martes, abril 21, 2015

Bonito de primavera


La tarde tenía olor de atardecer bonito. Bonito de primavera. Con sus colores y sus vientos. O contoneos y alientos, que bien podrían ser lo mismo. Creo que es la primera de este tipo que me toca vivir desde hacía tres, cuando apenas llegué aquí. O, de nuevo y como es ya una costumbre de los últimos tiempos, ¿me parece que es todo bonito, bonito de primavera, porque estoy en otra parte muy distinta a donde estuve las primeras tres? Bien podría ser.

Para otra ocasión: narración pormenorizada y completa de los días de ayer en la pocilga en la que me tocó currar alguna vez no muy lejana. Pero luego, que nomás me acuerdo y me entra una pereza que te cagas.

PIC: Los invito a perderse en ella. Si desenfoco un poco la mirada alcanzo a ver a un french poodle y a un luchador de sumo al fondo. Piérdanse.

lunes, abril 13, 2015

La bendición de la ignorancia



Hace dos años, o más, que no revisaba esa bandeja oculta que guarda Facebook. Así que no me enteré de muchas, muchísimas cosas. Presta, respondí a los mensajes de la gente que sí me interesaba y me sigue interesando todavía. Hubo algunos mensajes que leí, pero no entendí, así que sólo pude agradecer a Mark Zuckerberg haberme protegido de esa forma, con la bendición de la ignorancia. Hubo otros más a los que entré, por decirlo de alguna forma, pero ya estaban borrados. 

Fin del comunicado.

ERASED: O no. Pero en este tono de lo que se va, lo que ni siquiera llega y, por ende, no existe, en este tono les voy a contar que a veces, en foto, me gusto más borrosa.




martes, marzo 24, 2015

Cambios



¿Nos gustan los cambios? No. Yo digo que no. Tú, ¿qué dices? ¿Te gusta que te cambien de lugar el mueble? Y estoy hablando de un simple mueble. Imagínate cambiar de trabajo o perder a un marido o tener una panza enorme de embarazo o romperte una pierna. ¡Imagínatelo! ¿Me escuchas? ¿Me sigues? ¿Estás todavía ahí? Yo ya no te veo. Seguro ya te cambiaste de lugar y nunca me di cuenta. Quizá la llamada de la semana pasada que no contesté era para informarme puntual de esos últimos cambios. Pero no contesté. Porque estaba en el baño. Bebo demasiada agua durante el día, me la paso yendo al baño. Y no contesté. Si era realmente importante intentarías más tarde. Y no ocurrió. Entonces no era importante. Era más importante ir al baño. Me gustan los cambios. Estos de ahora. Está emoción como de adolescente. De adolescente que planea mal todo. Porque la estrategia es la clave. Y un adolescente actúa con las tripas. Como caballo desbocado. O un manojo de hormonas. Impulsivos. Yo digo, ¿no crees? ¿Crees o no crees? ¿Ves? Te sigo escuchando por ahí, nomás que no te veo.

DOPPEL: Como en The one I love, una joyita de esas perdidas y maravillosas, de un tal Charlie McDowell; algo muy parecido me ocurrió con Frank, algo así como una inquietante cosa divina. Ambas, ampliamente recomendables. Y, bueno, a seguir barriendo la casa.

lunes, marzo 23, 2015

Sorpresas



Una de las pocas certezas de los últimos tiempos es que, básicamente, amo estar sola. Quizá suene raro o los lleve a pensar que soy una soltera empedernida, que me cuesta trabajo relacionarme y rehuyo al compromiso, todo al mismo tiempo o ninguna de todas las opciones dadas. 

Me gusta pensar, como bien me dijo hace no mucho un amigo, que soy de esas personas que saben estar solas y que no tienen empacho en pasar días enteros por su cuenta y sólo con el placer de estar con uno mismo, pero regresan gustosos al disfrute del contacto con los demás. Y, en realidad, para mí desde hace mucho tiempo es así. Después de la ruptura con un cierto alguien, hará por ahí del 2007, la cual definitivamente me marcó, las cosas fueron así y comencé a estar muy sola. Primero sí que fue muy sola de soledad. La más fría soledad: estaba rodeada de gente, de nuevos vínculos, de vínculos pasajeros, pero yo sólo quería que las cosas fueran como antes, como cuando era novia de ese cierto alguien que, por cierto, se llama Tomás. Luego, bueno, no tan luego, todo se volvió a acomodar. Mejor dicho, todo se volvió a iluminar y no sólo de esa luz que siempre he llevado dentro, sino de otras luces que me han dejado ver cosas que me han permitido ir más ligera, con mucha paz.

Y, para deber lo que debo, voy muy tranquila gracias a esa paz.

Quizá sea fácil entrever que esto va unido en gran medida a mi cansona perorata en torno a que en mi vida, ni de broma, doy cabida al chantaje y manipulación de otros sobre mí; o quizá no, pero que sepan que van más que juntas con pegadas. 

