jueves, octubre 30, 2014

Sabático

Los sobresaltos de los últimos tiempos no me dieron tiempo de destacar el hecho de que recién cumplí un año libre de relaciones tóxicas. Algo así como un sabático para el corazón. Por eso hoy me pasé por aquí para felicitarme y desearme muchos más años así. Muchos, si no es que todos los que me queden.



Supongo que dos torturadores natos son suficientes en la vida. Dos torturadores, varios narcisos y muchas buenas personas, sí. Empero, las cuentas no me salen. Y aunque en el fondo de mi corazón me pasaría muchos más años así, ya puedo, si quiero y me da la gana, abrirme esa puerta. Habrá quien crea que no soy cauta del todo, como mi linda terapeuta, por ejemplo, pero ya puedo quedarme quieta mirando un rato, como para saber si esa puerta que estoy por abrir vale la pena. Si bien paciencia no es mi nombre, he aprendido a observar, a dar por cierta la corazonada. Parecerá mentira, pero no está tan difícil eso de echar ojo, otear la situación, examinar a la persona y saber si es real o es otra más de esas hermosas mentiras que amo contarme.

Y, entonces, el sabático terminó.

FELIÇ: En catalán o en cualquier idioma, hoy no soy la cobarde que no quiere quedarse a solas. La última vez lo dije clarito, "no quiero estar así, sola", y entré nomás por pasar el rato, por cotorrear. La de palos que me dieron, porque lo pedí a gritos. Todo para aprender que hay gente muy malita de su Edipo o de su cabeza en sí. Pero, sobre todo, para llegar a donde tenía que llegar.

miércoles, octubre 29, 2014

La luna, gratis

Alcancé a escuchar que lo llaman "El Maestro". Un hombre ya retirado, canoso, barbado, que viste de guayabera y práctica el monociclo. Es mi vecino. Uno de los vecinos de las casas de enfrente a mi edificio. Cada mes, si el cielo lo permite, sé que lo encontraré en la esquina armado con su telescopio, buscando a la luna. Él la mira, la desviste de su lejanía, la trae para todos, porque el señor la comparte e invita a los transeúntes a ver al astro desde acá. "¿Quiere ver la luna? ¡Es gratis!", suele decir su invitación. Me encanta ese señor. Me encanta ver a ese satélite que, como viene, se va.

En su vaivén, la luna me recuerda lo cambiante de la vida. Nada permanece, si hablamos en este tenor, nada se queda quieto o, al menos, eso es lo que esperaría. Si no pudiéramos cambiar, si tuviéramos que permanecer, ¿no seríamos, como especie, los más desdichados del planeta? Yo sí. Así que quiero cambiar, mutar, evolucionar y hasta multiplicarme. 

Hablando de multiplicaciones, tengo otra vecina algo peculiar. Ella sí vive en mi edificio. Y tiene un hijo pequeño, Luciano. No me fío mucho de ella porque no me da buena espina, pero tampoco es que ni mi casero ni la conserje me han dado buenas referencias de ella. "No le hagas caso y manténte alejada de ella", me aseguraron. Y seguí el consejo básicamente porque a él iba pegado mi intuición. Así que pongo distancia. En el fondo de mi corazón sé que si por ella fuera, ya se hubiera metido hasta mi baño. Tal cual un día, chiquillo por delante, me tocó para pedirme que la dejara usar mi baño: a ella le estaban reparando el boiler y no tenía gas, por lo cual llevaba dos días sin tocar gota de agua; además, insistió, yo era de las pocas mujeres del edificio, ni modo que fuera a pedirle a los varones el favor. Con muy poca pena le dije que estaba ocupada cambiando la llave de paso de la taza del baño, de manera que no le iba poder ayudar. Como no soy tan mala persona, le ofrecí una resistencia que tengo por ahí para que pudiera ducharse y asear a su chamaco. La muy perra me dijo que no, gracias. "La muy perra no se baña a jicarazos", pensé, "tons, que con su pan se lo coma". Me dio poquito remordimiento de conciencia, por el niño, pero pos jamas de los jamases la iba dejar entrar siquiera en mi casa.


