié durante tanto tiempo.

FLORS: Ojalá la ligereza de esa mirada hubiera sido ligereza de vida. Recuerdo perfecto que ese día prohibí al Sujeto T asistir a esa fiesta, que era por el cumpleaños de mi hermana, porque quería probar suerte con un viejo amor. Más larga que era en aquellos tiempos. Más.

lunes, junio 30, 2014

Junio que se va


A punto de ver qué hay del otro lado.

***

Todavía con los pies bien puestos en la tierra imagino mi felicidad. Dicen que hay que poner hora y fecha en el calendario para llevar a buena práctica eso que tanto disfrutas hacer: si ya agendas las citas con el doctor, la hora de yoga, el trabajo, ¿por qué no hacer un huequecito para la felicidad? No voy a decir que lo tengo chungo, nada más que lo tengo a unos kilómetros más de lo que me gustaría.

***

Es el último lunes de un mes muy bonito. 

BARDA: Y seguir corriendo en pos de la chuleta, sin dejarte de lado, la receta ideal.

domingo, junio 29, 2014

Luces de la ciudad


Que a los amantes, el tiempo nunca les es suficiente. Eso.

GDL: Más muros bonitos debería haber en las ciudades. Como en Guadalajara, donde hay según que brillos, luces, destellos, fuegos de artificio, luminosidad.

martes, junio 24, 2014

Tormentas de mar


Fumamos. Fumábamos mucho en esa época. La escena no era distinta a esas películas de adolescentes en plena efervescencia, ésos que van descubriendo los placeres de la vida y la carne. Así que fumábamos. Yo dejaba que me dieran de fumar. Y luego era devorar lo que se nos pusiera en frente, deglutir todo tipo de golosinas deliciosas y dulcísimas, empalagosas, quizá incomibles en sobriedad. Vaya compulsión exquisita aquella, vaya momentos de placer casi absoluto, porque el verdadero disfrute vino mucho después, cuando lejos de esas aventuras juveniles, descubrí las maneras de encender que vienen detrás de fumar. 

Y encendí muchas olas. 

Fumamos. Fumamos mucho en esta época poblada de momentos en los que, cuando volteo hacia arriba, creo ver el mar. Nunca hemos ido al mar. O al campo. Y mientras comes cosas dulcísimas derramadas sobre mis convenientes pliegues, canturreo en gutural.  

Ahora se encienden tormentas de salvajes contornos. Tormentas en el mar.

HORIZONTE: Si te duermes, te distraes. Ahí es cuando hay que hacer clic. Corte y se queda. El "se va y se corre" previo como guiño.

jueves, junio 19, 2014

Veloz y feliz

Vengo de redactar un post para un blog de libros infantiles y un boletín de prensa para seres pensantes con abundante masa crítica. Cuando la chica del equipo de talento de la empresa a la que estoy aplicando me vio, me dijo que iba a necesitar como dos horas esta tarde y otras dos mañana, porque estaba bien cabrona la prueba. La terminé toda en dos horas y media. Ahora sí que si no paso, va a ser por burra veloz. En fin: de mí no sería nada sin la práctica de escribir textos. Esto, como sea, es uno.

De una manera extraña, las cosas salen a pedir de boca. Es extraño, sí, para mí, que todo fluya, que nada se detenga. O, si se detiene, es por unos segunditos. Hay que tomar en cuenta que estoy en DF: acá, todo es caos y embotellamientos.

Y del caos, a los finales: junio será, como hace 10 años, un mes de dar carpetazo a varias etapas de mi vida. Ya qué.


ASH: Dicen, los que saben, que en según qué momentos me da por poner boca de pato y hacerle carantoñas al pasado, pero fruncirle los labios a otros tiempos, ya no es sino un gesto, lo de hoy... Bueno, lo de hoy es lo de hoy.

miércoles, junio 18, 2014

Planes


Tuitear con tu wi-fi personal. Tuitear, postear, navegar. Se abren mil mundos para la Forever. Y vale la pena destacarlo, nada más y nada menos porque gocé de la generosidad del vecino por 2 años y 7 meses, pero todo tiene un fin. Y un principio: hoy arrendé mi primera wi-fi en la vida. Es cosa grande, chicos, es cosa seria, aunque parezca cosa de chiste, pero representa quererme y cuidarme. 

Y es que vienen cambios. Muchos. Y planes, ¿por qué no?