El chantaje y la manipulación son dos de las cosas que más me ha costado aprender a identificar en esta puta vida, pero ya no se los aseguro, se los juro por la virgen que los veo, huelo y descifro bastante bien. Y ya desde hace tiempo veto a las personas que me lo han aplicado y/o lo intentaron con o sin conciencia de que lo estuvieran haciendo. Punto pelota. Esto va unido a los maltratadores psicológicos, esos que le hacen al acoso moral en la vida cotidiana y/o laboral. Siento mucho si esto los ofende.

Y como en mi vida mando yo...

PIN: Eso es lo que te da la vida a veces. Te sale con la novedad de que al otro no le parece que la gente, más que andar sola, sea independiente y no necesariamente necesite de y a los otros para vivir. Yo sí que los quiero y los extraño, pero puedo vivir sin ustedes sin ningún problema, que ya me encargo yo de mí. Gracias.

martes, marzo 10, 2015

Críptico



Entré a la sucursal. Me senté en una de las tres sillas que, en medio del local, hacían de sala de espera para los clientes. Fue en la de en medio, entre una señora gorda de mediana edad y una señora gorda que bordeaba los 60. Frente a mí el ejecutivo de cuenta y el director de ese pedazo del Banco Santander en el Distrito Federal. Odié un poco a este último: daba clics, tecleaba, respondía a su celular. Todo eso mientras el cliente en turno navegaba en su propio aparato de telefonía móvil. Tuve a bien preguntar a las dos gordas con quién iban. Gracias a dios no era con mi hombre: el idiota director de la sucursal. Y digo idiota porque en una experiencia anterior, el tipo me mandó a usar la línea de ayuda Santander antes que atenderme. "Tengo que hacer un trabajo que me pidieron para hoy, así que no la puedo ayudar", me había dicho en nuestro anterior encuentro. Rogaba para mis adentros porque esta nueva reunión fuera mucho más amable que la última. "Y yo sin ganas de estar aquí", pensaba. "Pero prefiero estar aquí que en la oficina", añadí a la retahíla de pensamientos que pasaban por mi cabeza a mil por hora. Hecho el balance, dejé de fruncir el ceño. Relajaba el gesto al tiempo que reparaba más en el trajinar de la gente en el exterior, que en el hombrecillo imberbe que estaba por atenderme.

Y ya eso lo dice todo. Todo.

RELLANO: De mi corazón. Voy a extrañar mucho este portal el día que me vaya. Que la verdad es que le tengo mucho aprecio. Hoy, a pesar de todo, me tracé con un arte la línea del delineador. Lo sellé a la perfección con el polvo de arroz. Estoy tan contenta por eso. Juar.


martes, marzo 03, 2015

Persona


Una persona medianamente contenta. Que ama ir al cine sola. Y comer toneladas de palomitas. Que a veces cree en el karma. Pero que busca entenderlo todo desde el raciocinio. Que entiende de proteínas, hidratos de carbono e insulina y acto seguido engulle de golpe 6 dulces árabes. Que cree sólo si toca la herida fresca. Y a veces sueña con el pasado.

La cuestión en revolver en viejos personajes es que están ligados en algunos sentidos a la posible explicación de por qué también es una persona que no sabe por qué huye. Todavía.


CNVRS: Sus favoritos. Y no han sido estos los que cruzaron un océano hace casi 10 años. Sin embargo se piensa que la definen. Desde entonces se piensa eso. Se cree que los seguirá vistiendo por mucho, mucho tiempo más. Todo el tiempo, que van muy bien con sus tatuajes.

miércoles, febrero 25, 2015

La posterapeútica levedad del ser



No es que me quite el sueño si la gente practica o no la conjugación de volver en el plural del presente de indicativo. Yo ya me compré una chamarra nueva, yo sigo cargando conmigo. 

Fueron dos hombres, ¡no!, tres, ¿quizá cuatro? Todos al mismo tiempo, consecutivos, aislados. Se me hace que fueron hasta cinco. Y no importa. Ya en sueño, vía telefónica, en otro pasillo. No importa. Todos tenían, tienen, bocas que alimentar. Bocas, labios. 

La adultez no es complicada, no. Pero estamos locos. No decimos la verdad y estamos locos. Y el monstruo aparece.

TREN: Iba con mi padre y alguien más volviendo de Figueres. Era casi la misma, pero como si el vagón se hubiera desbocado, me rompí, me disloqué, quedé hecha pedazos. La rehabilitación me trajo entera a esta otra parte de la vida. Neurosis recuperadas y todo. Juar.

domingo, febrero 22, 2015

Todavía

No tengo empacho en aceptar que, muy de vez en cuando, puedo ser una hipócrita de mierda: voy por ahí quejándome hasta la inmundicia del puto DF. Que si su clima, que si su gente, que si las banquetas, que si el metro, que si está caro, que todo está lejos. Pero, bajita la mano, lo voy disfrutando. Y mucho. Sin problema alguno tomo un taxi y llego a Xochimilco si es necesario, o me subo al Metrobus en hora pico para llegar al centro, uno atestado de gente, y me paseo por ahí. Es entonces cuando toca hablar del clima: qué ricura, qué delicia este fresco que cae por las noches, porque me hace muy feliz. Aunque nunca le atine, aunque siempre ande cargando abrigo de más, está rico el clima. Así que ahí voy haciendo vida en DF. Muy a mi pesar. A veces sí quiero que me deje ir. Otras, me veo hecha una viejuna y todavía aquí. Como sea, una rica ciudad. Una en la que no hemos llorado demasiado. Todavía.