ATRÁS: A veces toca recular y volver casi, casi al lugar en donde se solía estar. Lo bueno, es que por más que uno regrese, ya no es el mismo. Yo ya no soy la misma. Soy alguien más feliz y pleno. Soy casi, casi lo que siempre quise ser. He de volver.

lunes, octubre 06, 2014

Justo lo contrario

Amo tener tiempo para pintarme las uñas. Y, claro, tiempo para dejarlas secar. Cuando lo hago tarde, con prisa, con la premura del tiempo encima, del sueño, y amanecen todas marcadas por las cobijas, me acuerdo mucho de mi madre. ¿Cómo debió haber hecho para ir con las uñas bien pintadas con tres hijos pequeños a cuestas? Era mucho más joven que yo ahora y ya tenía tres hijos. Cómo lo hacía es algo que nunca lo voy a saber, porque nunca voy a tener tres hijos. Hay días que, con toda sinceridad, podría asegurar que no quiero tener ni un sólo vástago. Hay otros en los que, luego de haberme percatado de un retraso de apenas dos días, sonrío para mis adentros pensando en la emoción de ese gran viaje que es la maternidad. Fantaseo e imagino, que nada mal se me da. Entonces sé el nombre y apellido de mi descendencia, la manera en que la voy a educar, cómo voy a sufrir por mantenerla y darle todo lo que le tenga que dar, desde el pecho hasta la universidad. Y sonrío más para mis adentros, aunque la fantasía incluya noches en vela, preocupaciones y achaques. Porque eso es la vida, ¿no? Tirar pa'lante y hacerse al camino en cualquier gran aventura que toque empezar. Luego viene el sonido ese que hacen los discos rayados y que interrumpen la melodía angelical: me viene el periodo y aterrizo cayendo en la cuenta de lo imprudente que sería tener un hijo ahora, tal y como estoy. Tal y como estamos. Tal y como estaremos a este paso. Y viene el silencio.

Termino por convencerme de que lo mejor es justo lo contrario.

LEJOS: Si bien la foto no es mía, me gustó tanto, que decidí traerla hasta aquí, aunque venga de un lugar que está muy, muy lejos. Por ahora. 


lunes, septiembre 29, 2014

La tragicomedia nuestra de cada día




Tanto que contar y tan poco tiempo para pasarme por aquí. 

La cosa es que a pesar de ser, muchas más de lo que me gustaría, una tragicomedia andante, las cosas me están yendo fenomenal. Tampoco es que me voy a dormir en mis laurelitos, tan hermosos ellos. Una, porque los que me conocen, saben ese dejo que tengo de Santa Tomasita, y pues hasta no ver, no creer; dos, porque me choca dármelas de muy chingona, vamos, que las cosas en su punto medio y todos muy en paz. Siempre que las cosas me van tan bien, que saboreo esa paz mental, ese equilibrio emocional, me espero lo peor. Pero es porque ya tengo el alma contaminada. Así que no me hagan mucho caso.

Voy a decirlo hoy por aquí, porque me siento tranquila, bien y feliz. Lo mejor, cosa que ya he venido pensando de un tiempo a esta parte, es que esa felicidad no proviene de nadie más que de mí: no hay amante por ahora, no hay historia de amor avasalladora, no hay promesas ni mano salvadora. Soy yo y me sabe muy bien.

Llegaré todavía más contenta a enero, cuando toque las puertas de los 38 y se abran. Entonces habré cumplido dos metas de oro que proyecté para este año –que ya sé que todavía no acaba, ya lo sé– y que fueron cambiar de curro, para alcanzar tranquilidad mental y emocional y, más que estar sola, no irme a enredar con personas tóxicas, pese a esa gran debilidad que tengo. Nunca antes practiqué tan bien eso de "más vale sola". 

Pero yo deseo y quiero. Sé a quien deseo, a quien quiero. Eso que ni qué.

FLICKS: De una tarde de otoño en esta gran ciudad. Esta chica de invierno se despidió del verano. Y se sonrió como nunca antes.

lunes, septiembre 22, 2014

Monosílabos



Me gustaría ser la mujer que es más feliz cuando la dejas. Que entonces, a tu partida, sonríe gigantezca, aunque te quiera sólo con la mitad de su corazón. Ser la que te folla entera, con todo lo que es, en cada uno de los encuentros.

Pero no es así. No.

Y no tendría empacho en acomodarme a tu situación, es sólo que no se trata de ti o de él o del otro.

Ya no es así. No.

VIENTO: El plural da origen al monosílabo y viceversa. Me pierdo en el viento de la espera. Prometo escribir la lista de las 10 cosas que más odio en el mundo. Paciencia no es mi nombre aún.

martes, septiembre 09, 2014

Mucha muchacha



Los hechos se estampan en mi cara con esa contundente verdad: nada es para siempre. Si yo ya lo sé. Lo sé bien. Lo he sabido todo el tiempo. El tic-tac nos acompaña. Nos rompe o nos recarga de energía. Pero es así: empezar tiene su fin. Ahí nomás la vida y su constante cambio.