BIRDS: Del plato a la boca y como no quiero que se caiga nada, lo de los cambios lo cuento en su momento. Pero ¡qué barbaridad! Ando con Tokio, dicen. 

jueves, junio 12, 2014

Paisajes deliciosos


Pensaba en el frío que no es frío y es ese clima fresquito del DF. En los veranos de la infancia en la casa de los abuelos maternos. Veranos enmarcados de lluvia y paisajes rocosos, arbolados muy de acá. En la espera de niña de 7 años que quiere que no llueva para seguir construyendo universos paralelos llenos de historias con batallas, caballeros y mundos por conquistar. Cuando cortaba distancia a las bardas trepándolas, cuando mi necesidad voyerista estaba a unas cuantas ramas de árbol. 

¿Por qué es tan importante esta ciudad si no nací en ella?

Será porque no he llorado tanto estando en su territorio o porque casi nadie me conoce, así que no hablan de mí: no me nombran ni apuñalan. Y no: no deseo traer la convulsión, el trance, el dolor de otras ciudades de antes, de atrás.

HOMBRE: Consideraría que delicias hay pocas en la vida. Sí sé qué hacer cuando aparece una y se me planta enfrente. Y si no, me lo invento. Adoro cuando el territorio no sólo es hermoso, sino que además contiene estallidos a diestra y siniestra y pura belleza pura: esa que se gesta en la mente. Adoro. 

domingo, junio 08, 2014

Así



Cuando el fin del fin es el principio de la próxima vez.
Cuando 24 horas no son suficientes.
Cuando esos ojos te miran por dentro.

VIN: Y ahí estamos. Ahí. En la sorpresa. Ahí.

jueves, mayo 29, 2014

Flashback

No deja de pensar en la cama prestada: en esa que no es de ninguno de los dos. En la sábana rota, herida y sobreviviente de tantita pasión derbordada ahí, en ese terreno neutro que no los volverá a acunar, piensa. 

No suelta su nombre: dos sílabas que la acompañan desde hace días, quizá meses; que le entró por los ojos y, para qué se hace la loca, que presintió. Se lo imagino poquito tal y como se lo topó en esa cama prestada. Lo saboreó sin saber que resultaría ese conjunto de delicias, como si al haber sabido esperar, la vida la recompensara por ser paciente, algo tan desconocido para ella, se atreve a confesar. 

No quiere ni imaginar el siguiente encuentro: le resulta avasallador así, no más de pensarlo; tremendo y mayúsculo. Augura algo más que todos esos fuegos artificiales que se detonaron en esa, la sábana rota, sobre la cama prestada



GUIÑO: De una noche de sábado o de cualquier tarde de domingo en una primavera que más bien parece verano. Guiño al fin, se congratula ella. 

lunes, mayo 19, 2014

La incompatibilidad, en otra parte


No suelo pasear mucho por la ciudad. Menos por el centro. Mi enorme burbuja y los ríos de gente no son compatibles. Esa incompatibilidad debería trasladarla a según que recuerdos. Como ese del día en que tuve que manejar un Clío azul marino, porque su dueño se lastimó un ojo y no podía ni abrirlo. Tuve que conducir hasta el oftalmólogo, luego a su trabajo y de regreso a mi casa. El auto se me apagó 10 mil veces: soy malísima manejando: no tengo mucha práctica ni auto ni ganas de ponerme, generalmente, detrás del volante. 

Como sea, lo recordamos con cariño. Aunque lo extrañamos casi de por vida: un mejor amigo, ¿dónde está? Esa comprensión, la conexión de puta madre, que ni hablar, porque te lee el gesto, porque te entiende, porque te quiere incondicionalmente. El sábado hablé de él y casi lloro. Extraño a ese amigo. Y tan, tán. Ya mucho recuerdo.


FLICK: La gentecita. Así de lejos, hasta los amo. Soy una viejaca en su punto, ésa que se cotiza sin querer, que lo sepan. En los últimos tiempos casi que no sé dónde está mi cabeza.

jueves, mayo 15, 2014

La plegaria de los últimos tiempos

Una vez que el latte toma la temperatura adecuada, lo bebo a tragos voraces, sin importar que aún esté humeante. Intento no pensar en la monserga que me tiene en constante desgaste desde hace algún tiempo y, cosa rara, que no es un hombre, una relación que ansío y se ve truncada, o alguno de mis devaneos carnales, porque cuando deseo, ¡aguas!, me paso todos los altos para llegar ahí donde está la fuente de placer. 

Aprecio las vistas que me ofrece el Café de la Gran Ciudad, aunque sirvan una pastelería y bocadillos mediocres. No fumo un cigarrillo, porque no traigo. Y, a pesar de que me obligan a escuchar a Lady Gaga, me dejo fluir. 