DOS: Y no porque no haya sucedido es que espero que pase. Lo que quiero es bailar. Voy a encontrar la manera de bailar.

martes, febrero 10, 2015

Martes de terapia: un hombre

"Pero el hombre no es sino sombra", vislumbré. Creo que hasta vi la luz al final del túnel y, por supuesto, nada más pensarlo, me cagué de risa de mí misma. "Permitió desvanecerse hasta casi desaparecer. Es, en muchos sentidos, sobre todo en aquellos del deseo, la pasión, la lujuria. Dejó de ser en sendas como lo real, lo tangible. Se me escurría de las manos, hasta... Pues justo hasta desvanecerse y desaparecer", añadí. "Tengo una especial predilección por los hombres evasivos, ausentes. Me pongo muy malita de mi Electra", confesé. "Pues concéntrate en lo tuyo. El reto aquí es que te vuelques en ti misma, en esa sensación y la entiendas, ¿cuándo surge? ¿Por qué esa sensación en este momento? ¿Entendido?", colgó mi terapeuta del gancho de pendientes que me hace llevar a casa. Y ahí sí que me fui cargando esa última línea a casa. 


POKER_FACE: Mujer y solitaria que busca una espuma limpiadora, para "chainear" su vida, para que no se le pegue tanto polvo. Es que luego le causa estática.

lunes, febrero 09, 2015

La mentira, la verdad no dicha


Miento. Tanto o más que el resto de las personas. Miento aquí, miento allá. Pongo dientes a la dentadura más imperfecta, esa donde hasta sólo hace unos segundos no había sino unas rosadas encías algo hinchadas sin más. Camino el mundo, cuando en realidad estuve sentada en una oficina haciéndome vieja. Pinto bosques y recojo sus frutos para la cena. Y ahí se me iría la vida enumerando las mentiras o verdades no dichas. 

Dicen que en promedio cualquier ser humano miente hasta 5 y 10 veces en una conversación cualquiera. Y supongo que con muchas mentiras o verdades no dichas es que construimos relaciones, trayectorias, mitos. Pero a mí me dan igual las relaciones de los demás, sus trayectorias y sus mitos. 

Por regla propia, por creencia personal, no mentiría tanto cuando quiero construir un vínculo. No tanto. Sólo lo indispensable. En este tipo de casos, en lugar de mentir prefiero no decir la verdad, a menos que sea cuestión de vida o muerte. 

Así que, como verán, no soy fan de las mentiras, de los engaños, la injusticia o la crueldad. Pero bien sé que somos los más felices cuando no es de nuestro conocimiento algo que nos lastimaría muchísimo. 

Y hoy, de este lado del mundo, la cuestión es: no evites decir la verdad si luego, porque es inevitable a veces, va a ir a golpear a esa persona que intentabas proteger (¿de qué? No sé), y el golpe, deja tú que la hunda en lo más profundo de sus cavernas, la herida sólo hará que corra de ti para salvar su vida y agradezca entonces que te quedas muy atrás.

FINITO: Porque infinito, no. Hace no mucho perdí uno de mis aretes favoritos de los últimos tiempos. Y no lo voy a tomar como augurio, no. Pero, ¡ah, jijo!, sí que duele.

miércoles, enero 28, 2015

Galleta de la suerte


La última vez que emprendí el regreso de Guadalajara rumbo a DF, sentí una nostalgia abrumadora. Algo parecido a un vacío mezclado con un dejo de tristeza cuasi enorme. Mis muchas expectativas rotas por las casualidades del destino me cayeron encima justo en el momento en que el bus se puso en marcha. Todo fuera como dejar los anhelos y las ilusiones por ahí perdidas, huérfanas de toda intensión, abandonadas por mi nombre.

Y, luego, un día cualquiera como hoy, basta leer lo más parecido a una galleta de la suerte para imaginar que para dos nacidos bajo el mismo signo suena la delicia. O algo. Todo se ilumina con volver al ranchito amado así, de repente.

ATARDE: Si lo único que necesito seguir haciendo es respirar, mucho, desde bien adentro hasta bien afuera. Como si no hubiera un mañana, solían decir.

martes, enero 27, 2015

Flash informativo

A veces me traiciono y no, no sé cómo ni cuándo aprendí a hacer eso. 