Y eso porque me enteré que un ex jefe mío tuvo que dejar su chamba. Nada confirmado aún, pero me lo dan por cierto, así que...

Yo me compré unas botas de agua para llegar a todas partes. Sobre todo a la terapia. La semana pasada me estuve empapando día sí, día no, y como que no tengo la lava-secadora de mis sueños aún, es un palo secar toda la ropa en el minúsculo espacio que es el baño de mi gran mansión. Aunque en realidad, no me da la gana echar a perder zapatos, como que no se dan en mata.

Unas botas nuevas para andar DF, mientras se nos muere Cerati de verdad o la Joan Rivers, o son otros quienes añoran estar en este lugar y uno sólo desea volver a vivir en ese otro. Así la vida y sus hechos sempiternos que nos recuerdan que es sólo por hoy que estamos aquí.

BLURB: Yendo o viniendo, aquí estamos. Que no dar señales de vida a veces es más por dar espacio que porque no estamos pensando, reviviendo o saboreando eso que somos en conjunto a veces. ¿Eh?

lunes, septiembre 08, 2014

Poc a poc

Cargué una garrafa de agua algo así como cuadra y media. La meneaba para un lado, para el otro, para resistir el peso de los 10 litros. Y entonces apareció el pensamiento: ¿cuántas mujeres al verme cargar tremendo bulto no pensarán "mira, qué pendeja, en lugar de hacerse de un hombre para eso"? Me fui debatiendo, yo solita, entre eso de tener un hombre que me cargue las cosas, cuando yo soy el hombre y mujer de mi vida, si eso. Yo surto de agua para beber, cambio los focos que se funden, reparo los enchufes que se averían. Me coso los botones, me hago la cama y me llevo la ropa a la lavandería. Me cocino, si es el caso, o me llevo al restaurante para cumplir mis antojos. Me llevo la agenda. Soy mi hombre y mi mujer.

Tiene sus ventajas, digo yo, porque luego te cargan el agua, los bultos, pero te quieren gobernar la vida. Y vuelvo a los piensos sobre la jaula de oro, sobre mi mujer dormida, y pues no: a mí me falta hacer muchas cosas por mí o conmigo, como para meterme ahí. Sigo pensando en una vida compartida, pero no en en el salto al vacío, en dejar las armas, en abandonarlo todo por las anclas de un castillo. Va a ser que no.

Eso pensaba.


POC: De a poco se consiguen cosas buenas. No sólo en una, adentro, sino afuera, con el resto. Paso a pasito logro encontrarme más encanchada. Mujer tranquila y segura, vale por dos. Y dos Marianas como yo, pues qué alegría y qué miedo. Pero alegría, sin duda. Juar.

martes, agosto 26, 2014

Fondo



Buscar el escondrijo del castigo, la segunda tarea. La primera era algo así como descifrar el bloqueo. Pero el bloqueo lleva años. Así que, tarea no resuelta. No quedará sino picar piedrita a piedrita hasta llegar al fondo del asunto. 

TRUCO: Es que esconderme hasta de mí misma me sale tan bien. ¿Dónde encontrar a Mariana y no morir en el intento?

lunes, agosto 25, 2014

Test de seguridad para señoritas

1) En medio de la noche, todo oscuridad, escuchas un golpeteo, un ruido raro. ¿Piensas que alguien se metió en tu casa y te hará daño o te das vuelta en la cama convencida que se trata de algún bicho merodeando por ahí?
A) Pienso que alguien está a punto de asesinarme. B) Seguro es una Ascalapha odorata de los cojones que no me quiere dejar dormir. C) Ni A) ni B): debe ser mi noviete haciendo su acto de aparición perdido de borracho.

2) Es sábado, está todo soleado, paseas por el barrio y te apetece beber algo. ¿Entras, sin empacho, al bar más cercano y te pides un whisky derecho con dos hielos o te pasas por el Vip's apenadísima, porque encima de todo vas tu sola?
A) No bebo ni gota de alcohol y no voy a entrar a un bar por un refresco. B) No bebo alcohol, pero entro con tal de tener un subidón de algo un sábado cualquiera. C) Entro, me pido el whisky. El primero de muchos. Ya entrada la noche, me los hago a todos amigos.

3) Uno de tus amigos varones te recomendó asistir al Pata Negra a ligar. Vas y te ligas al más perdedor de los perdedores: traumas de la infancia, Edipo a flor de piel, recién separado de la novia de los tres años, medio que besa bien, aunque en realidad ya estás borracha perdida como para que te importe si babea de más o no sabe besar. ¿Te lo haces tu respectivo en turno?
A) Ni loca. Estaré borracha, pero no pendeja. B) Nada más salir de ahí, es que voy y le reclamo a mi amigo por pasado de lanza. C) Le damos chance: en una de esas practica un sexo oral que ni en sueños imaginé.