Extraño una vida simple que es simple porque simple es la ciudad. Nunca pensé que por satisfacer mi sueño de vivir en el primer gran centro urbano del llamado Nuevo Mundo iba a tener que sacrificar parte de mi paz mental, la que ni con yoga, terapia o sexo se aquieta. Es necesario follar mucho en ciudad de México o morir en el intento de lidiar con sus eternos demonios y caos. 

Me basta por ahora una visión apasible a nueve pisos sobre el suelo. Me deja respirar esta lejanía brevísima del caos dentro del caos. 

Hágase pues la voluntad de los que pueden y que no quieren a veces firmar pisoteando el sueño o la tranquilidad de los que no pueden. Hágase alguito de una puñetera vez. Y a tomar por culo. Amén. 



VISTA: El escape de la locura temporal. Me hace pensar en el "ténmeacá" que abuelos y padres te mandaban pedir a esos mismos abuelos y padres para respirar un tantito. Yo quiero un "ténloallá", de favor. ¿Será que se puede? 

miércoles, mayo 14, 2014

Postales urbanas

Tengo la impresión de que, a veces, hablo demasiado. Despepito más de necesario cuando me pongo ligeramente nerviosa o no: estoy comenzando a creer que es parte de mi encanto natural. Hoy me olvidé la ropa del yoga en casa de Jack. Me ocurrió así, porque la coloqué en una silla y el asiento de esa silla quedaba oculto por la mesa, de manera que cuando me fui no vi el bulto y no volví a pensar en él hasta que me planté justo frente a la fachada de la casa que alberga al centro de yoga al que acudo presta casi cada día entre semana. Aunque fuera sin fusil a la guerra, entré y subí hasta la recepción para toparme con el recepcionisto guapo, a quien le conté mi contratiempo y de quien obtuve ayuda. Mientras se le ocurría cómo auxiliarme yo hablaba y hablaba e intentaba encontrar una solución: la primera fue bajar a la tienda que tienen y encontrar un short o malla que diera el gatazo, pero todo era como tres tallas menos que la mía o valía más de 500 pesos que no iba a pagar por dicho descuido. Mi verborrea era tal cual mi fluir de conciencia. Él me contestaba, dialogaba al tiempo que me observaba (creo que le gustan mis tatuajes). Hasta que descartando las caras y diminutas opciones, pregunté por algún cesto de objetos perdidos donde hubiera un short. Como no lo hubo, estaba lista para irme, pero salió él con un glorioso short: es de la directora, me dijo mirándome fijamente a los ojos, mis ojillos achinados que se abrieron como plato. ¡De la directora! 

Esta tarde hice yoga sin importar que fuera desprovista del ropaje correcto. Esta tarde tuve suerte.

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La suerte de la selfie, la fea la desea. Anoche lo pensaba. Y no, no me brotó de la nada dicho pensamiento. Soy fan de los selfies, porque soy fan de la autofoto, pero no cualquiera, amigos, no a cualquiera ama la cámara. Y soy tan fan de la selfie, como lo soy de la autofoto de desnudo, dicho sea de paso. Comencé a tomarme fotos por allá de un tardío 2007 en un intento del todo vano por atrapar la atención de un entonces ex novio que me partió el corazón en mil pedazos y por quien decidí desterrarme en Barcelona durante 6 años. Mi intención era seducirlo. Quería que me deseara, que extrañara mi cuerpo y pensara en mí, un deseo claramente infantil, de berrinche total, pero eso derivó en una autoexploración que generó una vasta colección de fotografías que yo misma me he tomado y que valoro, no sólo por la valentía de pararme en pelotas ante la cámara, sino porque hay algunas que considero pueden tener algún valor artístico. La intención de seducir quedó lejos y se vio superada por la necesidad de expresar algo a través del cuerpo. Ya no es sólo una tía mostrando las tetas porque sí, hay una composición de por medio que busca transmitir algo a alguien.

Aunque calientes siempre han habido, siempre ha llegado aquel que ha visto alguito más allá de un simple par de tetas.


SELFIE: Yo sé que les va a gustar. Porque una vista tan linda, no cualquier día. Que lo sepan.

martes, mayo 13, 2014

Estado de violencia

Ahora uso mi bolsa como un arma cuando voy por las calles: como es grande y suelo llevarla a tope, me sirve para golpear a los idiotas que suelen ir en trío o dupla ocupando gran parte, si no es que toda, la banqueta. No me muevo un pelo y sigo por mi camino en línea recta, derechita y avanzando como aplanadora: si no se mueven y colocan en fila india o algo, se joden: les pego. He pegado ya a mucha gente. No pretendo educarlos, ya entendí que son como cabritas salvajes, si bien nos va. Pero tengo que sacar mi rabia e impotencia ante tanta y tanta mala educación. Una vez más el DF mostrándome que "el hambre está cabrona, región 4", ya que no es lo mismo "el hambre está cabrona, versión Barcelona". Acá el tópico alcanza niveles estratosféricos. Es sólo un ejemplo.