ATARDECERE: Como muchos, quizá, arrastré la cobija los últimos días. Fue un rudo enero, un difícil enero. Un enero peculiar. Todavía no equilibramos el barco y lo llevamos recto allá a donde va. 

martes, enero 20, 2015

Martes de terapia: el desasosiego

"El blue monday no se fue. Se hizo un blue tuesday total", confesé. "Y temo que se quede aquí algún tiempo más". Unas 25 oraciones después, se me increpó sobre Guadalajara. "Bien, dije. Cuando hace contacto es bonito, pero no es constante. Simplemente está ocupado. Aplico el 'hechos, no palabras'", tuve que decir. Sólo para seguir pareciendo esa niña buena que intenta con todo su corazón hacer casi todo bien para que la acepten y quieran como ella sueña. Contenida y a punto de explotar, como siempre, porque qué van a pensar por dios si dice lo que tiene que decir con todas sus letras. ¿Qué?

Mucha mierda por aquí.


BLUR: El borroso no alcanzó a toda la imagen, por una parte. Por otra, ¿será que la cuestión es abrazar a Guadalajara con o sin abrazos de vuelta? Abrazarla sola, será. Por otra más, seguir teniendo muy en cuenta que hay artes que no todos dominan. Hacer como que hacemos, no cualquiera muchachos. Si yo sólo quiero una noche loca, por dios.  

miércoles, enero 14, 2015

Hola 2015


Recién decidí probar mi suerte Android, así que por no pagarle a Telcel un iPhone 5 pa'rriba, acepté un Samsung Grand Prime y no estoy contenta. El más grande de los defectos que le encontré a este sistema es la sincronización que hace de tus fotos, casi, casi que sin preguntarte, con el maldito Google+ de los cojones, de esa maldita empresa que ancla todos sus productos y te mete a la de "a huevo" un perfil que nadie quiere porque ya todos tienen Facebook, pero bueno, el caso es que sincroniza las fotos y sólo pude pensar en qué coños hacen mis fotos en la red cuando no quiero tenerlas así en la red, quiero bajarlas a mi computador y hacer un filtro, digo, no me avisan y ni tiempo de echarle tantita saliva. En fin. Que si soy de las que de vez en cuando sextea, ¿por qué me voy a querer encontrar esas fotos de sexting en la mierda de computador, digo, sobre todo para aquellos que permanecemos infinidad de horas en la oficina y queremos checar nuestro mail, donde clarito marca que hay notificaciones, así que clicas y, ¡tómala!, te encuentras con tus pinches tetas ahí, por todo lo alto, en la computadora del trabajo, frente a todos tus compañeros. Qué oso. Pero bueno, todo eso pensé.

Mucho gusto me dio saber que no soy la única que podría estar molesta con cacharros tipo Android. Por ahí del viernes de la semana pasada, cuando no pude sino sucumbir ante un tamalito verde, me hice hacia el puesto indicado a hacer fila. Ya ahí, me engancho sin chistar a la plática de las dos mujeres que llegaron justo detrás de mí: una le contaba a la otra como estaba muy feliz el otro día en su computadora haciendo cualquier cosa, cuando el perfil de Google+ de su marido le marca una notificación, va, se asoma y, ¡tómala barbón!, se la aparece de frente el marido con una otra mujer de su trabajo. Así que agarra, le marca a su lugar y le dicen que con la pena, pero que el susodicho ya se había ido hacía rato. La mujer aseguró que eso le dolió "hasta el apellido", pero que "no le aventaba las maletas a la calle" por su hijita que casi cumple los 18, así que se va a esperar. Yo, es que no hago un "sacrificio" de esos ni cagando leches ni en pedo ni drogas, pero cada quien. 

Voy a vender ese aparato.

CUATRO: Como dos libras no son nada, mejor cuatro. Amigos, amigas, me he hecho mayor. Ya tengo 38 años. Y vaya tela, como dicen.

lunes, diciembre 15, 2014

Pequeñas delicias

"Creo que en el fondo de mi corazón considero de muy mal gusto que alguien le vaya al América. Ya si encima le va al Real Madrid, califica como naco, ¿no?", asestó el hombre y su acompañante gacela se quedó pensando en por qué su respectivo en turno se sentiría tan distante de las pasiones que viven los americanistas o madridistas, en su caso. Mientras la perorata proseguía, se imaginó que el valedor debió haber vivido en Barcelona, por ejemplo, o en alguna provincia de Cataluña, como para haber desarrollado una predilección particular por en Barça. "Podría ser, ¿por qué no?", pensaba para sus adentros. "O, ¿por qué tanto desprecio? Como ahí, ¿qué?", se cuestionaba así de pronto.

Y él casi que no se detenía en el cuasi monólogo que ya se había montado y ella que aprovechaba rauda y voraz para deglutir el delicioso postre, "porque en Maximo Bistrot siempre tiene buenos postres", se decía a sí misma relamiendo la cucharilla.

"Los nacos siempre me han dado un repelús", pegó de golpe el hombre como remate a todo lo argumentado. Ella entonces lo supo: vivió en alguna parte de España, que eso sólo lo mientan por allá. "¿Repelús? Aquí nadie tiene repelús, pero sí asco", masculló al tiempo que soltaba la cucharilla sobre la mesa y le pegaba un buen sorbo a su café.