4)  Tus amigos te presumen el Tinder, la novedad del momento. ¿Te apuntas y ligas despiadadamente –mínimo es tirarse uno por semana– o te mantienes escéptica e intentas seguir ligando de la manera que encuentres como la más habitual?
A) Probar cosas nuevas es lo mío: me apunto ya mismo, ¡voy como un año tarde con Tinder! B) Te apuntas, ves el menú y te das cuenta que no es sólo escoger el platillo: si el platillo no te elige de regreso, ¡es que no te vas a comer ni una liebre! Vaya putada. C) Por mí que Tinder vaya  a tomar por culo. Tinder y el match.com, adoptaunchico.com.mx y todas esas mamarrachadas. A ligar como dios manda, o ¿qué?

5) Dos chicos de la ofi, a quienes todavía no conoces bien porque eres nueva, te invitan a un recorrido de cantinas. Aceptas, pero no sabes cuál de los dos quiere algo contigo. Los dos están feos. Una vez que averiguas de qué va la movida, ¿aceptas el cortejo, aunque esté cuasi feo de muerte o sigues esperando sentada al amor de tu vida? 
A) No existe tal cosa como "el amor de tu vida". Mejor me emborracho, lo beso, disfruto y al día siguiente hago como que no me acuerdo de nada. B) Sigo esperando sentada al amor de mi vida, ¡pos qué! C) Me pongo a llorar: ¡a mí el que me gustó fue el otro feo! 


FLOR: Alguna vez jugué algo que iba de preguntas osadas y respuestas inesperadas. Las preguntas venían escritas en las cartas. Yo las inventaba. Los comensales abrían los ojos de plato sorprendidos. Dejara de ser Mariana. 

sábado, agosto 16, 2014

Aquí nos tocó vivir


Vivo en una colonia bastante noble. Aunque a veces considero que le hacen falta buenos lugares para echar una copichuela a cualquier hora, la Narvarte no deja de sorprenderme. Inserta en la zona centro sur de la Ciudad de México, ha sido mi hogar desde hace casi tres años. Y la sigo encontrando fabulosa. Es céntrica y cuenta con todos los servicios. De un tiempo a esta parte, se dejan ver muchos más hipsters que en un principio. Se rumora que es porque la Roma y la Condesa son, cada vez más, demasiado caras. Yo, agradezco el trajinar de los tatuados por la zona: nada como un taquito de ojo aquí o allá.

LECHO: No me duermo, porque me lleva la corriente, pero sí descanso, que han sido tiempos de intensidad, de adaptación, de novedad. 

miércoles, agosto 13, 2014

Real y realidad

Me acordé de todas sus sonrisas. Afloró la adversidad. En el mismo renglón, gozo y dolor. ¡Que duela nada!, gritó.

PUM: Como cuando tienes la palabra en la punta de la lengua, como cuando en los dedos algo conocido consquillea. La bruja que soy a veces vislumbra en su bola de cristal un algo que está a punto de pasar.

martes, agosto 12, 2014

Como los grandes

Todo puede tener cara de regocijo o desasosiego, pero ya no importa cómo sea la fachada de eso que esté en frente, porque soy yo la que elige si construye o no entorno al ello y varias son las opciones.

Vamos a ponerlo así: construir castillos en el aire es algo que voy a dejar en la década pasada.

Pongámoslo de otra forma: hay que hacer valer cada surco que pobla mi cara, cada cana que crece entre mis cabellos.

O, como dice mi hermana, vámonos de esta fiesta como los grandes. Y así va a ser. Qué raro será hacer las cosas como los adultos que se procuran, van a terapia, a yoga y buscan alcanzar su felicidad por cuenta propia. Como aquellos que, quizá, aún no se toman por completo en sus propias manos y se aman enteros, pero lo intentan con todas sus fuerzas.

***

Siempre he querido volver al Bellini's, el restaurante giratorio que está en lo alto del World Trade Center. Hace catorce años, mi tío me llevó para festejar su cumpleaños. 

Hoy pensé que no tengo por qué esperar a que me invite un alguien especial, como he venido fantaseando desde hace algún tiempo: me voy a invitar a cenar y voy a tener una velada íntima conmigo misma, si ya me lo paso tan bien conmigo. Vaya tela. Y no, no sé por qué se los estoy contando. Recién hoy se me ocurrió.