Como el material del metro da para mucho, podría contar otra bella anécdota: el vendedor vagonero, cuando termina de pregonar, se para junto a mí, que voy sentada, para esperar a la siguiente parada. No es que llevara el escote del millón, pero bueno, con estas tetas, ¿qué hace una? Total, que se para junto a mí y me mira fijo a, obvio, las tetas. Así que aparto el libro que voy leyendo un poco y lo miro a él a los ojos hasta que despega su mirada de mis lolas y le pongo cara de "quihubo, pendejo". Me mira un poco, consternado, claro está, y como no dejo de mirarlo empieza su perorata: "mejor sigue leyendo tu libro, para que seas más inteligente y salgas adelante" o algo por el estilo. Sólo puedo espetar un "qué naco" justo antes de que abandone el carro. La banda no está acostumbrada a que los confrontes. Me da miedo hacerlo, a veces, pero la rabia y la impotencia, una vez más, me llevan a defender lo mío. A defenderme. Puta ciudad, está cabrona.

Pronto: tenemos que hablar de lo agachones que son los transeúntes en DF. Lo bueno: la ciudad continúa sorprendiéndome. 

FOTICO: La Marianica se va a quedar pelona. La fotografía lo muestra. Por eso dejé de teñirme a roja. Mejor naturalita y con canas. Ya qué.


domingo, mayo 11, 2014

Over and over and over ando over

Siento que llevo la mitad de la vida extrañando a mi mejor amigo que, cabe destacar, sólo fue mi mejor amigo porque quería ser justo algo más que eso (que, supongo, de eso se trata, ¿no?). Estoy harta de sentir ese hueco, esa falta, ese vacío. Cansada lo que sigue de pensar de tanto en tanto que si no terminamos juntos fue por mi culpa. Si bien deben existir por ahí versiones más, versiones menos de la historia, eso ya no debería estar sucediendo por lo menos aquí. ¿Cuántas veces me he querido desembarazar de todo esto? Harta, sí, hartísima. Bien que mal lo tengo ya más que masticado; no es cosa de preocuparse, tampoco, que de vez en cuando piense en todos esos patéticos hubiera. Es sólo que este finde tocaron chick flicks de esos de amor a distancia, de luchar por la relación y llevarla a buen término sea como sea. Y, ¿saben qué? Me duele mucho, porque desde entonces no he tenido otro mejor amigo. Creo que cerré mi corazón a ese tipo de vínculo. Duele demasiado perder algo tan bonito. ¡Mierda! Qué feo es no poder confiar. Me encantaría decir que quiero hacerlo, pero me da mucha pereza intentarlo y que me manden al trasto. O yo salir por piernas. O algo. Creo que voy a vender mi alma al diablo. Mi reino por encontrar un nuevo amigo que pueda ser el mejor amante y se enfile conmigo hacia el mismo rumbo. Quizá le eche ganitas a la misión. Después de todo, ¿qué podría perder? ¡Ah! Yo les puedo decir, pero entonces dirán que soy una pesimista. Juar.



CEJAS: Mis amigas dicen que las pinto demasiado. ¿Será?

viernes, mayo 09, 2014

Yo me pinto sola


Chicots: sólo he venido a contarles que escribí una nota con la Raquel Rivas, una chica muy mona y guapa que trabajo donde yo. No voy a mentir: no me costó nadita escribir del tema, porque se trata de los ligues online, un tema en el que me pinto sola. Soy maestra: del ligue y de cómo encontrar un algo en la red. No puedo decir que mis experiencias hayan sido 100% satisfactorias: una vez por andar de vaga en las virtualidades de un coapeño, así me fue.

Pero hasta de lo malo se obtienen cosas buenas: gracias a eso, me tienen de vuelta en México, juar.

Lean y disfruten. Yo me leo y pienso: tengo un estilo inconfundible al escribir. Así que ya deben saber, si leyeron, quién es Tania, juar.

BATÍN: Imaginen, a parte de tener tatuajes de pájaros saliendo de mis tetas, tengo un batín de flores precioso. ¿Así o más hipster?, como diría mi amiga Gemma. Me llaman hispter. Yo digo que sólo soy una fachosa de mierda.