POSTRE: El que me quiero comer. Porque no será secreto eso de que amo comer y la comida. Y ahora, con tanta restricción de delicias. De todo tipo, delicias.

jueves, diciembre 11, 2014

Propósitos a mí

Pensaba que con motivo del Año Nuevo, próximo a llegar, no estaría mal ir enumerando los pocos objetivos que tengo. A ver si, al darles cabida en este mundo al enunciarlos (y anunciarlos), cobran realidad.

El primero, porque es el más importante, es vivienda digna: necesito más espacio; donde vivo, ya no quepo. Tener un ego tan grande pesa a veces. El segundo es un perro: quiero, merezco y necesito compañía fiel y sin condiciones, salvo las que impliquen pasearlo, mimarlo y quererlo un montón. El tercero será montar un streaptease al decidido valiente que me alcanzará, porque querrá hacerlo con todas las ganas. Así iría la cosa más o menos, sin poesía ni miramientos:


TENGO_LO_QUE_TÚ_QUIERES: Un se va y corre bonito, épico y de antología. Digo, habrá más, pero eso, como ingrediente principal.

martes, diciembre 09, 2014

Martes de terapia: la gran conclusión

Si cuando vale verga, vale madre.

No hay de ostra.




POR_ESO: No es que no te quiera, es que te necesito lejos, reza otra canción.

lunes, diciembre 08, 2014

My own private FIL


Hubo quien no tuvo que decir mi nombre para indicar con su mirada que, ¡ups!, sin conocerme, me conocían. Así es Guadalajara. La Guadalajara durante FIL. Volví a ese magno evento luego de 11 años de desconexión total y absoluta, consecuencia del hartazgo que me causó haber sido reportera de cultura y tener que chutármela a base de mucha exigencia, pero ya las volví a dar y sí, amo poquito a la FIL. 

Supongo que todos viven su propia feria, que ha cambiado y crecido y mutado mucho en la última década. Reencuentros, sorpresas, chascos, felicidad. O pasos, nada más.

Al margen, creo que voy a hibernar. Que se me nubló la brújula. Que no sé qué es lo que sigue ahora. Salvo mi independencia total, mi monarquía magnánima, o el deseo de vivienda y perro, el resto lo desconozco: no siento ningún cosquilleo en la punta de los dedos. La bruja se fugó.

AMICS: Vivitas y coleando, reinas de la noche, reinas del día, las amigas siempre están.

martes, noviembre 25, 2014

Martes de terapia: un sueño

"El camino era fácil, hasta encontrar su habitación fue fácil", aseguré, pero he de confesar que desconozco los entresijos de eso que sucede en mis sueños. "Luego abrí la puerta segura de que iba a encontrarlo con otra mujer", continué. "Y sí había una mujer, pero era su hija. Ella saltaba y cantaba alrededor nuestro. Nos escuchaba sin dejarnos a nosotros escucharnos, aunque ya sabía qué me iba a contar". Todo en medio de una gran convención, así que más claro, ni el agua. Mientras tanto, en tierra firme me corroía una ansiedad asquerosa, como las mentiras que decimos todos. "Lo malo", le dije casi al final de la sesión a mi terapeuta, "lo malo es que últimamente la que miente no soy yo. Y lo más feo es darse cuenta".


CAT: Te pensaré al pensar. Te soñaré al soñar. Y me tocaré #versionados.

jueves, noviembre 20, 2014

Neurocidades

Las hormigas, en mi casa, como vienen se van, las muy cabronas. Las muy putas, mejor decir. Hará cosa de un mes se enfilaron dispuestas a conquistar el universo de mi habitación: iban todas ellas de su agujero, en la pared, hasta un pequeño huequecito en lo que vendría a ser la mesa de madera. Fue durante la tarde. Me consterné tanto pensando en cómo invadirían mi cama y me picarían toda, que comencé a consultar remedios caseros, y no tan caseros, para aliviar la situación, pero me quisieron sorprender ausentándose totalmente del trajinar que pocas horas antes eligieron. Ahora entiendo que algo metieron dentro de la madera: sobre ella está el puto módem, que al ser un aparato eléctrico, desprende calor. Quizá ahora mismo espere hormigas que, las muy putas, al nacer invadirán mi cama y me picarán toda. 


FUTURE_ISLANDS: ¿Saben lo que es esperar el día en que me deshaga? Lo estoy viendo venir. Pero permaneceré férrea, cual jabata.

miércoles, noviembre 19, 2014

Martes de terapia: ese caballero

Tenía que salir el tema del dinero a flote. Si la felicidad de los últimos tiempos la trajo la maravillosa oportunidad de cambiar de trabajo a uno que, ¡por fin!, es un trabajo serio, porque fui contratada por una empresa seria de verdad, que cuida a sus empleados con vales de despensa, fondo de ahorro y seguro de gastos médicos mayores una vez obtenida la planta —que ya obtuve, por cierto—, y todo laburo es fuente "natural" de dinero, pues había que hablar de él. El cambio de ambiente resultó ser mucho más efectivo que cualquier antidepresivo que jamas me hayan medicado. "Tiene que ser el hecho de haber cambiado de chamba", aseguré tajante y sin dudar a mi terapeuta. "Desde hace un mes y medio, o así, estoy contenta sin razón aparente. Y es tan nueva la sensación, que por momentos no sé bien a bien cómo tomarla", confesé.