BLA: Ayer me moría de miedo de perder, de no encontrar, de estar sola. Hoy sólo sucumbí ante los encantos de la libertad y del poder de decidir cómo quieres que sean las cosas. Y yo no quiero pasármela chillando por pendejadas adolescentes por las que ya chillé enemil veces. ¡Oh! Va a ser que no. ¡Toma eso, vida! Si lloro, acaso, que sea de pura felicidad. Y vaya que hay muchita por acá, ahora.

miércoles, julio 30, 2014

Datos inservibles

De un tiempo a esta parte he canalizado a la madre de mis obsesiones el lavado de manos: cuento, algunas veces, e imagino, otras, que he pasado al menos 20 segundos enjabonando mis manecitas santas. 

Y a nadie le sirve eso. Ni siquiera a mí, ya que basta abrir la boca en la calle para terminar con un sin fin de mierda inimaginable entrando a mis lindos interiores, por ejemplo.

QUIERO: Con lo mucho que he avanzado en la terapia, hoy vuelvo a constatar que estoy atravesando una luminosa etapa. A la suerte la sé, pero a esta claridad, a este aprendizaje de los últimos tiempos, estoy aprendiendo a saberlo, a sentirlo. La vida es buena.

miércoles, julio 23, 2014

Vida de oficina

La vida de oficina puede matar a cualquiera. Digo, a cualquiera como yo, un alma rebelde y voluntariosa, como algunos han tenido a bien señalar. Y es que la vida de un Godínez cualquiera se rige por los horarios y las entregas, pero también por la procrastinación y la ingesta de calorías que, combinadas con la hora nalga –en el caso de que así sea–, ofrecen un redondo resultado, nada deseado y muy real al mismo tiempo.

Siempre he pensado que ser oficinista es lo más triste que le puede suceder a una persona. Habla mi alma de artista o princesa sin castillo, sí; pero también habla la lógica pura y dura: ¿a quién coño le va a gustar permanecer en un mismo espacio durante poco más de 8 horas, tiempo en el que permanecerás sentado el 95% del tiempo frente a un computador? A mí, está claro, no. Sin embargo, lo sobrellevo como el perro sobrelleva perseguir una salchicha: por la puta necesidad de comer y hacerme cargo de mí misma.

Eso sí: hay de empresas a empresas y, por lo menos la que me acoge ahora, me ofreció una serie de condiciones que me permiten sobrevivir a esas horas de encierro y labor. Una de ellas es que los viernes mi piro a las 14:00 horas y no hay dios que me haga quejar de tan bello acontecimiento. La otra es que, como justicia divina, este laburo me quitó el látigo de la Internet –esa hermosura que requiere de tu disponibilidad casi, casi que 24/7– y me permitirá descansar de ella como para quererla un poquito otra vez.

¡Ah! ¡La vida de oficina! Vaya cosa. 


TENCHA: La realidad, aunque maldiga la vida Godínez, es que aunque me está costando un huevo y medio permanecer tantas horas en el mismo lugar, de lunes a jueves, me ha caído como agua de mayo este cambio laboral y sus novísimos retos. Lo necesitaba desde hacía mucho tiempo. Renovarse o morir.

martes, julio 22, 2014

La guía definitiva para ser (un poco más) feliz



Busque la playa más cercana. Búsquela en compañía de su amante: lo necesitará desesperadamente. Fume un porro o dos, aunque quizá baste con un par de caladas. Vista poca ropa o casi nada, que está en la playa, coño. Y, sobre todo, déjese de pendejadas: ni el decorado más bello ni la más hermosa de las compañías le saldrá a cuenta si se sigue flagelando. Así que, deje de hacerse pendejo en la terapia –si es que por cojones ya se animo a tomarla–, déjese llevar de una puñetera vez. No tenemos las instrucciones para explicarle que es bien sabroso dejarse llevar, pero inténtelo, nada se pierde. Nada. 

Suelte. Déjese de tonterías: no busque grilletes gratuitos y mentales, porque todo, todo eso que ve sólo está en su imaginación.

PAR: No son ases, pero proveen de un bello #winwin que te cagas. Me encanta esos momentos en los que ni yo ni ellas les tememos a nada y sentimos el mundo gobernar. O algo.

jueves, julio 17, 2014

Empezar, que le dicen



Al principio de todos los principios, siempre soy tímida. Hay quienes dirán que no es así, que en todo caso sería temida. Pero no, me toma tiempo confiarme como para dejarme llevar y ser yo en toda la extensión de la palabra.

Eso me está pasando en mi nueva experiencia laboral. Un poco, sí, pero será cosa de unos días, quizá meses, no más.

En otras experiencias de mi vida, por llamarlo de alguna forma, ya no me pasa tanto. Es gracioso como ni con la edad deja de suceder lo que típicamente pasa en el principio de todos los principios. 