TOP: Ser feliz en un entorno laboral, puedo creer que casi, casi es como ganarse la lotería. Y se puede estar así cuando no hay personas tóxicas que chantajean, manipulan, explotan y/o pisotean sólo porque tienen ese gramo de poder. En general a las personas tóxicas, para mi gusto, hay que sacarles la vuelta. Ir justo para el otro lado. Los chantajes y las manipulaciones ni de broma. Bajo advertencia, no hay engaño.

miércoles, noviembre 12, 2014

Martes de terapia: intelectual vs no intelectual

En la sesión abordamos la disyuntiva de mi predilección por los hombres con perfil claramente intelectual. "Por los cerebros en la tina, como lo dijera una amiga", le externé a mi terapeuta. "Porque me parecen una delicia y no puedo resistirme a ellos. Son alucinantes", añadí. Y claro, está ahí mi miedo latente a que si no me relaciono con alguien que gusta de las artes, que escribe bien, que sabe expresarse, que sabe hacer el humor y el amor como los dioses, la gente me va a ver mal, me van a tachar de tonta, de vana, de superficial. Y todo para que los cabrones sean manipuladorsillos, evasivos, egoístas, pasivo-agresivos y a veces hasta narcisos y te traten como la chingada. ¡Ay! La bola de traumas. La bola de pendejadas que se me ocurren. Así que, tras exponerlo, me ilumino y veo cómo me autocastigo y no me dejo disfrutar. Y cómo el complejo de Electra me trae agarrada de los huevos, como si yo fuera hombre. 

Vaya mierda tener que pagar tanto para llegar a conclusiones tan obvias. Pero bueno, he de regresar el próximo martes. Puntual.


POC: Estando aquí no estoy, estando aquí no estoy o estoy. Juar.

viernes, noviembre 07, 2014

Llámenme comando

A vuelo de pájaro, el conteo indica que en los últimos 20 años he tenido 14 novios. Altos, flacos y castaños, los más; morenos, corpulentos y poco agraciados, los menos. El tema salió a flote por una pregunta proveniente de un colega del curro.

Esos son los novietes, nada más: flings, aventuras de veranos y escarceos de una sola noche dejé de contarlos. Perdí la cuenta hará 10 años. 

Los que saben, porque han vivido, dicen que yo, muy bien. Porque hay que probar para conocer nuevos mundos, ¿no? Los que se ponen malitos de su moral, podrán llamarme puta, entre otros motes, pero deberán morir también de envidia: si bien ha existido lo que denominamos "su momento incómodo" y muchos chascos en este tortuoso camino del revolcón, en general lo he pasado muy, pero que muy bien en la mayoría de los encuentros que he tenido a bien experimentar. Podría armarles una guía completa de "Cómo follar en tiempos modernos. El manual para chicas treintañeras del tercer mundo", por ejemplo. Pero también podría decirles que un buen amante, no es garantía de nada. Por más rico que la muevan, son otras las cuestiones que hacen funcionar a una relación. 

El caso es que llevo 14 intentos de lo mismo: en todos esa maldición llamada complejo de Electra, me ha partido la madre. Así que, si de confesiones vamos, hace un año decidí parar, porque ataques de ansiedad, insomnio y mucho estrés me mostraron que había llegado al límite. 

Me caga, porque amo echarme un buen polvo SIEMPRE, mucho más con alguien con quien la conexión resulta electrizante, pero ha sido sola que he encontrado un clímax personal y emocional de puta madre. La cuestión es: no me encanta coger por coger, pero ocupo aunque sea mi tacita semanal de sexo y, sola, es difícil pillarla. 

Como sea, llevo rato pensando que el 15 va a ser el bueno. Y más que pensarlo, es algo que siento. Desde hace semanas la sensación me repiquetea como una ligera cosquilla en la punta de los dedos. 

Bruja o no, ni tengo prisa ni se me parte el alma. 



PIC: Morada y tarde. Pero quien se toma su tiempo, cabe destacar, disfruta más. Disfrutemos. O algo. 


miércoles, noviembre 05, 2014

El inenarrable estado de las cosas



Tomó casi que el último aliento, antes de pasar página, de decirle "hola" a otra etapa. Luego pasaron algo así como 20 horas para recibir una llamada: allende la frontera seguirían la trayectoria de una pelota. Pensó en velas. No muy grandes velas. Velitas, nomás.

ELLA: Que soy yo. Que mira de ladito. 

martes, noviembre 04, 2014

Una mujer hecha

Apenas son días, meses. Pero es ya bastante decir que son días, meses, cuando hay toda una vida detrás. 

...


Leche derramada en el suelo sólo cinco minutos antes de tener que salir corriendo a la oficina. El típico bus que te deja atrás lejos y que tenías que tomar para llegar a tiempo. Llegar a tu destino que, casualmente es tu casa, sin llaves. Peor aún, haber tomado un taxi para haber llegado a toda prisa ahí, sin las putas llaves. Recibir un cheque con tu paga en viernes de quincena y llegar al banco para montarte en la fila más larga del universo. Todo eso junto y yo sin chistar. Y casi que podría no ser capaz de explicarme por qué no reniego, por qué no me quejo de mi suerte de mierda, pero sí puedo, sí sé por qué estoy tan bien, por qué veo los días tan luminosos y el frío que choca contra mi cara por las mañanas lo siento como toda una delicia.

Me ha costado un gran trabajo reconstruirme. Más, sostenerme yo solita. Mucho más creer en mí. He pasado las de Caín con tal de tenerme paciencia, pero he podido establecer un diálogo directo con todas las Marianas que habitan en mí: queda, insisto, mucho por hacer, pero haber ganado esta estabilidad, esta certeza de que soy yo y luego yo y nadie va a estar más que yo aquí, conmigo, que las únicas ganas que tengo de llorar ahora son de felicidad. 

Soy una mujer hecha que se ha pasado la vida buscando lo que estaba justo aquí dentro. 

Vaya novísima sensación. Vaya tela.

...


Y sí, sabemos, todos sabemos, qué es lo que va a ocurrir.





CLICHÉ: "Con esta cara los leo", acostumbran decir tuiteros y tuiteras del mundo. No es burla, pero me hacen reír. Mucho que me hacen reír.


lunes, noviembre 03, 2014

La lección



Encuentre usted las diferencias.

VENTANA: Hay quienes te avisan que van a dejar de hablarte. Hay quienes te avisan hasta después de que dejaron de hablarte. Y así es la vida.

jueves, octubre 30, 2014

Sabático

Los sobresaltos de los últimos tiempos no me dieron tiempo de destacar el hecho de que recién cumplí un año libre de relaciones tóxicas. Algo así como un sabático para el corazón. Por eso hoy me pasé por aquí para felicitarme y desearme muchos más años así. Muchos, si no es que todos los que me queden.



Supongo que dos torturadores natos son suficientes en la vida. Dos torturadores, varios narcisos y muchas buenas personas, sí. Empero, las cuentas no me salen. Y aunque en el fondo de mi corazón me pasaría muchos más años así, ya puedo, si quiero y me da la gana, abrirme esa puerta. Habrá quien crea que no soy cauta del todo, como mi linda terapeuta, por ejemplo, pero ya puedo quedarme quieta mirando un rato, como para saber si esa puerta que estoy por abrir vale la pena. Si bien paciencia no es mi nombre, he aprendido a observar, a dar por cierta la corazonada. Parecerá mentira, pero no está tan difícil eso de echar ojo, otear la situación, examinar a la persona y saber si es real o es otra más de esas hermosas mentiras que amo contarme.

Y, entonces, el sabático terminó.

FELIÇ: En catalán o en cualquier idioma, hoy no soy la cobarde que no quiere quedarse a solas. La última vez lo dije clarito, "no quiero estar así, sola", y entré nomás por pasar el rato, por cotorrear. La de palos que me dieron, porque lo pedí a gritos. Todo para aprender que hay gente muy malita de su Edipo o de su cabeza en sí. Pero, sobre todo, para llegar a donde tenía que llegar.

miércoles, octubre 29, 2014

La luna, gratis

Alcancé a escuchar que lo llaman "El Maestro". Un hombre ya retirado, canoso, barbado, que viste de guayabera y práctica el monociclo. Es mi vecino. Uno de los vecinos de las casas de enfrente a mi edificio. Cada mes, si el cielo lo permite, sé que lo encontraré en la esquina armado con su telescopio, buscando a la luna. Él la mira, la desviste de su lejanía, la trae para todos, porque el señor la comparte e invita a los transeúntes a ver al astro desde acá. "¿Quiere ver la luna? ¡Es gratis!", suele decir su invitación. Me encanta ese señor. Me encanta ver a ese satélite que, como viene, se va.

En su vaivén, la luna me recuerda lo cambiante de la vida. Nada permanece, si hablamos en este tenor, nada se queda quieto o, al menos, eso es lo que esperaría. Si no pudiéramos cambiar, si tuviéramos que permanecer, ¿no seríamos, como especie, los más desdichados del planeta? Yo sí. Así que quiero cambiar, mutar, evolucionar y hasta multiplicarme. 