PINI: ¿Volver o no volver al flequillo? Si no me sintiera tan cómoda peinándome tan poco, volvería. 

viernes, julio 11, 2014

La cantidad de movimiento



Sólo quiero saber ésa, la hora en la que vuelves a pensar en mí. Y cuando vuelves a entrar en mí y me abres, te abres y todo se junta.

Cuando volveré a cruzarte, atravesarte entero.

Quiero, sin querer, entenderte y no perderme de tus recovecos, sino en ellos.

Desde el fondo lo deseaba. Te deseaba sin conocerte.

DULCES: Algo muy extraño sucede, no lo voy a negar. Algo que quizá nunca me había pasado.

miércoles, julio 09, 2014

De nuevo y diferente, la feliz felicidad

La visión: vestida de aves nada más. Y luego la realidad: oficina de 9 am a 7 pm, de lunes a viernes, más trabajo freelance.

La verdad: hoy me sentí en el cielo "godín", flotando entre nubes de colores y qué y qué. 

El hecho: tenía casi un año y algo así como seis meses que no era yo. Medio existía. Medio estaba. Incómoda transcurría como tiempo muerto. Y ahí estoy yo ahora transmitiéndome calma o sosiego. Puedo hacer eso por mí y más. 

La confesión: y también está ese alguien que me da una cierta paz, aunque luego venga como un loco a revolver en mis cabellos y carnes. 


TACHÚM: Que canten las aves. Hazlas cantar.

lunes, julio 07, 2014

Mariana Hache


La víspera a este lunes fue cruel y despiadada: temía, sin necesidad alguna, porque no sabía con qué me iba a topar en mi nueva chamba. Pero, hay que ser sinceros, no hubo sino camaradería y cosas buenas, a pesar de ser la nueva y de no tener ni puta idea de muchos de los procesos. La cosa irá.

Y si extraño no es por pasarlo mal: no me gusta decir que extraño, cuando todo va y fluye y crece o, simplemente, gana significados y caminos, extensiones, ríos y mares. Sólo hacen falta más puentes, todo el tiempo puentes para ir y venir y deambular de allá para acá y viceversa. Para encontrar aún más. A veces creo que es un sueño: necesito tocar, aunque sepa que es verdad. Hedonista, al fin.

FLICK: Con la blusa de topos a cuesta. El otro día enuncié que esta era la etapa más feliz que había vivido en muchísimo tiempo y sin antidepresivos. O que me sentía de puta madre, como cuando tomaba antidepresivos, pero ahora es que no los llevo ni de coña. Algo me está pasando que, si lloro, es sólo de pura felicidad pura. 

domingo, julio 06, 2014

Domingo "celestial"

A) "Parece que se están casando", espetó la señorita. Pero la estampa de firmas no era sino lo más parecido a un divorcio. Cuando se está de novia, que te regalen un celular puede parecer la cosa más romántica del universo, pero cuando terminas y lo haces inmersa en las peores circuntancias –el zafarrancho ése que lleva gritos, golpes, reclamos y mucho dolor–, arreglar hasta un cambio de propietario de una línea telefónica puede ser lo más parecido a un dolor en el trasero. Pero al fin han sucedido las cosas.

B) Es domingo –el primero que paso sola después de muchos domingos de compañías divinas y diversas–, que es preámbulo al nuevo episodio laboral, así que todo se torna raruno: siento la emoción, la cosquilla de todo lo bueno que vendrá, pero también el miedo porque no conozco eso que está por comenzar. Y si bien tiene su encanto y ya no sufro los comienzos como antaño, la incertidumbre es algo que no suelo manejar de lo mejor, aunque intento aligerar el trance. "Todo va a estar bien", me repito y me lo creo un poco.

C) No me acostumbro a la temporada de lluvias, a que el verano no sea verano sino esa tormenta torrencial a punto de suceder y aguar todos tus planes, trayectos y desplazamientos. Si me encanta la lluvia, su olor, su encanto, pero no en DF, por favor. Aunque para qué me quejo, si ya no voy a a atravesar la ciudad para llegar a ningún lado por la tardes. Resiento el cambio: como que soy animal de costumbres.

FLACK: Me tendré que inventar algo bonito los domingos. Café a la tarde, cine, comidas. Algo para no sentir de repente tanta melancolía citadina. Melancolía de gran capital.

miércoles, julio 02, 2014

Pandora abierta


Tenía 27 años y muy poco por qué preocuparme. Lo más seguro es que el tiempo y la distancia me estén patrocinando un regocijo total en torno a esas movedizas épocas, preámbulo de una escapada de 6 años a tierras incógnitas. Porque sí, tenía 27 a cuestas y un movidón emocional que te cagas y no, no querrías tenerlo ni tú ni nadie.

Recuerdo que sí, intenté hacer terapia, pero salí por piernas porque le mentía impunemente a la terapeuta en turno y, o ella no se daba cuenta, o sí se daba cuenta y sólo me quería cobrar la hora, así que la dejé. También recuerdo que hacía yoga, pero no entendía un carajo: quizá la instrucción no era buena; quizá yo era un manojo de emociones tal, que no entendía nada.

Tenía 27 años y no sé si estaba consciente de que tenía toda la vida por delante. Pero pesaba alrededor de 53 kilos e, irónicamente, esa liviandad no me servía de nada.

Era reina del boicoteo personal. Por eso salí por piernas. Por eso me autoexilié durante tanto tiempo.

FLORS: Ojalá la ligereza de esa mirada hubiera sido ligereza de vida. Recuerdo perfecto que ese día prohibí al Sujeto T asistir a esa fiesta, que era por el cumpleaños de mi hermana, porque quería probar suerte con un viejo amor. Más larga que era en aquellos tiempos. Más.

lunes, junio 30, 2014

Junio que se va


A punto de ver qué hay del otro lado.

***

Todavía con los pies bien puestos en la tierra imagino mi felicidad. Dicen que hay que poner hora y fecha en el calendario para llevar a buena práctica eso que tanto disfrutas hacer: si ya agendas las citas con el doctor, la hora de yoga, el trabajo, ¿por qué no hacer un huequecito para la felicidad? No voy a decir que lo tengo chungo, nada más que lo tengo a unos kilómetros más de lo que me gustaría.

***

Es el último lunes de un mes muy bonito. 

BARDA: Y seguir corriendo en pos de la chuleta, sin dejarte de lado, la receta ideal.

domingo, junio 29, 2014

Luces de la ciudad


Que a los amantes, el tiempo nunca les es suficiente. Eso.

GDL: Más muros bonitos debería haber en las ciudades. Como en Guadalajara, donde hay según que brillos, luces, destellos, fuegos de artificio, luminosidad.

martes, junio 24, 2014

Tormentas de mar


Fumamos. Fumábamos mucho en esa época. La escena no era distinta a esas películas de adolescentes en plena efervescencia, ésos que van descubriendo los placeres de la vida y la carne. Así que fumábamos. Yo dejaba que me dieran de fumar. Y luego era devorar lo que se nos pusiera en frente, deglutir todo tipo de golosinas deliciosas y dulcísimas, empalagosas, quizá incomibles en sobriedad. Vaya compulsión exquisita aquella, vaya momentos de placer casi absoluto, porque el verdadero disfrute vino mucho después, cuando lejos de esas aventuras juveniles, descubrí las maneras de encender que vienen detrás de fumar. 

Y encendí muchas olas. 

Fumamos. Fumamos mucho en esta época poblada de momentos en los que, cuando volteo hacia arriba, creo ver el mar. Nunca hemos ido al mar. O al campo. Y mientras comes cosas dulcísimas derramadas sobre mis convenientes pliegues, canturreo en gutural.  

Ahora se encienden tormentas de salvajes contornos. Tormentas en el mar.

HORIZONTE: Si te duermes, te distraes. Ahí es cuando hay que hacer clic. Corte y se queda. El "se va y se corre" previo como guiño.

jueves, junio 19, 2014

Veloz y feliz

Vengo de redactar un post para un blog de libros infantiles y un boletín de prensa para seres pensantes con abundante masa crítica. Cuando la chica del equipo de talento de la empresa a la que estoy aplicando me vio, me dijo que iba a necesitar como dos horas esta tarde y otras dos mañana, porque estaba bien cabrona la prueba. La terminé toda en dos horas y media. Ahora sí que si no paso, va a ser por burra veloz. En fin: de mí no sería nada sin la práctica de escribir textos. Esto, como sea, es uno.

De una manera extraña, las cosas salen a pedir de boca. Es extraño, sí, para mí, que todo fluya, que nada se detenga. O, si se detiene, es por unos segunditos. Hay que tomar en cuenta que estoy en DF: acá, todo es caos y embotellamientos.

Y del caos, a los finales: junio será, como hace 10 años, un mes de dar carpetazo a varias etapas de mi vida. Ya qué.