Hablando de multiplicaciones, tengo otra vecina algo peculiar. Ella sí vive en mi edificio. Y tiene un hijo pequeño, Luciano. No me fío mucho de ella porque no me da buena espina, pero tampoco es que ni mi casero ni la conserje me han dado buenas referencias de ella. "No le hagas caso y manténte alejada de ella", me aseguraron. Y seguí el consejo básicamente porque a él iba pegado mi intuición. Así que pongo distancia. En el fondo de mi corazón sé que si por ella fuera, ya se hubiera metido hasta mi baño. Tal cual un día, chiquillo por delante, me tocó para pedirme que la dejara usar mi baño: a ella le estaban reparando el boiler y no tenía gas, por lo cual llevaba dos días sin tocar gota de agua; además, insistió, yo era de las pocas mujeres del edificio, ni modo que fuera a pedirle a los varones el favor. Con muy poca pena le dije que estaba ocupada cambiando la llave de paso de la taza del baño, de manera que no le iba poder ayudar. Como no soy tan mala persona, le ofrecí una resistencia que tengo por ahí para que pudiera ducharse y asear a su chamaco. La muy perra me dijo que no, gracias. "La muy perra no se baña a jicarazos", pensé, "tons, que con su pan se lo coma". Me dio poquito remordimiento de conciencia, por el niño, pero pos jamas de los jamases la iba dejar entrar siquiera en mi casa.


ATRÁS: A veces toca recular y volver casi, casi al lugar en donde se solía estar. Lo bueno, es que por más que uno regrese, ya no es el mismo. Yo ya no soy la misma. Soy alguien más feliz y pleno. Soy casi, casi lo que siempre quise ser. He de volver.

lunes, octubre 06, 2014

Justo lo contrario

Amo tener tiempo para pintarme las uñas. Y, claro, tiempo para dejarlas secar. Cuando lo hago tarde, con prisa, con la premura del tiempo encima, del sueño, y amanecen todas marcadas por las cobijas, me acuerdo mucho de mi madre. ¿Cómo debió haber hecho para ir con las uñas bien pintadas con tres hijos pequeños a cuestas? Era mucho más joven que yo ahora y ya tenía tres hijos. Cómo lo hacía es algo que nunca lo voy a saber, porque nunca voy a tener tres hijos. Hay días que, con toda sinceridad, podría asegurar que no quiero tener ni un sólo vástago. Hay otros en los que, luego de haberme percatado de un retraso de apenas dos días, sonrío para mis adentros pensando en la emoción de ese gran viaje que es la maternidad. Fantaseo e imagino, que nada mal se me da. Entonces sé el nombre y apellido de mi descendencia, la manera en que la voy a educar, cómo voy a sufrir por mantenerla y darle todo lo que le tenga que dar, desde el pecho hasta la universidad. Y sonrío más para mis adentros, aunque la fantasía incluya noches en vela, preocupaciones y achaques. Porque eso es la vida, ¿no? Tirar pa'lante y hacerse al camino en cualquier gran aventura que toque empezar. Luego viene el sonido ese que hacen los discos rayados y que interrumpen la melodía angelical: me viene el periodo y aterrizo cayendo en la cuenta de lo imprudente que sería tener un hijo ahora, tal y como estoy. Tal y como estamos. Tal y como estaremos a este paso. Y viene el silencio.

Termino por convencerme de que lo mejor es justo lo contrario.

LEJOS: Si bien la foto no es mía, me gustó tanto, que decidí traerla hasta aquí, aunque venga de un lugar que está muy, muy lejos. Por ahora. 


lunes, septiembre 29, 2014

La tragicomedia nuestra de cada día




Tanto que contar y tan poco tiempo para pasarme por aquí. 

La cosa es que a pesar de ser, muchas más de lo que me gustaría, una tragicomedia andante, las cosas me están yendo fenomenal. Tampoco es que me voy a dormir en mis laurelitos, tan hermosos ellos. Una, porque los que me conocen, saben ese dejo que tengo de Santa Tomasita, y pues hasta no ver, no creer; dos, porque me choca dármelas de muy chingona, vamos, que las cosas en su punto medio y todos muy en paz. Siempre que las cosas me van tan bien, que saboreo esa paz mental, ese equilibrio emocional, me espero lo peor. Pero es porque ya tengo el alma contaminada. Así que no me hagan mucho caso.

Voy a decirlo hoy por aquí, porque me siento tranquila, bien y feliz. Lo mejor, cosa que ya he venido pensando de un tiempo a esta parte, es que esa felicidad no proviene de nadie más que de mí: no hay amante por ahora, no hay historia de amor avasalladora, no hay promesas ni mano salvadora. Soy yo y me sabe muy bien.

Llegaré todavía más contenta a enero, cuando toque las puertas de los 38 y se abran. Entonces habré cumplido dos metas de oro que proyecté para este año –que ya sé que todavía no acaba, ya lo sé– y que fueron cambiar de curro, para alcanzar tranquilidad mental y emocional y, más que estar sola, no irme a enredar con personas tóxicas, pese a esa gran debilidad que tengo. Nunca antes practiqué tan bien eso de "más vale sola". 

Pero yo deseo y quiero. Sé a quien deseo, a quien quiero. Eso que ni qué.

FLICKS: De una tarde de otoño en esta gran ciudad. Esta chica de invierno se despidió del verano. Y se sonrió como nunca antes.