ASH: Dicen, los que saben, que en según qué momentos me da por poner boca de pato y hacerle carantoñas al pasado, pero fruncirle los labios a otros tiempos, ya no es sino un gesto, lo de hoy... Bueno, lo de hoy es lo de hoy.

miércoles, junio 18, 2014

Planes


Tuitear con tu wi-fi personal. Tuitear, postear, navegar. Se abren mil mundos para la Forever. Y vale la pena destacarlo, nada más y nada menos porque gocé de la generosidad del vecino por 2 años y 7 meses, pero todo tiene un fin. Y un principio: hoy arrendé mi primera wi-fi en la vida. Es cosa grande, chicos, es cosa seria, aunque parezca cosa de chiste, pero representa quererme y cuidarme. 

Y es que vienen cambios. Muchos. Y planes, ¿por qué no?

BIRDS: Del plato a la boca y como no quiero que se caiga nada, lo de los cambios lo cuento en su momento. Pero ¡qué barbaridad! Ando con Tokio, dicen. 

jueves, junio 12, 2014

Paisajes deliciosos


Pensaba en el frío que no es frío y es ese clima fresquito del DF. En los veranos de la infancia en la casa de los abuelos maternos. Veranos enmarcados de lluvia y paisajes rocosos, arbolados muy de acá. En la espera de niña de 7 años que quiere que no llueva para seguir construyendo universos paralelos llenos de historias con batallas, caballeros y mundos por conquistar. Cuando cortaba distancia a las bardas trepándolas, cuando mi necesidad voyerista estaba a unas cuantas ramas de árbol. 

¿Por qué es tan importante esta ciudad si no nací en ella?

Será porque no he llorado tanto estando en su territorio o porque casi nadie me conoce, así que no hablan de mí: no me nombran ni apuñalan. Y no: no deseo traer la convulsión, el trance, el dolor de otras ciudades de antes, de atrás.

HOMBRE: Consideraría que delicias hay pocas en la vida. Sí sé qué hacer cuando aparece una y se me planta enfrente. Y si no, me lo invento. Adoro cuando el territorio no sólo es hermoso, sino que además contiene estallidos a diestra y siniestra y pura belleza pura: esa que se gesta en la mente. Adoro. 

domingo, junio 08, 2014

Así



Cuando el fin del fin es el principio de la próxima vez.
Cuando 24 horas no son suficientes.
Cuando esos ojos te miran por dentro.

VIN: Y ahí estamos. Ahí. En la sorpresa. Ahí.

jueves, mayo 29, 2014

Flashback

No deja de pensar en la cama prestada: en esa que no es de ninguno de los dos. En la sábana rota, herida y sobreviviente de tantita pasión derbordada ahí, en ese terreno neutro que no los volverá a acunar, piensa. 

No suelta su nombre: dos sílabas que la acompañan desde hace días, quizá meses; que le entró por los ojos y, para qué se hace la loca, que presintió. Se lo imagino poquito tal y como se lo topó en esa cama prestada. Lo saboreó sin saber que resultaría ese conjunto de delicias, como si al haber sabido esperar, la vida la recompensara por ser paciente, algo tan desconocido para ella, se atreve a confesar. 

No quiere ni imaginar el siguiente encuentro: le resulta avasallador así, no más de pensarlo; tremendo y mayúsculo. Augura algo más que todos esos fuegos artificiales que se detonaron en esa, la sábana rota, sobre la cama prestada



GUIÑO: De una noche de sábado o de cualquier tarde de domingo en una primavera que más bien parece verano. Guiño al fin, se congratula ella. 

lunes, mayo 19, 2014

La incompatibilidad, en otra parte


No suelo pasear mucho por la ciudad. Menos por el centro. Mi enorme burbuja y los ríos de gente no son compatibles. Esa incompatibilidad debería trasladarla a según que recuerdos. Como ese del día en que tuve que manejar un Clío azul marino, porque su dueño se lastimó un ojo y no podía ni abrirlo. Tuve que conducir hasta el oftalmólogo, luego a su trabajo y de regreso a mi casa. El auto se me apagó 10 mil veces: soy malísima manejando: no tengo mucha práctica ni auto ni ganas de ponerme, generalmente, detrás del volante. 

Como sea, lo recordamos con cariño. Aunque lo extrañamos casi de por vida: un mejor amigo, ¿dónde está? Esa comprensión, la conexión de puta madre, que ni hablar, porque te lee el gesto, porque te entiende, porque te quiere incondicionalmente. El sábado hablé de él y casi lloro. Extraño a ese amigo. Y tan, tán. Ya mucho recuerdo.


FLICK: La gentecita. Así de lejos, hasta los amo. Soy una viejaca en su punto, ésa que se cotiza sin querer, que lo sepan. En los últimos tiempos casi que no sé dónde está mi cabeza.